El CICR alerta de que millones de somalíes están al borde de la hambruna a causa de la sequía

Más de seis millones de personas enfrentan crisis alimentaria severa en Somalia por la escasez de lluvias, el colapso del pastoreo y la falta de financiación, mientras miles han debido abandonar sus hogares ante el agravamiento de la situación

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La reducción de recursos humanitarios disponibles en Somalia ha forzado a varias organizaciones a interrumpir servicios esenciales, restringiendo el acceso de la población más vulnerable a agua potable, alimentos, asistencia sanitaria y apoyo a la recuperación económica. Según informó el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), millones de personas en Somalia encaran actualmente una crisis alimentaria extrema debido a la persistente sequía, cuyo impacto se agrava por el colapso del pastoreo y la falta de fondos para operaciones humanitarias.

El CICR reportó este martes que alrededor de 6,5 millones de personas en el país africano padecen inseguridad alimentaria aguda. Tal como consignó el organismo, dos temporadas consecutivas sin lluvias han deteriorado gravemente las condiciones de vida, llevando al borde de la hambruna a una parte significativa de la población. El Comité advirtió sobre el peligro de un retorno a niveles de hambre similares a los registrados en 2022, cuando la situación alcanzó dimensiones consideradas "catastróficas".

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La economía y la subsistencia de Somalia dependen en gran medida del pastoreo, una actividad que sostiene a más del 60% de los habitantes, de acuerdo con datos del CICR. Sin embargo, el organismo internacional reveló que los repetidos fenómenos meteorológicos adversos han afectado el ciclo regular de lluvias y erosionado la capacidad de estas comunidades para mantener sus medios de vida. Esta situación ha causado la muerte de numerosos animales, lo cual deja a muchas familias sin ingreso económico ni suficiente provisión de alimentos.

El impacto sobre la ganadería tiene consecuencias directas en el desplazamiento forzado de personas. Miles de somalíes han tenido que abandonar sus hogares rurales para buscar refugio y asistencia en campamentos temporales, según publicó el CICR. Esta migración interna significa no solo la pérdida material y económica, sino el quiebre de modos de vida tradicionales profundamente arraigados.

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El CICR también destacó que los desplazamientos en el país continúan en aumento, tanto por el recrudecimiento de los enfrentamientos armados como por el agravamiento de la sequía. Según datos del organismo, solo en 2025 más de medio millón de personas abandonarían sus hogares combinando ambas causas, situación que contribuye a una crisis humanitaria compleja. Mohamed Sheikh, responsable de las actividades del CICR en la región de Galmudug, declaró que “los enfrentamientos han causado desplazamientos. La sequía ha causado desplazamientos. La situación se volverá más desesperante si no llueve pronto”.

La falta de lluvias y el agotamiento de los recursos hídricos han obligado al CICR a concentrar esfuerzos en la rehabilitación de pozos y la provisión de agua. Tal como detalló el organismo, desde noviembre de 2025 ha entregado ayuda económica a más de 5.000 familias desplazadas por el conflicto en la montaña de Al Miskat, en la región semiautónoma de Puntlandia. Además, las comunidades de Bari y Sanaag, afectadas por la sequía, han sido beneficiadas con programas de rehabilitación de pozos, posibilitando el acceso a fuentes de agua esenciales para la supervivencia humana y animal.

En respuesta a la emergencia hídrica, el CICR también donó equipos electromecánicos a la Agencia de Desarrollo del Agua de Puntlandia, destinados a la reparación de cinco pozos estratégicos. Gracias a estas intervenciones, se ha logrado mejorar el acceso a agua potable en varias localidades duramente castigadas por la falta de precipitaciones.

La crisis alimentaria ha impactado con particular fuerza en la población infantil. Según reportó el CICR, niños menores de cinco años que presentan desnutrición grave han recibido atención médica en el centro especializado que el organismo dirige en el Hospital General de Kismayo. El acceso a tratamiento para las complicaciones asociadas a la desnutrición resulta crítico en este grupo etario, dado el aumento exponencial en el riesgo de mortalidad cuando no se interviene a tiempo.

El CICR alertó que la disminución de fondos limita gravemente la escala y el alcance de las respuestas humanitarias posibles, dificultando el suministro de alimentos, la atención de la salud y el respaldo a los sectores productivos locales. El organismo reiteró la urgencia de una mayor movilización de recursos internacionales para evitar el deterioro aún más grave de las condiciones de vida en Somalia y prevenir un incremento de los desplazamientos internos y de los daños a la sociedad rural.