
Marvin Vargas tiene 54 años y los últimos 13 años de su vida los ha pasado en solitario en una pequeña celda oscura, donde el poco aire que entra por dos boquetes abiertos en la parte superior de la pared es incapaz de mitigar el calor infernal que ahí se vive.
No por gusto, los reos del Penitenciario La Modelo, en Tipitapa, Managua, han bautizado al sector donde está recluido Vargas como El Infiernillo. Lo peor de lo peor.
Vargas, conocido como El Cachorro, es considerado el primer preso político del régimen de Daniel Ortega por el Grupo de Reflexión Excarcelados Políticos (GREX), una organización en el exilio que se define a sí misma como “un grupo de patriotas excarcelados políticos comprometidos por la libertad de Nicaragua”.
La historia de Marvin Vargas es la de alguien que hasta principios de 2011 era un aliado de Daniel Ortega, y decidió protestar por las promesas incumplidas a los veteranos de guerra organizados en la Asociación de Cachorros de Sandino, que él dirigía. La respuesta a su reclamo fue violenta y, para algunos cercanos a él, “existe la voluntad de mantenerlo preso hasta el fin de sus días”.
Marvin Vargas Herrera nació en Estelí el 30 de mayo de 1970 y su padre fue un soldado de la Guardia Nacional, el ejército que defendía a la dictadura de Anastasio Somoza en Nicaragua. A pesar de ellos, Vargas simpatizó con los sandinistas desde niño y en 1986 se ofreció como soldado en el llamado Servicio Militar Patriótico (SMP) para defender la revolución, aun cuando no tenía la edad reglamentaria.
Durante las posteriores campañas electorales se le vio apoyando el regreso de Daniel Ortega al poder y en 2010, ya con el gobierno sandinista instalado, fundó junto a otros de sus camaradas, la asociación “Veteranos de Guerra del Servicio Militar Patriótico SMP” que popularmente se le conocía como “Cachorros de Sandino”.
Los veteranos de guerra liderados por Vargas reclamaron al gobierno los compromisos incumplidos, y para 2011 decidieron radicalizar sus protestas: detuvieron el tráfico en vías concurridas y se tomaron la catedral de Managua, entre otras acciones.
El liderazgo de Vargas lo puso en la mira del régimen. El domingo 8 de mayo de 2011, la calle frente a la casa de la familia Vargas se llenó de patrullas de policía, en un operativo pocas veces visto por esos barrios. Los agentes entraron como tromba y hallaron a Vargas en la casa de un vecino que visitaba en ese momento. Lo redujeron, lo golpearon, y le quebraron la nariz y la clavícula, relató a Infobae Juana Vargas, su hermana.
Ella dice que le preguntó a un policía que parecía ser el jefe cuando lo llevaban esposado y ensangrentado:
—¿Pero por qué se lo lleva? ¿Qué hizo Marvin?
—¡Es un terrorista! Tiene armas para atacar al presidente —le contestó.
Durante casi siete meses alias El Cachorro permaneció en la cárcel sin que se presentara algún cargo en su contra y a pesar de que un juez emitió una orden de exhibición personal y otro, una orden de libertad a su favor.
El 7 de octubre 2011 la Sala Penal Uno del Tribunal de Apelaciones de Managua exigió, al jefe del Sistema Penitenciario Nacional que “en término de 24 horas” informara sobre la situación legal de Marvin Vargas Herrera.
Ninguna de las órdenes judiciales fue acatada por las autoridades penitenciarias, en lo que sería el primer caso de cárcel por razones políticas del régimen de Daniel Ortega que inició su mandato en enero de 2007.
A mediados de octubre Marvin Vargas inició una huelga de hambre exigiendo que se cumpliera la orden de libertad del juez. Según información que la madre del reo dio al Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH), Vargas “se cosió la boca en reclamo”. También denunció que su hijo fue herido en la cárcel y no fue conducido a ningún hospital de Managua, por lo que temía por su vida.
Para ese tiempo apareció una acusación contra Marvin Vargas por el delito de Estafa Agravada. Juan Carlos Canales y Mauricio Sotomayor, dos personas que no se presentaron al juicio ni se les ubicó en la dirección que reportaban, lo acusaban de estafarlos con tres mil dólares. Aun así, el 16 de febrero 2012, Vargas fue condenado a cinco años y seis meses de cárcel.
La familia decidió dar la batalla en los juzgados y lograron cuatro órdenes de libertad para Vargas, pero ninguna de ellas fue acatada.

El 7 de noviembre 2016 se cumplió la condena de cinco años y seis de meses de cárcel impuesta contra Vargas y aún así no fue liberado a pesar de que una juez giró la orden de libertad respectiva.
Para entonces, el otrora vigoroso líder de los veteranos de guerra lucía doblegado. En una página de Facebook a su nombre, que no se sabe quién la maneja, se publicó en febrero de 2017 un pedido de clemencia. “Pido clemencia desde la cárcel. Estoy enfermo, no puedo respirar, tengo problemas en el corazón… les pido a las personas que me tienen aquí que me lleven al médico, porque ya cumplí mi condena… No quiero salir en una caja, por eso les pido humildemente que me saquen… y perdonen todo el daño que les pude causar…”
Seis meses más tarde llegaría un nuevo cargo contra Vargas: el Sistema Penitenciario Nacional lo acusó de tráfico interno de estupefacientes. El GREX considera “insólita” esta nueva acusación dado que el reo se encontraba en una galería de máxima seguridad, y en régimen de aislamiento. “Del inicio de este proceso nadie se enteró, pues fue realizado prácticamente en secreto”, dice el organismo en un documento publicado en 2019.
Según la nueva acusación, Vargas aprovechó una visita conyugal para introducir droga. “Es así que el día 29 de abril del corriente (2017), las autoridades del Sistema Penitenciario Nacional de Tipitapa informaron a la Policía del hallazgo de droga en las instalaciones del Sistema (Penitenciario Nacional), procediendo al registro de la celda del acusado Vargas Herrera, encontrando en un pantalón color azul que contiene hierba de color verde y polvo blanco y papel en forma de boletas utilizado para enrollar marihuana”, señala el acta de audiencia. La hierba, según las autoridades, dio positiva de marihuana y el polvo blanco positivo de cocaína.
Marvin Vargas fue condenado a otros 12 años y ocho meses y su caso se visibilizó con la llegada masiva de presos políticos a partir de 2018, al año siguiente fue incluido en la lista de presos políticos de Nicaragua.
Sin embargo, el Grupo de Reflexión Excarcelados Políticos (GREX) destaca que el régimen se ha negado a incluirlo en las excarcelaciones de presos políticos que ha realizado en al menos tres ocasiones. Tampoco lo ha incluido en las frecuentes liberaciones de presos comunes que realiza.
“El odio contra Marvin Vargas se debe a que fue el primer disiente que se atrevió a desafiar al régimen. Fue el primer rebelde en sus filas (de Ortega), es un líder natural. Y esos lideres naturales son peligrosos para la dictadura No tiene explicación racional”, considera un compañero de Vargas.
Marvin Vargas, El Cachorro, deberá salir de la cárcel a finales del 2029, con 59 años, si es que sobrevive a sus múltiples enfermedades y si esta vez la dictadura se lo permite.
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