Londres, 17 ene (EFE).- Un millar de personas se manifestaron en Londres este sábado, junto a personalidades políticas británicas de primer nivel, para pedir al Gobierno laborista de Keir Starmer que rechace los planes de China de construir una megaembajada en el corazón de la ciudad, entre temores por la seguridad.
Frente al complejo de 20.000 metros cuadrados en el que Pekín quiere establecer su futura legación diplomática en Londres, la antigua sede de la Casa de la Moneda británica, junto a la Torre de Londres y su emblemático puente, los cerca de mil asistentes gritaron consignas contra el proyecto y portaron pancartas y banderas -curiosamente, ninguna de la República Popular China-.
Entre la muchedumbre, muchos con parte de la cara tapada con máscaras, mascarillas o gorros, predominaban las enseñas de los pueblos tibetano, uigur o hongkonés, que se mezclaban con alguna que otra Union Jack británica.
"El Reino Unido no debe arrodillarse ante nadie, en particular ante el Partido Comunista Chino", decía una de las pancartas al frente de la marcha. "Rechazad el nido de espías chino. Defended la seguridad británica", se podía leer en otra.
Entre los asistentes también hubo políticos británicos de alto nivel, como la líder de la oposición y del Partido Conservador, Kemi Badenoch, que tomó la palabra y acusó al Gobierno del primer ministro, Keir Starmer, de tener "miedo" de China y aseguró que construir la megaembajada en ese lugar sería un "error".
"China es un país que ha acosado y abusado a ciudadanos británicos conectados con China. Ayuda a nuestros enemigos, como Rusia (...) Desestabiliza el comercio global. Y lo que más me preocupa es que ahora tenemos un Gobierno que parece tener miedo de China", dijo la líder 'tory'.
El Ejecutivo de Starmer debería pronunciarse sobre el proyecto antes del próximo día 20, aunque lleva meses postergando una decisión firme. Los servicios de inteligencia británicos y hasta la Casa Blanca han dado la voz de alarma sobre el proyecto de megaembajada y han sugerido que podría facilitar a Pekín sus actividades de espionaje.
En concreto, los planos del lugar incluirían unas 208 habitaciones y una gran sala oculta, que los más críticos temen que puedan ser utilizadas por Pekín para detener a los disidentes chinos que han huido del régimen de Xi Jinping para refugiarse en el Reino Unido.
Preocupa especialmente la ubicación estratégica de esta sala oculta, que según reveló recientemente el diario 'The Telegraph', estaría a pocos metros de una red de cableado por la que trancurren millones de datos al día cruciales para el sector financiero en una de las grandes urbes económicas del mundo.
Starmer tiene en ciernes una visita a China a finales de enero, la primera de un mandatario británico en ocho años, con el objetivo de ampliar los lazos económicos con el gigante asiático, pero la megaembajada sigue siendo un escollo en la agenda entre ambos países. EFE
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