
El turismo en Cuba registró una caída significativa en 2025, con una reducción del 17,8% en la llegada de visitantes respecto al año anterior, según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información. Solo 1,8 millones de personas viajaron a la isla, una cifra muy por debajo de la proyección oficial de 2,6 millones y un impacto directo sobre la economía.
El descenso fue generalizado en los principales mercados emisores. Las visitas de la comunidad cubana en el exterior, mayoritariamente desde Estados Unidos, disminuyeron un 22,6%. Los turistas de Alemania se redujeron 50,5%, los de Rusia bajaron 29% y los de Canadá descendieron 12,4%.
La crisis económica en Cuba –la peor en décadas– ha intensificado la escasez de moneda extranjera. El país, con 11 millones de habitantes, depende del turismo para obtener divisas esenciales. Durante 2025, la población enfrentó apagones de hasta 20 horas diarias y sufrió una falta crítica de combustible, medicinas y alimentos.
La situación empeoró tras la caída de Nicolás Maduro en Venezuela el pasado 3 de enero. Venezuela era el principal proveedor de petróleo de la isla, y su salida agravó las dificultades para abastecer de combustible el transporte y mantener la generación eléctrica.

En este escenario, la administración de Donald Trump endureció su postura. Estados Unidos anunció la intención de interrumpir completamente el envío de petróleo venezolano a Cuba y amenazó con aplicar aranceles a terceros países que intenten suministrar combustible a la isla.
El gobierno estadounidense ha sostenido que el liderazgo cubano está “listo para caer” y ha reiterado su disposición a aumentar las sanciones.
Varios gobiernos actualizaron sus recomendaciones de viaje a causa del deterioro de las condiciones internas. La mayoría aconseja extrema precaución por la falta de combustible, electricidad y productos básicos, mientras que el gobierno de Argentina directamente recomienda no viajar a Cuba, resaltando la gravedad del contexto.

“La tormenta perfecta ha azotado a Cuba”, manifestó Paolo Spadoni, profesor de Ciencias Sociales de la Universidad de Augusta, quien estudia la isla y su sector turístico. “Está sufriendo el impacto de factores externos e internos que han llegado en el peor momento posible”, indicó a Bloomberg.
Por su parte, James Hepple, director general de Tourism Analytics, que estudia las tendencias de viajes en el Caribe, afirmó que no sorprende que Cuba esté perdiendo ante la competencia. “Puede que sus hoteles sean atractivos y estén en playas hermosas, pero el modelo de negocio no funciona”, afirmó al medio citado.
El ejército controla la mayor parte de la industria turística, pero ha estado construyendo en exceso y tiene dificultades económicas, lo que significa que el mantenimiento de las propiedades y la calidad de la comida están empeorando. “El dinero no llega, así que no pueden invertir, y se está produciendo una espiral descendente”, concluyó.
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