Asincar muestra su preocupación ante el "gran impacto" para el sector primarfio del acuerdo de Mercosur

El colectivo advierte que la inminente liberalización comercial con Latinoamérica abre la puerta a importaciones agrícolas con menores exigencias, lo que podría ocasionar cierres de explotaciones, despidos masivos y un golpe a la economía rural asturiana

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El presidente de Asincar, Eduardo Pérez, advirtió que el sector cárnico europeo enfrenta dificultades para competir frente a productos importados que no cumplen con las mismas exigencias normativas que rigen en la Unión Europea. Pérez destacó que esta diferencia de condiciones podría derivar en el cierre de explotaciones e industrias y afectaría a miles de trabajos en el sector. Según informó Asincar, la próxima liberalización comercial entre la Unión Europea y los países del Mercosur representa una amenaza para la sostenibilidad del sector primario en España, afectando especialmente al ámbito rural y al tejido productivo de Asturias.

Tal como consignó Asincar, la inminente entrada en vigor del tratado de libre comercio permitirá la llegada masiva de productos agrícolas y cárnicos desde Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. Para el colectivo, estos países operan con costes de producción considerablemente más bajos y normativas menos estrictas en aspectos cruciales como bienestar animal, control de fitosanitarios, seguridad alimentaria y sostenibilidad ambiental, lo que genera lo que califican como competencia desleal contra los productores españoles y europeos.

La Asociación de Investigación de Industrias de la Carne del Principado de Asturias resaltó que el sector primario en la región asturiana no solo está conformado por la industria cárnica, sino también por otros productos relevantes como la miel y las fabas. Según publicó Asincar, el impacto negativo de la apertura comercial no se limitaría a la carne, sino que se ampliaría hacia otros productos emblemáticos de Asturias, aumentando el riesgo para la economía rural de la región.

En este contexto, Asincar solicita tanto a las administraciones públicas españolas como a las instituciones europeas que revisen el acuerdo y añadan cláusulas de salvaguarda que resulten realmente efectivas. El colectivo reclama que cualquier producto agrícola importado deba cumplir los mismos estándares sanitarios, ambientales y de bienestar animal que se aplican a los productores locales del área comunitaria. Esta petición tiene como objetivo evitar consecuencias negativas en el sector y proteger la viabilidad de las explotaciones familiares y las industrias agroalimentarias de la región.

En línea con su postura, Asincar manifestó su respaldo a las movilizaciones impulsadas por organizaciones agrarias como URA, USAGA, COAG y ASAJA. Estas agrupaciones han convocado una manifestación con tractores para el viernes 16 de enero en Oviedo, en protesta contra el acuerdo comercial con Mercosur. De acuerdo con la asociación, dichas acciones buscan visibilizar el descontento y la preocupación de los agricultores, ganaderos y trabajadores de la industria agroalimentaria frente a un escenario de mayor competencia externa y potencial pérdida de empleo.

Asincar detalló que el sector cárnico en Asturias emplea actualmente a 832 personas y mantiene una cartera de negocio anual de 118,70 millones de euros. La amenaza a la continuidad de esta actividad, según el colectivo, implicaría no solo la pérdida de empleos directos, sino también un impacto negativo sobre la economía rural asturiana, que depende en buena medida de estas explotaciones y empresas para su desarrollo.

El medio recoge además declaraciones del presidente de Asincar, quien subrayó que las diferencias en los costes y en las normativas representan una desventaja estructural para los productores europeos, y que, de no corregirse, el acuerdo comercial con Mercosur se traduciría en cierre de explotaciones y despidos masivos, con las consecuencias sociales y económicas que ello conlleva para zonas como Asturias.

En el mismo comunicado, la asociación apuntó que la deregulación comercial generaría una entrada masiva de productos de terceros países sin las mismas garantías sanitarias ni protocolos de sostenibilidad. Desde la perspectiva de Asincar, esto minaría la confianza del consumidor europeo en los productos comercializados dentro del territorio comunitario y pondría en jaque estándares construidos durante décadas por los productores locales.

Por último, Asincar remarcó la necesidad de que cualquier acuerdo comercial contemple mecanismos de igualdad competitiva, con el objetivo de asegurar que las condiciones de producción y comercialización respetan los mismos principios exigidos a escala europea, especialmente en los ámbitos sanitario, medioambiental y de bienestar animal. El colectivo enfatizó su compromiso en defensa de la economía local y de los criterios productivos responsables que caracterizan a la industria primaria de Asturias.