La Fiscalía de Brasil pidió 30 años de cárcel para los primeros 40 acusados por el asalto a los tres poderes

En un documento remitido a la Corte Suprema, que deberá juzgar esos actos, la Procuraduría dice que se comprobó tanto la “materialidad” como la “autoría” de al menos cinco delitos

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Elecciones en Brasil (gente votando, Lula ganador y los disturbios en el Palacio Presidencial) - the economist
La Corte Suprema ya ha aceptado las denuncias presentadas contra 1.290 personas (REUTERS/Antonio Cascio)

La Procuraduría General de Brasil (Fiscalía) pidió este lunes la pena máxima de 30 años de cárcel para los primeros 40 acusados de participar el en asalto a las sedes de los tres poderes de la nación, en el intento de golpe de Estado del pasado 8 de enero.

En un documento remitido a la Corte Suprema, que deberá juzgar esos actos, la Procuraduría dice que, en el caso de esos primeros 40 acusados, ha comprobado tanto la “materialidad” como la “autoría” de al menos cinco delitos.

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Se trata de “asociación criminal armada”, “abolición violenta del Estado democrático de derecho”, “golpe de Estado”, “daño calificado y grave amenaza” y “deterioro de patrimonio público”, que, según el Código Penal, en conjunto “llegan a 30 años de reclusión”, que es la pena máxima contemplada por las leyes del país, dice el documento.

La Corte Suprema ya ha aceptado las denuncias presentadas contra 1.290 personas, que en su mayoría participaron directamente en los violentos sucesos del 8 de enero, cuando miles de activistas de la ultraderecha asaltaron simultáneamente las sedes de la Presidencia, el Parlamento y el propio tribunal.

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Según la investigación, ese violento ataque contra la democracia pretendía incitar a las Fuerzas Armadas a derrocar al Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, líder progresista que había asumido el poder ocho días antes.

Según la investigación, ese violento ataque contra la democracia pretendía incitar a las Fuerzas Armadas a derrocar al Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva (REUTERS/Ricardo Moraes)
Según la investigación, ese violento ataque contra la democracia pretendía incitar a las Fuerzas Armadas a derrocar al Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva (REUTERS/Ricardo Moraes)

La mayoría de los participantes en el asalto estaban alineados ideológicamente con el ex mandatario ultraderechista Jair Bolsonaro, derrotado por Lula en las elecciones de octubre del año pasado y cuyo resultado se negó a reconocer.

Según la Procuraduría, “la pena a aplicarse a los acusados debe ser ejemplar, por tratarse de crímenes graves, practicados en un contexto multitudinario” y que tenían como objetivo “implantar un régimen autoritario en lugar de un Gobierno elegido legítimamente”.

La Corte Suprema aún continua con las averiguaciones sobre esos sucesos, y tiene entre los investigados al propio ex presidente Bolsonaro, sospechoso de haber alentado la asonada al desconocer la victoria de Lula y sembrar dudas acerca de la limpieza y transparencia del proceso electoral del año pasado.

Bolsonaro negó haber participado en un supuesto plan para impedir la asunción de Lula da Silva, en declaraciones ante la Policía Federal en Brasilia.

“No había ningún plan”, dijo el ex mandatario a periodistas a su salida.

El senador Marcos do Val, quien era aliado de Bolsonaro, manifestó el pasado mes de febrero a los medios haber participado en diciembre de una supuesta reunión con el entonces presidente, y un ex diputado, en la que se tramaba un plan para impedir la asunción de Lula.

(Con información de EFE)

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