La campaña de las presidenciales de Portugal encara su recta final con cuatro candidatos en empate técnico

Con cuatro aspirantes con tendencias iguales en los sondeos más recientes, los ciudadanos portugueses enfrentan una elección ajustada, donde la participación temprana y la fragmentación del voto podrían definir el rumbo del país en un escenario inédito

Guardar

Cerca de 200.000 personas se inscribieron para ejercer su voto anticipado en las elecciones presidenciales de Portugal, cifra que incluye al actual presidente, Marcelo Rebelo de Sousa. De acuerdo con la información publicada por diferentes medios, Rebelo de Sousa justificó su participación temprana en el proceso electoral argumentando compromisos de agenda internacional, y subrayó la relevancia de esta alternativa para las personas que afrontan dificultades para acudir a las urnas en la fecha establecida, mencionando que “es un derecho que otorga la democracia, y es una pena desperdiciarlo”, además de enfatizar que “uno, dos o tres” votos pueden resultar decisivos. En este contexto, Portugal se prepara para una elección inédita, con cuatro aspirantes a la presidencia en situación de empate técnico, cuyo resultado quedará definido en la primera vuelta prevista para el domingo.

El diario detalló que estos comicios, previstos para el 18 de enero, representan la undécima ocasión en que los portugueses eligen a su jefe de Estado desde el inicio de la democracia en 1976. La participación ciudadana, incluida la opción del voto anticipado, refleja la posibilidad de que cada sufragio adquiera especial peso en el resultado, considerando la fragmentación que marcan los sondeos más recientes. Según informó el medio, si ningún candidato obtiene la mayoría absoluta en esta primera ronda, se recurrirá a una segunda vuelta programada para el 8 de febrero.

Los datos aportados por las encuestas, según lo publicado, muestran que José Seguro, respaldado por el Partido Socialista, y João Cotrim de Figueiredo, representante del Partido Liberal, comparten la primera posición con un 21,4 por ciento de intención de voto cada uno. Inmediatamente después se sitúa André Ventura, líder de Chega, quien cuenta con el 19,7 por ciento y se presenta como el referente político que ha impulsado a la ultraderecha a situarse como segunda fuerza en el país tras su irrupción en las presidenciales de 2021. Ventura encara estos comicios como un examen crucial en su objetivo de consolidar una posición dominante en el tablero político portugués, ya que ha asumido el rol de principal opositor al actual primer ministro, Luis Montenegro, del Partido Social Demócrata (PSD).

El cuarto candidato en intención de voto, según lo reflejan los últimos sondeos citados por el medio, es el almirante en la reserva Henrique Gouveia e Melo, que alcanza el 17,4 por ciento. Esta figura, postulada como independiente, ha manifestado que en caso de pasar a segunda vuelta considerará las alianzas con formaciones políticas. De hecho, en la antesala de los comicios, Gouveia e Melo cuenta con el apoyo público de cerca de cien figuras vinculadas al oficialismo, una circunstancia que le ha permitido sumar respaldo frente a otros postulantes, especialmente frente a Luís Marques Mendes, quien se perfila en una posición más rezagada en esta etapa de la campaña.

Luís Marques Mendes, asociado históricamente al Partido Social Demócrata, ha recibido una baja en la preferencia electoral, obteniendo el 14,5 por ciento. Durante su campaña ha intentado distanciarse del ejecutivo, aunque admite que los votos de la base socialdemócrata resultan imprescindibles para sus aspiraciones a Belém. Según recogen los periódicos, Marques Mendes se ha presentado como “el candidato de la estabilidad”, y ha reiterado su intención de no posicionarse ni como aliado ni como enemigo del gobierno. Asimismo, hizo referencia a que su candidatura también cuenta con el respaldo de electores tradicionalmente vinculados a otras opciones políticas, en un intento de mostrar autonomía y capacidad de captación transversal de apoyos.

El listado de once postulantes incluye solo una mujer, Catarina Martins, excoordinadora nacional del Bloque de Izquierda. En sus intervenciones de campaña ha hecho hincapié en temas relacionados con justicia social, el fortalecimiento de una democracia plural y la promoción de una izquierda “sin complejos”. Los sondeos, según consignó la prensa local, no le otorgan posibilidades reales de triunfo, situándola distante de los puestos de cabeza.

La edición relatada por los medios refleja una contienda marcada tanto por el equilibrio en la intención de voto de los principales aspirantes como por la presencia de un electorado diversificado entre diferentes corrientes ideológicas. La elevada inscripción para el voto anticipado, unida a la pluralidad de la oferta electoral, plantea la posibilidad de un desenlace definido por márgenes muy estrechos. Entre los factores mencionados figura la posibilidad de que el resultado se vea alterado por la fragmentación de las tendencias y por el grado de movilización de las distintas bases políticas.

La jornada electoral destaca por la posibilidad de definir en la primera vuelta al próximo presidente portugués, aunque existe la opción de una segunda vuelta en caso de que ningún candidato consiga la mayoría requerida. Las undécimas elecciones presidenciales desde la instauración de la democracia se presentan como un proceso en el que cada voto tiene el potencial de incidir en la elección del futuro mandatario, según observan los distintos medios de comunicación portugueses.