
Los seres humanos tienden a realizar acciones que les producen gratificación. Visitan lugares, se encuentran con personas, adquieren productos, entre otros comportamientos, y vuelven a repetir generalmente la experiencia si les resultó grata. Hasta ahora, los textos de biología y neurociencias señalaban que había un mecanismo por el cual la liberación de dopamina en el cerebro contribuía a que se vivieran situaciones, se aprendiera y se volvían a repetir al saber que tienen recompensa. Pero un equipo de investigadores científicos de los Estados Unidos le ha sumado mayor complejidad al proceso. Encontraron un componente de que indica que hay otro circuito que influye en la búsqueda de la gratificación.
En un artículo publicado en Nature Neuroscience, los investigadores han hecho avanzar a la ciencia sobre las vías de recompensa. Hasta el momento se sabía que parte de la clave para superar las adicciones y los trastornos psiquiátricos se encuentra en las profundidades del cerebro y en los circuitos que hacen sentir bien a las personas. También los factores sociales y ambientales juegan un rol.
La vía de recompensa más antigua y conocida es el sistema dopaminérgico mesolímbico, compuesto por neuronas que se proyectan desde el área tegmental ventral hasta el núcleo accumbens, una estructura clave en la mediación del procesamiento emocional y de la motivación.

La dopamina es un neurotransmisor que se libera cuando el cerebro espera una recompensa. Un pico de dopamina puede dispararse al comer pizza, bailar, ir de compras o tener sexo. Pero también puede provenir de las drogas y conducir al abuso de sustancias, con riesgos de daño para la salud.
En la búsqueda de nuevas terapias para tratar la adicción y las enfermedades psiquiátricas, los investigadores estuvieron examinando otras vías más allá de la dopamina que podrían desempeñar un papel en la recompensa y el refuerzo. En el artículo publicado en Nature Neuroscience, los investigadores liderados por Michael Bruchas, del Centro de Neurobiología de la Adicción, Dolor y Emoción, de la Universidad de Washington, en Seattle, Estados Unidos, buscaron otras vías neuronales de la gratificación y han encontrado otra diferente.
“Este estudio abre nuevas vías para comprender los circuitos de gratificación que podrían estar alterados en el abuso de la nicotina, los opiáceos u otras drogas, así como en las enfermedades neuropsiquiátricas que afectan al procesamiento de la recompensa, incluida la depresión”, dijo el doctor Bruchas, quien es también profesor de anestesiología y medicina del dolor en la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis.
Los investigadores descubrieron que aproximadamente el 30% de las células del área tegmental ventral -que es parte del cerebro medio- son neuronas GABA. Las neuronas son las unidades fundamentales del cerebro y el sistema nervioso, las células responsables de recibir la información sensorial del mundo exterior, de enviar las órdenes motoras a nuestros músculos y de transformar y transmitir las señales eléctricas en cada paso intermedio.

En el caso de las neuronas GABA del cerebro medio son cada vez más conocidas por su participación en la recompensa o gratificación y la aversión, así como por ser objetivos potenciales para el tratamiento de la adicción, la depresión y otros trastornos relacionados con el estrés.
“Lo que hemos encontrado son células Gabaérgicas únicas que se proyectan ampliamente al núcleo accumbens, pero las proyecciones sólo a una porción específica contribuyen al refuerzo de la gratificación”, dijo el coautor Raajaram Gowrishankar, becario postdoctoral en el Laboratorio Bruchas y el Centro de Neurobiología de la Adicción, el Dolor y la Emoción.
En ratones machos y hembras, los investigadores demostraron que las neuronas GABA de largo alcance que van desde el área tegmental ventral hasta el núcleo accumben ventral, pero no dorsal, participan en el comportamiento de recompensa y refuerzo. Demostraron que esta proyección Gabaérgica inhibe a las interneuronas colinérgicas, que son clave en el aprendizaje relacionado con la recompensa.

Estos hallazgos “amplían nuestra comprensión de los circuitos neuronales que están directamente implicados en condiciones neuropsiquiátricas como la depresión y la adicción”, escribieron los investigadores.
En ratones machos y hembras, los investigadores demostraron que las neuronas GABA de largo alcance que van desde el área tegmental ventral hasta el núcleo accumben ventral, pero no dorsal, participan en el comportamiento de recompensa y refuerzo. Demostraron que esta proyección Gabaérgica inhibe a las interneuronas colinérgicas, que son actores clave en el aprendizaje relacionado con la gratificación.
“Es muy importante que no pensemos en las estructuras del cerebro como algo monolítico”, afirmó Gowrishankar. “Hay muchos pequeños matices en el cerebro: su plasticidad y su estructura. Este hallazgo muestra una de las formas en las que las diferencias pueden manifestarse”. Sin dudas, el hallazgo requerirá de más investigación para evaluar la posibilidad de aplicarlo al manejo de personas con adicciones o para el desarrollo de potenciales terapias.

La directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de los Estados Unidos, la doctora Nora Volkow, había explicado a Infobae que la adicción a drogas de abuso estaba relacionado con mecanismos del cerebro. “La mejor manera de explicarlo es comprender que básicamente las drogas toman el control sobre los sistemas que la naturaleza del individuo desarrolló para motivar sus emociones, a través del placer y el dolor. Cuando se desarrolla una conducta que te lleva a una sensación placentera se genera una memoria inmediata que dura bastante tiempo. Es una memoria casi automática, diferente del tipo de memoria que normalmente tenemos cuando aprendemos”, comentó.
Las drogas -precisó Volkow- “activan ese sistema de memoria inmediata y lo hacen de una manera más eficiente que los procesos naturales, como comer o tener sexo. Es una memoria que se encuentra en las partes emocionales del cerebro humano (sistema amigdalino); diferente al de las partes corticales, y motivan tus acciones (el “craving”, el deseo o el ansia que se activa cuando se consume drogas)”. Agregó: “La gran motivación que genera la droga – que te hace un esclavo de ella- normalmente activa a su vez procesos para compensar, como la capacidad cognitiva, y que te ayuda a decir: “Esto se me antoja muchísimo, pero no debo hacerlo”.
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