La dificultad para mantener propósitos de año nuevo suele vincularse con estándares externos y expectativas poco realistas, lo que, según especialistas consultados por el medio, acaba por incrementar el malestar emocional y la tasa de abandono temprano de estos objetivos. La psicóloga María Calle, de Blua de Sanitas, destacó en declaraciones recogidas por la agencia Europa Press que fijar metas demasiado estrictas o transformaciones inmediatas promueve la autoexigencia y la ansiedad, y sugiere un enfoque diferente para cuidar la salud mental al iniciar el año.
Según publicó Europa Press, la especialista señaló que enero suele asociarse con una acumulación de expectativas sociales orientadas a la mejora personal. Calle remarcó que los propósitos planteados como cambios drásticos o inmediatos desatan procesos constantes de autoevaluación, lo que repercute negativamente sobre la motivación con el paso de las semanas y aumenta la sensación de “no estar a la altura”.
De acuerdo con Europa Press, la psicóloga alertó que la presión social se ve amplificada por el uso de redes sociales, ya que estas muestran “versiones parciales y cuidadosamente seleccionadas de la realidad”. La exposición frecuente a mensajes que exaltan el éxito, la disciplina y el bienestar sostenido puede distorsionar la percepción de logros factibles en la vida cotidiana. Esta dinámica favorece comparaciones internas y valoraciones negativas del propio progreso, explicó Calle.
Asimismo, la experta subrayó que el problema central no reside en proponerse cambios, sino en fijarlos a partir de estándares ajenos o poco ajustados a la realidad de cada persona. Cuando el objetivo consiste en lograr una imagen ideal, ya sea física o personal, se otorga mayor importancia al reconocimiento externo que a las propias necesidades. Según consignó Europa Press, este enfoque provoca un aumento del malestar psicológico y fomenta el abandono prematuro de metas.
En respuesta a este diagnóstico, los expertos de Sanitas recomendaron abordar los propósitos de año nuevo desde una perspectiva que priorice procesos sostenibles y un cuidado continuo de la salud mental, priorizando avances a largo plazo en lugar de resultados inmediatos. Ellos aconsejan formular objetivos concretos y realistas, vinculados a la mejora de hábitos cotidianos con pequeños ajustes en la rutina diaria, para facilitar la adherencia y disminuir la presión, detalló Europa Press.
La progresión paulatina basada en hábitos concretos permite avanzar sin depender de transformaciones abruptas, las cuales suelen resultar inalcanzables para la mayoría. Además, los expertos sugieren limitar la exposición a contenidos digitales que propicien la comparación social o generen malestar, como una estrategia para proteger la autoestima. Entre las recomendaciones se incluye establecer horarios acotados para el uso de redes sociales, silenciar cuentas que refuercen modelos poco realistas y preferir perfiles que compartan procesos completos más que únicamente logros finales.
Los especialistas también recordaron, según Europa Press, que los retrocesos forman parte de cualquier proceso de evolución personal. Comprender que estos retrocesos son normales ayuda a reducir la autoexigencia y a mejorar la relación con uno mismo, condición considerada esencial para mantener la constancia en los propósitos planteados.
La priorización del autocuidado sobre la perfección y la valorización de pequeños avances parciales constituyen otros dos puntos valorados por el equipo de Sanitas. Replantear metas según cambian las circunstancias personales, laborales o familiares no indica fracaso, sino ajuste para que las transformaciones sean viables y saludables. “Adaptar los propósitos a la realidad personal, laboral o familiar no significa fracasar, sino ajustar el camino para que el cambio sea viable y saludable. Si nuestras circunstancias cambian, también deberán hacerlo nuestros objetivos”, citaron los expertos consultados por Europa Press.
El medio también reportó que la presión por los propósitos tiende a disminuir con el ajuste de expectativas y una actitud más flexible hacia los propios objetivos. En los casos donde los síntomas de ansiedad, bloqueo o desánimo se mantienen de forma persistente, los especialistas recomiendan buscar asesoramiento profesional para analizar el trasfondo emocional y recibir orientación específica, incluyendo la posibilidad de recurrir a servicios de videoconsulta.