Uruguay registra la incidencia más alta de tuberculosis en lo que va del siglo pero con niveles bajos de letalidad

Hubo un rebrote de la enfermedad tras la pandemia, pero los casos se detectan más temprano

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Uruguay registra la incidencia más alta de tuberculosis en lo que va del siglo, pero también los niveles más bajos de letalidad (Presidencia)
Uruguay registra la incidencia más alta de tuberculosis en lo que va del siglo, pero también los niveles más bajos de letalidad (Presidencia)

El Ministerio de Salud Pública (MSP) de Uruguay presentó, en el Día Mundial de la Tuberculosis, los datos de la enfermedad en 2025. La cifra tiene un aspecto clave que las autoridades decidieron resaltar: la letalidad fue la más baja de los últimos 23 años. Sin embargo, la incidencia fue la más alta del siglo.

En 2025, el número de fallecidos disminuyó 8,5%, anunció la directora del Programa contra la Tuberculosis, Gabriela Amaya. Pero, pese a esto, llamó a prevenir contra esta enfermedad, que mantiene tasas elevadas en el país. En los últimos 15 años, entre 2009 y 2025, el número de personas fallecidas se mantuvo entre 99 y 150. Si bien el año pasado disminuyó esa cantidad, continúa siendo elevada para ser una enfermedad prevenible y curable, consideraron las autoridades.

Hubo 25 muertes menos.

Las cárceles son una de las zonas con mayor nivel de tuberculosis en Uruguay (Ministerio del Interior)
Las cárceles son una de las zonas con mayor nivel de tuberculosis en Uruguay (Ministerio del Interior)

La tuberculosis sigue siendo una enfermedad que preocupa al Ministerio de Salud Pública y al país, debido a que los números se mantienen relativamente altos”, dijo en una rueda de prensa Amaya. Contó que las autoridades hicieron un análisis epidemiológico de la situación, lo que permitió identificar cuáles fueron los territorios y las poblaciones más afectadas por la enfermedad.

“Tienen que ver con un relacionamiento con la vulnerabilidad social que tiene esta población y ahí se está focalizando”, señaló la jerarca. Amaya aseguró que hay “determinantes sociales” en la salud porque existe una “inequidad en el acceso a un diagnóstico oportuno”.

Desde 2015 en adelante, la letalidad se mantiene entre el 11% y el 12%, y disminuyó en forma progresiva hasta alcanzar el 8,5% en 2025, el valor más bajo de los últimos 23 años.

Un hombre camina frente al Ministerio de Salud Pública en Montevideo, Uruguay, el jueves 25 de julio de 2019. (AP Foto/Matilde Campodonico)
Un hombre camina frente al Ministerio de Salud Pública en Montevideo, Uruguay, el jueves 25 de julio de 2019. (AP Foto/Matilde Campodonico)

El año pasado se notificaron 1.450 casos, de los cuales el 70% son hombres. De ellos, el 68% cumplió entre 15 y 54 años, y el 23% es mayor de 54 años.

El área metropolitana de Montevideo es la zona de Uruguay que registra la transmisión más alta del país, al concentrar el 78% de los casos a nivel nacional, según cifras oficiales. Lo siguen los departamentos del litoral (vecinos con Argentina) y de la frontera norte (vecinos de Brasil).

En Montevideo, los cinco municipios de la periferia contienen el 59% del total de los casos del departamento y el 36% de los del país.

Los reservorios de tuberculosis suelen ser las cárceles hacinadas, las personas que viven en la calle y los barrios más desfavorecidos de Montevideo, informó El Observador.

Uno de los principales grupos de riesgo son los presos. En las cárceles el año pasado se registró un aumento de los casos. Tienen 34 veces más de posibilidad de tener tuberculosis. En las personas que tienen VIH la probabilidad es 26 veces mayor. Si se trata de alguien que vive en la calle, este valor crece a 116. Y sube a más de 200 veces si se está en contacto directo con alguien con tuberculosis.

La incidencia de la tuberculosis en Uruguay es la más alta desde que empezó el siglo: hay 37 casos cada 100.000 habitantes. Esta cifra se aleja de la meta que fijó la Organización Mundial de la Salud, que había establecido que a esta altura debería haber unos 14 casos o menos cada 100.000 ciudadanos.

El MSP está buscando aumentar la cantidad de pesquisas que se realizan, de manera de detectar a tiempo la enfermedad y evitar un posible agravamiento. A esto –consignó ese medio uruguayo–, se le suma la estrategia en las cárceles, el aumento de la red de laboratorios y el incremento de confirmaciones bacteriológicas y de Prueba Molecular Rápida.

En Uruguay hubo un rebote de los casos tras la pandemia, pero estas nuevas estrategias están permitiendo detectar antes la enfermedad.