La Asamblea Nacional francesa aprueba el fin del "deber conyugal" y apuntala el consentimiento

Con una revisión histórica de la legislación, diputados franceses respaldan una reforma que elimina cualquier presunción de acceso permanente al sexo en la pareja, estableciendo que ninguna cláusula matrimonial justifica la exigencia de relaciones sin consenso mutuo

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Durante la ceremonia de matrimonio civil en Francia, los registradores deberán leer en voz alta que la vida en común de los cónyuges no implica ninguna obligación de mantener relaciones sexuales. Esta nueva disposición se integrará en las formalidades previstas en los ayuntamientos, según reportó LCP, la cadena estatal francesa dedicada a la cobertura parlamentaria. Con esta medida, la Asamblea Nacional busca asegurar que el consentimiento siga siendo el principio rector de toda relación sexual dentro del matrimonio, acabando así con la llamada presunción de acceso sexual permanente entre esposos.

La Asamblea Nacional francesa aprobó por unanimidad un proyecto de ley para modificar el Código Civil, eliminando cualquier ambigüedad sobre el llamado “deber conyugal”. De acuerdo con lo consignado por LCP, la reforma estipula que el artículo 215 del Código Civil, donde se menciona que “los cónyuges se comprometen mutuamente a una vida en común”, será enmendado para incluir explícitamente que este compromiso no crea obligación alguna de mantener relaciones sexuales.

La modificación recoge un debate impulsado en los últimos años tras casos judiciales donde se interpretó la vida en común como la imposición de una responsabilidad sexual. Uno de los precedentes más notorios fue el de un divorcio resuelto en Francia en 2019, cuando un hombre consiguió la disolución del matrimonio atribuyendo la culpa absoluta a su esposa por negarse a mantener relaciones sexuales. Según detalló LCP, este caso desencadenó controversias sobre el alcance legal de los compromisos matrimoniales, y el asunto llegó hasta el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

En 2025, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos dictaminó en contra del Estado francés en esa controversia, señalando la importancia de establecer marcos legales que protejan el consentimiento efectivo en las relaciones íntimas, sin importar el vínculo matrimonial previo. A raíz de este fallo, la Cámara Baja abordó una revisión histórica de la legislación para adaptar el texto a los requerimientos de protección de derechos fundamentales, según recolectó LCP.

La iniciativa fue presentada por las diputadas Marie-Charlotte Garin, del Partido Ecologista y Socialista, y Paul Christophe, representante del partido de centroderecha Horizontes. En la sesión parlamentaria, Garin argumentó que el matrimonio “no puede ser una burbuja donde el consentimiento para las relaciones sexuales es adquirido, definitivo y para toda la vida”. Estas declaraciones, reportó LCP, buscan resaltar que el consentimiento debe permanecer como algo dinámico y revocable en los vínculos afectivos, incluso dentro del matrimonio.

El texto de la ley establece que la frase sobre la ausencia de obligación sexual será incorporada en el protocolo civil de los matrimonios en Francia. Esta reforma constituye el fin formal del “deber conyugal” entendido como un derecho o exigencia perpetua, resaltaron varios diputados durante el debate legislativo, según publicó LCP. Con este cambio, Francia pretende garantizar una protección legal más robusta frente a posibles litigios donde se alegue la obligación sexual como fundamento de responsabilidad o culpa en casos de separación.

El medio LCP también recogió la importancia de esta revisión normativa en el contexto europeo, puesto que la ausencia de definiciones claras sobre el consentimiento puede dar lugar a interpretaciones judiciales que perpetúan prácticas contrarias a los derechos individuales. El nuevo texto aprobado refuerza la doctrina jurídica de que ninguna condición matrimonial, cláusula o tradición puede estar por encima de la voluntad personal y actual de cada persona involucrada en una relación.

La aprobación del proyecto de ley refleja, según LCP, un amplio consenso parlamentario en torno a la necesidad de actualizar el ordenamiento civil conforme a las exigencias modernas de respeto a la autonomía y la dignidad de las personas casadas. Ningún voto se emitió en contra, y la reforma fue respaldada por bloques de todas las tendencias, subrayando así el carácter transversal de la propuesta.

Finalmente, la implementación de esta medida llevará a que, desde las próximas bodas civiles en Francia, los funcionarios civiles incluyan la nueva frase sobre la no obligatoriedad de las relaciones sexuales. Así, el consentimiento explícito y renovable se convierte en un elemento indispensable reconocido legalmente dentro del matrimonio francés. Según LCP, este cambio responde tanto a las recomendaciones del tribunal europeo como al reconocimiento de la necesidad de claridad jurídica en materia de derechos conyugales y sexuales.