
Científicos australianos han descubierto que la piel de los wombats tiene propiedades biofluorescentes que la hacen brillar bajo la luz ultravioleta.
Los curadores del Museo de Australia Occidental habían determinado semanas atrás que este era el caso también para los ornitorrincos, lo que los motivó a a repetir el mismo experimento en los diferentes especímenes de las colecciones del museo.
Probaron en wombats, bandicuts (peramélidos), bilbis, zarigüeyas y algunos murciélagos. Por lo menos un tercio de los animales brillaban.
Los científicos compartieron las fotos, que rápidamente se volvieron virales. Aunque todavía no existe una explicación concreta sobre el brillo, en los últimos años se han realizado distintos descubrimientos que sugieren que la biofluorescencia es un fenómeno más común de lo que se pensaba entre los mamíferos.

La biofluorescencia es un fenómeno que ocurre cuando un ser vivo absorbe radiación de una alta fuente de energía, como lo puede ser la luz ultravioleta, y luego emite de vuelta luz en una frecuencia más baja.
Muchos seres vivos son biofluorescentes. La mayoría son insectos, ranas, peces y hongos. Y se descubren a cada vez más mamíferos que lo son.
De acuerdo con los científicos que han estudiado el tema, hay muchas proteínas que pueden causar que el fenómeno se manifieste en la piel o en otros tejidos de animales, como huesos o dientes.
“Hay compuestos químicos en muchas partes diferentes del cuerpo de los animales que parecen tener fluorescencia, por lo que no es sorprendente encontrar que puede haber otros compuestos químicos en otras cosas como el pelaje que emiten fluorescencia”, dijo Frankham, científica forense del Museo Australiano a Science Alert.
Muchos de los mamíferos biofluorescentes identificados hasta ahora, sobre todo los australianos descubiertos recientemente, comparten la característica de ser nocturnos o crepusculares. Es decir, son más activos al amanecer o al anochecer. Pero como la biofluorescencia requiere una fuente de luz para que el resplandor sea devuelto, esta parece ser una característica desconcertante más que concreta para determinar por qué se presenta el fenómeno.

“Los depredadores no parecen brillar. Creo que esto se debe a que si se pudieran ver a los depredadores, perderían toda posibilidad de atrapar a sus presas”, dijo al respecto Kenny Travouillon curador del museo australiano.
Los bilbis fueron otra de las especies que sorprendentemente brillaron en la luz ultravioleta. A diferencia de los wombats, en los que el brilló se presentó en el pelaje, estos mamíferos concentraron su brillo en las orejas y la cola.
Ante el revuelo de las fotos en redes sociales el biólogo evolutivo de la Universidad de Lund Michael Bok hizo una publicación en Twitter calmando un poco los ánimos. En ella explicó que si bien las imágenes de los animales fluorescentes son fascinantes, las condiciones en que fueron capturadas (alumbrados directamente con luz ultravioleta) son extremadamente raras y las chances de que se produzcan en la naturaleza son mínimas, por lo que esta propiedad biofluorescentes puede no tener ningún tipo de relevancia visual o biológica.

Sobre el tema aún hay mucha especulación por parte de la comunidad científica y se necesitan más estudios para encontrar las razones e implicaciones de la biofluorescencia en los mamíferos.
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