
Desde el comienzo de la pandemia por COVID-19 apareció en escena una figura que desconcertó a virólogos y especialistas en infectología: el paciente asintomático, que es aquel que pese a no presentar síntomas de la enfermedad, está infectado con el virus y puede transmitirlo a otros.
Sin embargo, muchos estudios no distinguen entre la etapa presintomática y las infecciones verdaderamente asintomáticas.
Ahora, una revisión sistemática y un metanálisis de la literatura sobre COVID-19 que informó sobre infecciones confirmadas por laboratorio para determinar la carga de infecciones asintomáticas analizó más de 350 artículos publicados hasta abril de 2021.
El artículo publicado en la revista científica PNAS concluyó que más de un tercio de las infecciones son realmente asintomáticas. “Encontramos evidencia de mayor asintomaticidad en los niños (46,7%) en comparación con los ancianos (19,7%), y menor asintomaticidad entre los casos con comorbilidades en comparación con los casos sin condiciones médicas subyacentes -detallaron los autores-. Una mayor asintomaticidad a edades más tempranas sugiere que se necesita una mayor vigilancia entre estos individuos”.
La cantidad de niños asintomáticos “es especialmente preocupante porque los entornos con un contacto cercano y extenso entre grandes grupos de personas más jóvenes son particularmente susceptibles a los eventos de superpropagación de COVID-19, que pueden pasar desapercibidos” si las autoridades escolares solo observan los síntomas, dijo Pratha Sah de la Escuela de Salud Pública de Yale, quien dirigió el análisis.

La autora principal Alison Galvani, también de la Escuela de Salud Pública de Yale, resaltó que las personas asintomáticas aún pueden transmitir el virus a otras personas, lo que hace que el uso de mascarillas sea importante a medida que las escuelas reabren.
“La cuantificación de las infecciones asintomáticas es fundamental para una respuesta de salud pública eficaz a la pandemia de COVID-19”, enfatizaron los autores, para quienes “las discrepancias con respecto al alcance de la asintomaticidad han surgido de una terminología inconsistente, así como de la combinación de los casos índice y secundarios, lo que se inclina hacia una asintomaticidad más baja”.
Realizaron búsquedas en PubMed, Embase, Web of Science y en la base de datos de investigación global de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre COVID-19 entre el 1 de enero de 2020 y el 2 de abril de 2021 para identificar estudios que informaron infecciones silenciosas en el momento de la prueba, ya sean presintomáticas o asintomáticas.
El COVID-19 en niños, casi igual que la gripe

El riesgo de un cuadro grave de COVID-19 en niños es casi tan bajo como el de la gripe, según explicaron especialistas de EEUU en otro estudio. Ante la consulta realizada a pediatras e infectólogos, la posibilidad es comparable con la de un contagio grave de una gripe común.
De los 74 millones de niños que hay en EEUU (el país con más casos confirmados y más muertes por COVID-19 en el mundo), menos de 500 menores fallecieron y unos pocos miles fueron hospitalizados en terapia intensiva. En comparación, la temporada de gripe 2019-2020 (previa a la pandemia) dejó 188 niños fallecidos en EEUU, lo que no representa una diferencia muy grande.
Si bien las cifras de hospitalización son más altas para el COVID-19, esto se explica por los protocolos que exigen tests de detección a gran escala. Según la doctora Roshni Mathew, especialista en enfermedades infecciosas pediátricas de la Universidad de Stanford, cerca del 45% de los niños que dan positivo no están realmente enfermos de COVID-19, con síntomas propios de la enfermedad, y fueron hospitalizados con un diagnóstico ajeno, como apendicitis o una fractura.
Cada vez más investigaciones estudian y entienden cómo los menores se ven afectados por esta infección.
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