Un grupo de investigadores de Brasil y España descubrió que, al reemplazar solo una pequeña parte (1%) de la harina de arroz por harina de un alga marina llamada Sargassum filipendula en la elaboración de galletas sin gluten, se consigue que estas galletas sean con más proteínas, fibra dietética, aminoácidos esenciales y compuestos fenólicos.
Según detalla el estudio publicado en la revista científica Food Research International, este cambio tan pequeño es suficiente para que las galletas contengan más compuestos fenólicos, que ayudan a proteger las células del cuerpo gracias a su efecto antioxidante.
El experimento, dirigido por la científica Bruna Lago Tagliapietra, comprobó que la galleta tiene más proteínas, fibra dietética, aminoácidos esenciales y compuestos fenólicos, y que además estas propiedades se mantienen incluso después de hornearla. Los investigadores simularon la digestión humana en el laboratorio y comprobaron que los nutrientes del alga y sus antioxidantes pueden ser aprovechados por el organismo.
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Un ingrediente marino en una proporción casi invisible logra que un alimento de consumo habitual, como la galleta sin gluten, aporte más proteínas, fibra dietética, aminoácidos esenciales y compuestos fenólicos sin cambiar su aspecto ni su sabor, tal como destaca la publicación científica.
Ventajas nutricionales y tecnológicas de su incorporación
Los alimentos sin gluten suelen tener menos proteínas, fibra y micronutrientes que sus equivalentes tradicionales. El equipo de investigación observó que, al añadir esta harina de alga, las galletas no solo aumentaban su contenido de proteínas y fibra dietética, sino que también mejoraban la cantidad de aminoácidos esenciales.
Además, la incorporación del alga ayudó a conservar características tecnológicas del producto, como una mejor retención de humedad y una textura más suave, factores que facilitan la aceptación del producto por parte de los consumidores.
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El estudio destaca también que los antioxidantes presentes en el alga podrían ayudar a reducir el daño oxidativo en el organismo. Aunque aún hacen falta estudios clínicos para confirmar si estos beneficios se traducen directamente en mejoras para la salud humana, los resultados de laboratorio muestran potencial para la industria alimentaria.
Los déficits nutricionales de los productos sin gluten
Las dietas sin gluten son esenciales para personas con enfermedad celíaca o sensibilidad al gluten, pero los productos que sustituyen al pan o las galletas tradicionales suelen estar hechos principalmente de almidones refinados.
Esto produce un perfil nutricional más pobre, con menos proteínas, menos fibra y menos vitaminas y minerales. Por este motivo, encontrar formas de enriquecer estos productos con ingredientes que mejoren el perfil nutricional se ha convertido en un objetivo prioritario para la industria alimentaria y los investigadores.
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Diversos estudios han subrayado que la densidad nutricional de los productos sin gluten suele ser inferior a la de los alimentos convencionales. Por eso, la posibilidad de mejorar la calidad nutricional de estos productos mediante la incorporación de ingredientes naturales como las algas marinas abre nuevas posibilidades para quienes deben seguir este tipo de dieta.
Por qué las algas ganan lugar en la alimentación
Las algas marinas se perfilan como una de las fuentes más prometedoras para la alimentación del siglo XXI. A diferencia de muchos cultivos terrestres, no requieren grandes superficies de tierra ni grandes cantidades de agua dulce para su cultivo, lo que las convierte en una opción.
Brasil, donde se desarrolló esta investigación, cuenta con más de 8.600 kilómetros de costa y condiciones favorables para la producción de distintas especies de algas como la Sargassum filipendula.
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Este tipo de iniciativas pueden contribuir a que la alimentación del futuro sea más sostenible, ya que las algas ofrecen una alternativa nutritiva sin competir con otros cultivos alimentarios por espacio o recursos limitados. Además, su abundancia en las costas brasileñas incrementa su interés tanto económico como ambiental.
Qué falta para que lleguen al mercado
Aunque los resultados del estudio, la llegada de estas galletas a los supermercados aún enfrenta varios desafíos. Uno de los principales es garantizar que la composición del alga sea constante, ya que factores como la temporada, la temperatura del agua o la ubicación pueden alterar su contenido nutricional. Los científicos también remarcan la importancia de realizar pruebas sensoriales a gran escala para asegurar que el sabor, aroma, color y textura resulten atractivos para los consumidores.
Otro aspecto clave es la seguridad alimentaria. Las algas tienen la capacidad de acumular minerales y oligoelementos del mar, lo cual puede ser positivo desde el punto de vista nutricional, pero requiere controles estrictos para evitar riesgos.
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Por eso, será fundamental analizar con detalle la composición mineral del alga y los posibles efectos de su consumo prolongado. Además, el producto debe cumplir todas las normativas establecidas por las autoridades sanitarias antes de llegar al público general.