Los ataques de Israel contra Líbano dejan ya más de 900 muertos, incluidos 111 niños

El Ministerio de Sanidad informó que la ofensiva de Israel ha dejado 912 fallecidos y más de 2.200 lesionados en Líbano, provocando el éxodo de cerca de un millón de personas en medio de la escalada de violencia

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El desplazamiento de cerca de un millón de residentes en Líbano en apenas dos semanas se ha convertido en una de las consecuencias más notorias de la reciente escalada de violencia en la frontera sur del país. De acuerdo con los datos recopilados por el Ministerio de Sanidad libanés y reportados por distintos medios, al menos 912 personas han perdido la vida y 2.221 han resultado heridas como resultado de los ataques israelíes que se han registrado desde el pasado 2 de marzo.

Según publicó el Ministerio de Sanidad, entre las víctimas mortales se encuentran 734 hombres, 67 mujeres y 111 menores de edad. Por otra parte, entre los heridos se cuentan 1.512 hombres, 375 mujeres y 334 niñas y niños, cifras que dibujan el impacto de los ataques en la población civil. La ofensiva israelí se intensificó después de una operación militar lanzada por Israel y Estados Unidos contra objetivos en Teherán, que culminó con la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei. Tras este hecho, el partido-milicia chií Hezbolá disparó proyectiles que alcanzaron el sur de Israel, lo que incrementó aún más la tensión en la región.

El medio de comunicación que difundió esta información detalló que la mayoría de víctimas se registraron después de que Hezbolá lanzara sus primeros proyectiles en represalia por el ataque a Irán. Los bombardeos y enfrentamientos posteriores han propiciado el éxodo masivo de habitantes, la mayoría de ellos procedentes de zonas cercanas a la frontera sur, donde la intensidad de la violencia ha sido mayor.

Durante los últimos meses, Israel había realizado decenas de bombardeos sobre territorio libanés. Según informó el medio citado, las autoridades israelíes justifican estas acciones afirmando que sus operaciones se dirigen contra la infraestructura y a supuestos operativos de Hezbolá en la zona, punto que continúan defendiendo pese al alto el fuego pactado en noviembre de 2024. Esta tregua estipulaba la retirada de efectivos de ambas partes en la franja meridional de Líbano para disminuir el riesgo de enfrentamientos directos.

A pesar de dicho acuerdo, el Ejército de Israel ha mantenido la presencia de cinco posiciones militares en territorio libanés. Este hecho ha sido motivo de críticas por parte tanto del gobierno libanés como del propio Hezbolá, quienes demandan el retiro inmediato de esos puestos como condición fundamental para facilitar el regreso de los desplazados y reducir las posibilidades de nuevos enfrentamientos.

Organismos internacionales, incluidas agencias de Naciones Unidas, han condenado los bombardeos y han expresado su preocupación por el alto número de víctimas civiles, así como por las condiciones en las que se encuentran quienes han debido abandonar sus hogares. Naciones Unidas ha subrayado la necesidad de proteger a la población más vulnerable y de restaurar el acceso a servicios esenciales interrumpidos por el conflicto, como la atención sanitaria y la provisión de alimentos y agua.

El medio informó que la escalada de violencia también ha generado críticas sobre el cumplimiento de los compromisos establecidos tras el alto el fuego. Autoridades libanesas y portavoces de Hezbolá han sostenido que la permanencia militar israelí en el sur constituye una violación directa y han insistido en que dicha presencia impide la estabilización de la zona y dificulta los esfuerzos de reconciliación y reconstrucción.

Entre las áreas más afectadas se encuentran aquellas cercanas a la Línea Azul, demarcación establecida por Naciones Unidas tras la retirada israelí del año 2000, donde la destrucción de viviendas, instalaciones educativas y hospitales ha obligado a gran parte de la población a desplazarse hacia el norte del país o a buscar acogida temporal en albergues y hogares de familiares.

El impacto de estos acontecimientos sobre la población infantil ha cobrado especial atención, dado que al menos 111 menores han fallecido y 334 figuran entre los heridos, de acuerdo al balance reportado por el Ministerio de Sanidad libanés y consignado por el medio. Las organizaciones humanitarias han advertido sobre los efectos de la interrupción de la educación, así como del acceso limitado a servicios médicos y el riesgo de una crisis sanitaria en zonas de alta concentración de desplazados.

Israel ha mantenido que considera sus acciones como medidas de legítima defensa ante el lanzamiento de proyectiles por parte de Hezbolá y la presencia de elementos armados en el sur de Líbano. No obstante, esta postura ha sido duramente cuestionada tanto por el gobierno libanés como por instancias internacionales, que han recordado la obligación de respetar los acuerdos suscritos y de salvaguardar los derechos de la población civil ante situaciones de conflicto armado.

El repunte de la violencia y el incremento del número de personas desplazadas en tan corto plazo han intensificado los llamados de la comunidad internacional para que se alcance una solución negociada que permita poner fin a los enfrentamientos y atender la situación humanitaria que enfrentan cientos de miles de afectados en Líbano.