
Cada minuto cuenta. La intervención urgente e inmediata en los casos de accidente cerebrovascular es la diferencia entra la vida y la muerte, la brecha enorme entre secuelas discapacitantes severas o moderadas.
En la búsqueda de mejorar y acelerar los tiempos del tratamiento, una revolucionaria herramienta de inteligencia artificial permite hacer intervenciones cerebrovasculares a distancia: un neurocirujano puede operar a un paciente que se encuentra en otra ciudad o en otro país.
El accidente cerebrovascular (ACV) es la principal causa de discapacidad a nivel mundial y es la tercera causa de muerte en la Argentina y la segunda a nivel global. EL ACV ocurre cuando el suministro de sangre a una parte del cerebro se interrumpe o se reduce, lo que impide que el tejido cerebral reciba oxígeno y nutrientes.
“El uso de robots en neurocirugía es una herramienta que permite no sólo mejorar la precisión sino que es de vital importancia en los accidentes cerebrovasculares ya que por cada minuto de demora en la atención se pierden dos millones de neuronas”, aseguró el doctor Pedro Lylyk, neurocirujano argentino, referente internacional en el tratamiento del ACV y presidente de FENERI (Fundación para el Estudio de las Neurociencias y la Radiología Intervencionista).

La cirugía robótica aplicada al tratamiento endovascular de enfermedades cerebrovasculares como aneurismas, malformaciones e inclusive el tratamiento del ACV es un técnica innovadora que permite acelerar y mejorar los tiempos del tratamiento.
“El robot no es un aparato con forma de persona que camina como en las películas sino que es una herramienta instrumental. Se trata de una computadora con material quirúrgico específico que se instala dos lugares. Como ejemplo, un lugar podría ser Jujuy y otro lugar podría ser Buenos Aires, por ejemplo el centro médico del profesor Lylyk”, explicó a Infobae el neurocirujano argentino José Cohen, jefe de servicio de Cirugía Endovascular del Hospital Hadassah de Jerusalén.
El experto argentino dio detalles de esta técnica innovadora: “Los dos equipos, uno cerca y uno lejos, trabajan en conjunto, esto permite que un equipo médico de neurocirugía en Buenos Aires pueda operar a un paciente sin que la persona necesite ser trasladada. Y digo Jujuy como ejemplo, podría ser Tailandia o cualquier del mundo”.
“Hoy tenemos y contamos con la posibilidad de poder operar en remoto a un paciente que se encuentra a miles de kilómetros del lugar en donde nosotros tomamos las decisiones y hacemos el procedimiento, así como hoy existen las videollamadas que te permite hablar y estar en un congreso sin estar físicamente en el lugar, de la misma forma se puede hacer la intervención”, detalló a Infobae el doctor Cohen, quien viajó a la Argentina para participar de la XXX Semana Del Intervencionismo Mínimamente Invasivo (SIMI).
El neurocirujano a cargo de la intervención es quien supervisa a distancia y en tiempo real la práctica médica en el quirófano. “Se combinan softwares que utilizan el reconocimiento facial, la imagen y el sonido con datos biométricos y, de esta manera, se logra la vigilancia del tratamiento, estos robots no toman decisiones por cuenta propia. Para realizar este tipo de cirugía, el profesional se tiene que entrenar en simuladores muchísimas horas, como si fuera el entrenamiento de los pilotos de avión”, detalló Lylyk.

La supervisión online automatizada es conocida como ‘proctoring’: para que “el robot” funcione tiene que haber junto al paciente uno o dos técnicos que conecten al robot durante el procedimiento. Pero esos especialistas pueden ser médicos terapistas y no necesariamente neurocirujanos.
“En un mundo en que la capacitación es cada vez más complicada y el número de médicos especialistas es limitado, es lógico pensar que no hay profesionales en todos lugares donde el paciente lo necesita. En un país como la Argentina, donde hay centros urbanos grandes y vastas áreas poco pobladas y lejanas, la idea sería que distintas filiales de un centro médico madre pudieran brindar tratamiento a personas que no residen en Buenos Aires o que no viven en una gran ciudad”, describió Cohen. Para eso sería necesario que hubiera centros robóticos con médicos terapista que pudiera atender a esos pacientes mientras un neurocirujano lidera la intervención de manera remota.
El experto argentino concluyó: “Entusiasma pensar que la medicina del futuro podría prescindir de la presencia física del médico, si el médico maneja con precisión y exactitud un software a distancia. Es alentador pensar en un procedimiento remoto que antes exigía que el médico estuviera al lado del paciente”.
En la Argentina, si bien se han realizado ya intervenciones con robots, todavía no está presente este equipamiento a distancia para estas neurocirugías.
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