El dictador Nicolás Maduro reemplazó a la ministra del Servicio Penitenciario de Venezuela por una vicealmirante

Celsa Bautista ocupará el cargo de Mirelys Contreras. El nombramiento se hizo casi tres semanas después de la visita de dos días del alto comisionado de DDHH de la ONU, Volker Türk, a Caracas

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Nicolás Maduro y Celsa Bautista
Nicolás Maduro y Celsa Bautista

El dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, nombró este lunes a la vicealmirante Celsa Bautista como ministra del Servicio Penitenciario, en sustitución de Mirelys Contreras, quien estuvo en el cargo desde 2020.

“Designé a la V/A (vicealmirante) Celsa Bautista como ministra del Poder Popular para el Servicio Penitenciario”, anunció el líder chavista en su cuenta de Twitter, donde agradeció a Contreras por “su labor al frente” de esta cartera de Estado, donde también estuvo entre 2017 y 2018.

En julio de 2014, Bautista fue nombrada como agregado de Defensa en la Embajada de Venezuela en Ecuador, y en abril de 2016, la funcionaria fue designada como agregado militar, naval y aéreo en la legación venezolana en Bélgica y Países Bajos.

Ahora, “con su experiencia”, Bautista continuará con la “construcción de un sistema penitenciario de amplio respeto a los derechos humanos”, aseguró el jefe de Estado.

El mensaje de Maduro en
El mensaje de Maduro en Twitter con el anuncio del nombramiento

El nombramiento se hizo casi tres semanas después de la visita de dos días del alto comisionado de DDHH de la ONU, Volker Türk, a Caracas, donde anunció que su oficina tendrá presencia dos años más en Venezuela “para que pueda continuar su labor de promoción de la agenda de derechos humanos”.

La ONG Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) ha advertido que las condiciones de higiene e infraestructura de los centros penitenciarios de Venezuela son “precarias” y que, además, existe un “problema de alimentación grave”.

Por ejemplo, en diciembre pasado, denunció que los privados de libertad recluidos en una cárcel en el estado Zulia (oeste), la mayoría de ellos extranjeros, padecen hambre y reciben raciones de alimento insuficientes y de “mala calidad”.

De acuerdo con un comunicado de la ONG, en el “Centro de Formación Hombre Nuevo Winnie Mandela”, donde actualmente hay 120 reclusos -más de 70 de ellos colombianos o con otras nacionalidades-, “las raciones de comida que reciben son tres cucharadas por persona y esto, como es evidente, no los sustenta”.

Ante esta realidad, prosigue el texto, son los venezolanos recluidos en la cárcel quienes ayudan a los extranjeros, compartiendo algo de la comida que sus visitantes logran ingresar al penal.

Los detenidos denunciaron que dentro del penal hay “un negocio con la comida” que manejan los custodios y que obliga a los familiares a pagar en dólares para ingresar alimentos, siempre según el OVP.

(Con información de EFE)

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