Desde su perfil de redes sociales, @look_connected Agustina Ramos Mejía suele dar consejos de crianza. La influencer tiene tres hijos: Josefina de nueve años, Martina de seis e Ignacio de tres. Pasó de hablar de moda a colaborar para que otras madres no colapsen ante el crecimiento de los niños. Eso no es todo, también dirige unos talleres de RCP (reanimación cardiopulmonar) y primeros auxilios. Todo surgió cuando su mamá, Ana, tuvo ACV y Guadalupe, la melliza de Agustina y médica, le comenzó a hacer maniobras de reanimación y le salvó la vida. Después de días de internación, su mamá despertó de un coma y hoy se encuentra bien.
La influencer habló con la sección “Y sí, soy mamá” de Infobae y cuenta cómo fueron sus inicios. “Hace ya más de diez años arranqué con un blog a compartir tips de sustentabilidad y moda. Después fui madre y me di cuenta de que había muy poco para las madres con herramientas. Y empecé a compartir mi experiencia”.
En tanto, Ramos Mejía relata cómo fue que se inició con los cursos de RCP. “Empecé a organizar talleres de la mano de profesionales para difundir RCP y primeros auxilios. Y después sumé crianza, talleres para embarazo, para lactancia, sueño y acompañar un poco a todas esas madres en el proceso de la maternidad. En este camino, que es súper lindo pero a la vez desafiante, y que acompañadas es mucho más liviano”, explica.
Agustina explica cómo combina ser madre de tres chicos con su trabajo. “Es difícil pensar en llegar a un equilibrio desde que soy mamá y trabajo. Lo trabajo todos los días. Es un desafío porque cambian las etapas de tu familia y cambias vos también. Estás en constante movimiento y transformas tus intereses. Toda elección que hacemos tiene un costo y un beneficio y a veces no lo medimos”, sostiene.
“De repente me dan muchas ganas de hacer cosas y en el medio tengo otro hijo. Y nadie entiende que uno suma esa mochilita de tareas, exigencias y responsabilidades. Si no la logramos equilibrar y bajar esas expectativas y exigencias, nos enfermamos y pagan el costo de eso otras personas o uno mismo”, agrega Ramos Mejía sobre el tema.
En tanto, Agustina remarca que “no se puede ser un diez ni perfecta en todos los ámbitos. No podés pretender ser una excelente madre, amiga, mujer, tener una pareja espectacular y ser exitosa en tu carrera. En algún punto hacés agua”.
Y aclara que “hay etapas en la vida en que tenemos que poner prioridades en algunas cosas. Y puede ser que no sean las mismas para mí que para otra persona. Quizás hay gente que no disfruta la maternidad y tiene que equilibrar sus prioridades de otra forma”.

“Si yo tengo hijos y trabajo como si no tuviera hijos, bueno, alguien va a pagar ese costo. Quizás lo pago yo enfermándome o no disfrutando el camino. Quizás lo pagan mis hijos, teniendo una mamá que por ahí no está lo suficientemente presente”, admite Ramos Mejía.
Agustina define tajante sobre su vida: “Disfruto mucho estar con mis hijos, me encanta. Eso no significa que no grite, que no me canse, me agote, que no esté en constante búsqueda de ese equilibrio, de decir que dejo y que no. Pero cuando uno lo elige desde la libertad tiene otro sentido”.
La influencer marca algunos errores de las mujeres cuando son madres. “Salimos a trabajar como si no tuviéramos hijos, como si no durmiéramos mal, como si no tuviéramos que hacer todo lo que hacemos. Sumamos hijos y creemos que podemos seguir sumando trabajo y en algún momento hacemos agua”, admite Ramos Mejía.

“Crecer profesionalmente a la par de estar construyendo una familia es muy difícil porque hay cuestiones que son indelegables. Hasta por una cuestión fisiológica. la que carga con el bebé es la mujer -explica Agustina-. Me acuerdo, embarazada con mi primera hija, me cargué de culpas porque yo no rendía lo mismo que antes. Es muy difícil. Amamantar y todo ese mundo interno que tenemos de tener que sacarnos la leche. Me tocó encerrarme en un baño a dormir porque no podía con mi cuerpo. Entonces en la hora del almuerzo estaba así, cerraba los ojos y me quedaba durmiendo en un inodoro”.
Entonces, Agustina define la clave para seguir adelante. “Es importante que cada una pueda tomarse el tiempo de saber qué tipo de mamá quiere ser, de setear las expectativas, de bajar esas expectativas, de equilibrar nuestras prioridades y de entender que son etapas”, sostiene.
Ramos Mejía deja un consejo para vivir cada momento de la vida con plenitud. “Cuando logramos equilibrar y entender cuáles son esas prioridades, bajar las expectativas, empezamos a disfrutar mucho más”.
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