El Ejército de Israel mata a dos palestinos de 15 años cerca de la ciudad cisjordana de Hebrón

Bilal Bahaa Ali Baaran y Muhamad Mahmud abú Ayash, ambos menores, fallecen tras recibir disparos en un operativo cerca de un asentamiento, mientras agrupaciones palestinas denuncian los hechos y exigencias internacionales claman esclarecer las circunstancias del incidente

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La retención de los cuerpos de Bilal Bahaa Ali Baaran y Muhamad Mahmud abú Ayash, dos adolescentes palestinos de 15 años de edad, tras haber recibido disparos cerca de Beit Umar, al norte de Hebrón, generó nuevas denuncias y reacciones por parte de agrupaciones palestinas, según informó la Autoridad General de Asuntos Civiles de la Autoridad Palestina. El hecho se produjo en las inmediaciones del asentamiento de Carmei Tzur y, según detalla la entidad palestina en un comunicado publicado en redes sociales, ambos menores murieron por disparos atribuidos a fuerzas israelíes.

De acuerdo con la información difundida por la citada autoridad y reportada por distintos medios, el incidente ocurrió en un contexto marcado por el aumento de incursiones militares israelíes en la región. El comunicado oficial señala que los cuerpos de los dos menores permanecen bajo custodia de las fuerzas israelíes y atribuye las muertes a “balas de la ocupación”. Las identidades de los fallecidos, Bilal Bahaa Ali Baaran y Muhamad Mahmud abú Ayash, fueron confirmadas por la propia Autoridad General de Asuntos Civiles.

Según detalló el Ejército israelí, los soldados desplegaron una emboscada cerca del asentamiento de Carmei Tzur con el objetivo de neutralizar a lo que describieron como “dos terroristas que se dirigían a perpetrar un ataque”. El comunicado militar israelí no proporcionó detalles adicionales ni confirmó la identidad de las personas implicadas en el episodio. Las circunstancias exactas sobre cómo se desencadenaron los disparos y la naturaleza de la supuesta amenaza no han sido aclaradas públicamente por los portavoces militares.

El Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) expresó su rechazo categórico al operativo por medio de un comunicado recogido por el diario 'Filastín'. Hamás calificó la acción como parte de “una política de atacar a jóvenes y niños en Cisjordania”, atribuyéndole el carácter de crimen y señalando al Gobierno israelí como responsable de mantener una política agresiva contra el pueblo palestino, su territorio y sus lugares de importancia religiosa. Según publicó el diario afín al movimiento, Hamás lamentó la muerte de los dos jóvenes y aseguró que este tipo de hechos no lograrán minar la determinación de la población en Cisjordania, afirmando que “todos los intentos de la ocupación por aterrorizar al pueblo de Cisjordania mediante asesinatos sistemáticos fracasarán y solo fortalecerán la determinación y la firmeza” de su gente, así como la “voluntad de la resistencia”.

Además, el grupo enfatizó que tanto las tropas como los colonos israelíes intensificaron las acciones hostiles en Cisjordania y que dichas acciones tendrían el efecto de fortalecer la adhesión de la población a lo que consideran sus derechos fundamentales. El texto sostiene que la comunidad palestina enfrenta una serie constante de ataques, y que esto impulsa aún más la decisión colectiva de resistir.

La organización Yihad Islámica, por su parte, subrayó que el uso de fuego real por parte del Ejército israelí en este episodio constituye, a su juicio, una ejecución sumaria y representa un crimen de guerra a la luz del derecho internacional. En declaraciones difundidas por medios asociados a la organización, la milicia palestina encuadra este hecho entre lo que denomina “operaciones terroristas perpetradas” por militares israelíes y miembros de grupos de colonos, calificando las acciones como una escalada sistemática en la agresión hacia la población palestina.

Al analizar los hechos, Yihad Islámica declaró que “las políticas de la ocupación y los crímenes que esta entidad sigue cometiendo constituyen una peligrosa y sistemática escalada de agresión contra nuestro pueblo, lo que exige intensificar todas las formas de resistencia para confrontar y frenar estas políticas”. El grupo exhorta a reforzar distintas estrategias de confrontación ante los hechos que consideran parte de un patrón más amplio de violencia hacia civiles palestinos.

En el plano internacional, reportó la fuente original, Naciones Unidas ha informado recientemente de un aumento en el número de víctimas mortales palestinas en Cisjordania desde el 7 de octubre de 2023, fecha en que Hamás y otras organizaciones palestinas lanzaron ataques en territorio israelí. Más de un millar de palestinos habrían fallecido a manos de militares o civiles radicales desde entonces, registrando la cifra más alta de muertes en la región desde la Segunda Intifada, ocurrida casi veinte años antes. El organismo internacional también señaló que, incluso en los meses previos al 7 de octubre, Cisjordania ya registraba un repunte de víctimas fatales, estableciendo un contexto previo de elevada tensión y violencia.

Las circunstancias del fallecimiento de Bilal Bahaa Ali Baaran y Muhamad Mahmud abú Ayash, así como la decisión israelí de mantener bajo custodia los cuerpos, han provocado reacciones inmediatas en distintos sectores políticos y sociales. Diversas organizaciones y actores internacionales exigen investigaciones transparentes sobre el suceso y solicitan esclarecer si existieron violaciones a los derechos humanos o a los protocolos internacionales en el accionar militar. Las demandas de rendición de cuentas se suman a un escenario en el que tanto las autoridades palestinas como agrupaciones armadas consideran el incidente parte de un patrón recurrente.

La Autoridad Palestina reafirmó la versión de que los adolescentes murieron sin que existiera justificación, en tanto que el ejército israelí insistió en la existencia de una amenaza inminente, aunque sin dar pruebas públicas. Los informes publicados por los medios consultados remarcaron la falta de claridad sobre las pruebas o evidencias materiales presentadas por las autoridades israelíes acerca de la supuesta preparación de un ataque por parte de los jóvenes.

El suceso se inscribe en una ola de violencia que involucra frecuentes incursiones, altercados y enfrentamientos entre fuerzas israelíes, colonos armados y la población palestina. Grupos de derechos humanos han llamado la atención en diversas ocasiones respecto a prácticas de uso de la fuerza letal y retención de cuerpos, fenómenos que incrementaron la tensión entre las comunidades de la zona. El caso de los adolescentes de Hebrón ha renovado el debate sobre la actuación de los actores armados en la región y las repercusiones para la estabilidad local.

Las reacciones por parte de las autoridades palestinas y de organizaciones internacionales ponen el foco tanto en la situación inmediata como en las dinámicas más amplias de conflicto en Cisjordania, con la insistencia en la necesidad de acceso independiente a la información y de procedimientos acordes con los estándares legales internacionales, según refleja el reporte de varias agencias y medios consultados.