
El ministro de Información de Pakistán, Ataulá Tarar, comunicó a través de sus redes sociales que la ofensiva llevada a cabo por el ejército paquistaní en territorio afgano culminó con la destrucción de 226 puestos de control y la toma de otros 35. Esta acción militar forma parte de una escalada que, según los últimos datos recogidos por Tarar, ya registra 481 personas fallecidas y 696 heridas entre los integrantes de grupos armados en la zona. A esta información se suma el anuncio de la eliminación de 198 carros de combate, vehículos blindados y sistemas de artillería, e indica que la Fuerza Aérea paquistaní bombardeó 56 posiciones específicas, como publicó la agencia Europa Press.
El aumento de las hostilidades se originó hace una semana cuando, tras ejecutar una serie de ataques contra posiciones afganas, fuerzas fundamentalistas emprendieron una operación terrestre en respuesta a previos bombardeos de Pakistán sobre presuntos campamentos de Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), también conocidos como los talibán paquistaníes. Los hechos provocaron una serie de declaraciones cruzadas y denuncias formales. El medio Europa Press señaló que, en días recientes, Afganistán presentó una queja ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en la que acusó a Pakistán de perpetrar bombardeos en su territorio, los cuales, según el gobierno afgano, provocaron la muerte de más de una decena de civiles.
Pakistán defendió sus acciones indicando que los bombardeos se dirigieron contra “campamentos y escondites terroristas” tanto del TTP como del Estado Islámico. Según detalló Europa Press, las autoridades paquistaníes calificaron la operación como una respuesta a los recientes ataques suicidas que impactaron dentro de Pakistán y que, según la declaración oficial, se planificaron y ejecutaron desde zonas bajo control de los grupos armados al otro lado de la frontera.
Hasta el momento, los talibán en Afganistán no emitieron respuesta pública a los informes paquistaníes ni confirmaron la información sobre bajas y daños materiales divulgada por Islamabad, informa Europa Press. Tampoco ha existido verificación independiente sobre la cifra de muertos en el país vecino ni evidencia pública acerca de la magnitud de las operaciones militares reportadas y las pérdidas en material bélico.
Europa Press detalló que la secuencia de ataques refleja la persistente tensión bilateral, donde el conflicto transfronterizo involucra reclamos de soberanía y la acusación mutua de permitir la presencia de grupos armados rivales en el respectivo territorio. Pakistán sostiene que las ofensivas buscan neutralizar la capacidad operativa del TTP y evitar la repetición de atentados en su territorio. Por su parte, las autoridades afganas sostienen que actuaciones militares como los bombardeos ponen en riesgo a la población civil y suponen violaciones a la integridad territorial del país.
La operación, según añadió Europa Press, representa una de las respuestas militares más agresivas de Pakistán en los últimos años respecto a incursiones desde suelo afgano, elevando la preocupación de actores regionales y organismos internacionales acerca del impacto humanitario y la escalada del conflicto. La confirmación de daños a infraestructuras militares afganas y la pérdida de vehículos blindados apunta a un enfrentamiento en gran escala, mientras que la ausencia de pronunciamiento talibán deja abiertas preguntas sobre la situación en las áreas afectadas y posibles movimientos de represalia o negociación.
Las cifras difundidas incluyen el dato de que al menos 56 ubicaciones han sido objetivo de la Fuerza Aérea paquistaní. El dato, publicado por Europa Press, sugiere un despliegue coordinado de recursos terrestres y aéreos en la zona fronteriza. Aunque fuentes relacionadas con las partes en conflicto ofrecen versiones diferentes sobre el número de víctimas y combatientes implicados, Pakistán ha hecho énfasis en que sus acciones responden a la necesidad de salvaguardar su seguridad frente a la “amenaza constante” que representan las organizaciones armadas que operan desde el territorio vecino.
La reciente expansión de las hostilidades entre Pakistán y agentes armados afganos ha intensificado la preocupación internacional sobre la posible desestabilización adicional en la región. Europa Press subrayó que la denuncia formal ante Naciones Unidas por parte de Afganistán busca abrir vías diplomáticas de presión, mientras Islamabad insiste en la legitimidad de sus operaciones al buscar frenar ataques atribuidos a milicias extremistas con base transfronteriza.
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