Cómo distinguir las decoraciones de Halloween y Día de Muertos

A fines de octubre, calabazas iluminadas, velas, retratos y flores ordenan espacios domésticos y ceremoniales, pero cada elemento responde a prácticas de memoria, cosecha y celebración nacidas en contextos culturales distintos

Dibujo de una calabaza tallada iluminada junto a un esqueleto con tocado floral naranja, una vela encendida y un pan sobre un plato.
Halloween, el Día de Todos los Santos y el Día de Muertos coinciden en el calendario pero asignan diferentes funciones a sus objetos decorativos (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

Las calabazas iluminadas, las velas y las flores comienzan a compartir el paisaje decorativo de fines de octubre, aunque no pertenecen a una misma tradición. La proximidad entre Halloween, el Día de Todos los Santos y el Día de Muertos reúne objetos similares en vidrieras, hogares y espacios públicos, pero cada celebración les asigna una función diferente.

La expansión comercial de Halloween consolidó una estética asociada a la cosecha, la noche y los disfraces. En contraste, las conmemoraciones de noviembre preservan prácticas religiosas y familiares dedicadas a recordar a los difuntos. La diferencia no se limita a la fecha, sino al sentido que organiza cada intervención decorativa.

PUBLICIDAD

De acuerdo con Britannica, Halloween reúne influencias de Samhain, una festividad celta vinculada al cambio de estación, y de las celebraciones cristianas de Todos los Santos. Esa superposición histórica ayuda a explicar por qué las luces, los faroles y las figuras asociadas a la noche forman parte de su repertorio visual, sin que todos los elementos respondan a un único origen.

En México, Smithsonian Magazine describe que las familias preparan ofrendas con fotografías, velas, dulces, adornos y alimentos vinculados a sus seres queridos fallecidos. La cercanía entre el 31 de octubre y el 1 y el 2 de noviembre permite que esos altares coincidan visualmente con la decoración de Halloween, aunque respondan a prácticas distintas.

PUBLICIDAD

La calabaza conserva un vínculo con la cosecha y la luz nocturna

Calabaza tallada con una vela encendida, rodeada de hojas secas y calabacines en el umbral de piedra de una casa con la puerta abierta.
Las linternas de calabaza tienen su origen en una costumbre de las islas británicas que utilizaba nabos y otros vegetales ahuecados (Imagen Ilustrativa Infobae)

La calabaza concentra buena parte de la identidad visual de Halloween. Su presencia en entradas, mesas y ventanas se acompaña de luces que acentúan el contraste entre el interior doméstico y la noche. La decoración de esta celebración construye una atmósfera estacional mediante frutos, faroles y figuras vinculadas con el imaginario nocturno.

Britannica señala que las linternas que hoy se elaboran con calabazas se relacionan con una costumbre de las islas británicas que utilizaba nabos u otros vegetales ahuecados. Con el tiempo, se convirtió en el soporte más difundido de esa práctica; su forma, su color y la posibilidad de incorporar una luz en el interior explican su permanencia como objeto decorativo de la fecha.

Personas con disfraces variados caminan de noche por una calle empedrada con adornos y pancartas que dicen Feliz Halloween.
La festividad de Halloween reúne influencias de la celebración celta de Samhain y de las conmemoraciones cristianas de Todos los Santos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las ofrendas organizan una decoración ligada a la memoria familiar

La composición de los altares del Día de Muertos se estructura a partir de fotografías, flores, velas, alimentos y bebidas. A diferencia de una ambientación centrada en una temática general, cada ofrenda está vinculada con la persona a la que se recuerda. Los objetos seleccionados construyen una presencia simbólica dentro del hogar, el cementerio o el espacio comunitario.

La UNESCO inscribió en 2008 la festividad indígena dedicada a los muertos de México en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El organismo indica que las familias preparan pétalos de flores, velas y ofrendas para marcar el recorrido desde el cementerio hasta el hogar. También sitúan los platos favoritos de la persona fallecida alrededor del altar doméstico o de la tumba.

La relación entre estas dos estéticas se vuelve visible durante los últimos días de octubre y los primeros de noviembre. Las calabazas iluminadas remiten al repertorio visual de Halloween, mientras que las velas, las flores y las fotografías organizan espacios de homenaje en el Día de Muertos. La coincidencia temporal permite que ambos lenguajes compartan escenario, pero sus objetos conservan funciones y referencias propias.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD