Investigadoresexplican la relación entre alergia a los ácaros y reacciones a antiinflamatorios

Científicos malagueños han identificado variantes genéticas que conectan la sensibilidad a componentes del polvo con respuestas adversas a medicamentos populares, lo que abre la puerta a tratamientos individualizados y diagnósticos más precisos, según reveló un comunicado oficial

Guardar
Imagen IDLD6OA4OZB4BCNREFUNFLQ7OE

La investigación desarrollada en dos etapas independientes analizó y validó los datos en dos grupos distintos de pacientes de hospitales en Málaga y Barcelona, reforzando la confianza en los resultados obtenidos sobre la relación entre factores genéticos y la respuesta adversa a antiinflamatorios comunes. Según informó Ibima en un comunicado oficial, los científicos comprobaron que ciertas variantes genéticas no solo incrementan el riesgo de urticaria tras el consumo de estos medicamentos, sino que también se relacionan con niveles elevados de inmunoglobulina E (IgE), el anticuerpo principal en las respuestas alérgicas, y de IgE específica contra los ácaros del polvo.

El equipo responsable de este avance está conformado por Isabel María Jiménez Sánchez, como autora principal, José Antonio Cornejo García como líder del proyecto e integrantes como María José Torres Jaén y Cristobalina Mayorga Mayorga, especialistas del Grupo de Enfermedades Alérgicas a Fármacos y Alérgenos del Hospital Regional Universitario de Málaga y de la Universidad de Málaga. Tal como publicó Ibima, estos investigadores están enfocados en la conexión entre la llamada atopia —predisposición alérgica— y la hipersensibilidad a antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), entre los que figuran medicamentos muy usados como la aspirina y el ibuprofeno.

Los AINEs figuran entre los fármacos de consumo más frecuente en todo el mundo. Según consignó Ibima, estos medicamentos representan la principal causa de hipersensibilidad farmacológica, manifestándose habitualmente en urticaria —ronchas en la piel— o angioedema, que se caracteriza por hinchazón en labios y párpados. El nuevo estudio detalla que estas reacciones son especialmente comunes en personas con antecedentes alérgicos, especialmente a elementos ambientales como los ácaros del polvo doméstico.

El medio Ibima detalló que la investigación estudió el ADN de 1.240 voluntarios para identificar pequeñas diferencias genéticas, conocidas como polimorfismos, en genes relacionados con la función inmunitaria. En ese análisis, los investigadores identificaron variantes en dos genes: Il4ra y Fcer1a. Estos genes se vinculan directamente con el sistema inmunológico y la alergia a los ácaros. La presencia de estas variantes aumenta de manera significativa la probabilidad de padecer urticaria debida al consumo de AINEs.

De acuerdo con lo que explicó el equipo de investigación y recogió Ibima, este hallazgo constituye la primera demostración molecular de que existe una conexión entre la predisposición genética para la alergia común —en concreto, la sensibilidad a ácaros— y el riesgo de sufrir reacciones de hipersensibilidad a antiinflamatorios. El descubrimiento proporciona evidencia de que la aparición de reacciones adversas a estos medicamentos no es un hecho aleatorio en determinados pacientes, sino que hay una base genética involucrada.

El proceso de validación de los resultados siguió dos pasos. El primer análisis se llevó a cabo con pacientes tratados en la Unidad de Alergia del Hospital Regional Universitario de Málaga. Las conclusiones obtenidas fueron luego contrastadas con una segunda cohorte atendida en el Hospital Clinic de Barcelona, lo cual reforzó la solidez de la evidencia, según publicó Ibima.

Los análisis revelaron otra relación relevante: los portadores de las variantes genéticas asociadas presentaron niveles incrementados de IgE total y de IgE específica frente a los ácaros del polvo. Esto sugiere que la predisposición a elevar la respuesta inmunitaria frente a estos alérgenos ambientales puede predisponer también a una mayor sensibilidad a la acción de los AINEs, con manifestaciones cutáneas como la urticaria.

Comprender qué genes participan en la predisposición a sufrir reacciones adversas a medicamentos podría permitir, a futuro, afinar los diagnósticos y diseñar tratamientos personalizados. Según el comunicado de Ibima, este resultado abre la puerta a una medicina de precisión en alergología, donde se pueda anticipar el riesgo genético antes de prescribir antiinflamatorios, minimizando así el peligro de reacciones inesperadas en pacientes con antecedentes alérgicos.

El estudio recibió financiación del Instituto de Salud Carlos III y de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica. Además, obtuvo reconocimiento internacional tras su publicación en el Journal of Allergy and Clinical Immunology, donde fue seleccionado como 'Editor’s choice', según indicó el comunicado de Ibima.

Los investigadores subrayaron la importancia de avanzar en este tipo de estudios para poder ofrecer mejores alternativas terapéuticas y diagnósticos a pacientes que presentan alergias a sustancias ambientales y que, a la vez, requieren tratamiento con antiinflamatorios de uso habitual. El conocimiento de la base genética, explicaron en el comunicado, permitirá mayor seguridad y eficacia en la atención clínica a personas con antecedentes de atopia o reacciones previas a medicamentos.