¿Qué se sabe de la Fundación Humanitaria para Gaza encargada de repartir la ayuda?

La Fundación Humanitaria para Gaza inicia la distribución de ayuda tras el bloqueo israelo-palestino, mientras surgen cuestionamientos sobre su financiación y su cumplimiento de principios humanitarios básicos

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Jerusalén, 27 may (EFE).- A principios de mayo, el Departamento de Estado de Estados Unidos anunció que una nueva fundación privada sería la encargada de distribuir ayuda en Gaza bajo un nuevo esquema en el que trabajaban Washington e Israel.

Se trata de la Fundación Humanitaria para Gaza (GHF, por sus siglas en inglés), una organización sin ánimo de lucro registrada en Ginebra en febrero, integrada por exmilitares estadounidenses, empresas privadas de seguridad y operadores humanitarios.

Desde este martes, y tras casi tres meses de bloqueo israelí, dicha fundación está distribuyendo comida a la población del sur de Gaza en dos de los cuatro puntos que planea establecer allí, con el objetivo de sustituir al actual sistema establecido por la ONU, una organización que se opone frontalmente a este plan al carecer de la neutralidad necesaria y forzar el desplazamiento de la población al sur.

La fundación mantiene un perfil discreto, sin presencia pública ni canales oficiales que brinden información clara o verificable sobre su estructura interna o el modo en que opera.

Los escasos detalles disponibles han salido a la luz principalmente a través de filtraciones difundidas en redes sociales, lo que ha generado incertidumbre sobre el alcance y los objetivos reales de la fundación.

Sin embargo, investigaciones recientes de medios como Haaretz, The Washingtron Post y The New York Times han comenzado a arrojar algo más de luz sobre el funcionamiento y los vínculos de la GHF, aunque muchos aspectos clave siguen sin esclarecerse.

Según un documento atribuido a GHF, la organización planea instalar cuatro centros de distribución en el enclave palestino para entregar alimentos, agua y kits de higiene a hasta 1,2 millones de personas, más de la mitad de la población de Gaza.

El documento dice que la misión de GHF es "aliviar el sufrimiento" de la población civil de Gaza mediante "la entrega de ayuda vital en estricto apego a los principios humanitarios".

Sin embargo, este domingo el director de la organización, Jake Wood - exmilitar estadounidense y fundador de la empresa privada especializada en respuesta a desastres, Team Rubicon- renunció, advirtiendo en un comunicado distribuido a varios medios que el grupo no puede ceñirse "a los principios humanitarios de humanidad, neutralidad e independencia".

Tras la renuncia de Jake Wood, The Washington Post informó de que John Acree, exfuncionario de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y hasta hace poco jefe de la misión de la GHF en Gaza, ha sido nombrado director ejecutivo interino. Sin embargo, no está claro quién dirigirá la fundación.

Según una investigación del New York Times, la creación de la GHF fue una iniciativa israelí, propuesta por funcionarios del gobierno en las primeras semanas del conflicto, a finales de 2023.

Según el Gobierno israelí, el objetivo de este nuevo sistema de distribución es debilitar el control de Hamás sobre la ayuda humanitaria, estableciendo cuatro puntos en el sur de Gaza donde se entregarían cajas a los cabezas de familia, en lugar de los cientos de puntos -comedores sociales, centros sanitarios, etcétera- que usa actualmente la ONU.

El Gobierno de Benjamín Netanyahu afirma que quiere impedir que los suministros caigan en manos de grupos armados o se desvíen al mercado negro, así como sortear a las Naciones Unidas, entidad que, según funcionarios israelíes, mantiene un sesgo antiisraelí.

A partir de las investigaciones y la falta de transparencia que rodea a la Fundación Humanitaria para Gaza, han surgido dudas sobre quién financia realmente la organización.

No obstante, el embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, restó importancia a esas preocupaciones.

"No sé quiénes son los donantes, pero muchos de ellos quieren ayudar de verdad", dijo en una entrevista reciente con el diario israelí Haaretz. "Quieren contribuir a aliviar el hambre, aunque por distintas razones prefieren no ser identificados desde el principio. No entiendo por qué eso le parece tan problemático a algunas personas", añadió. EFE

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