
Un ensayo clínico aleatorizado publicado en la revista Food Science & Nutrition determinó que el jugo de sandía reduce el dolor muscular post-ejercicio y favorece el crecimiento muscular en hombres sometidos a entrenamiento de resistencia durante ocho semanas, con resultados superiores a los de una bebida de control isocalórica con igual contenido calórico y de carbohidratos. El estudio elaborado por la Universidad de Ciencias Médicas de Irán (IUMS), en Teherán, aporta la primera evidencia clínica sobre el efecto del jugo de sandía en la hipertrofia muscular.
El ensayo involucró a 42 hombres no atletas de entre 18 y 35 años, divididos en dos grupos iguales. El grupo de intervención consumió 710 mililitros de jugo de sandía fresco —con aproximadamente 1,65 gramos de L-citrulina— una hora antes de cada sesión, tres días a la semana.
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El grupo de control recibió una bebida isocalórica con igual cantidad de calorías y carbohidratos, saborizada con jugo de limón y azúcar para igualar la palatabilidad. Ambos grupos siguieron el mismo plan de entrenamiento de resistencia bajo supervisión de un entrenador.
El dolor muscular, el diferencial más claro

Los resultados mostraron que el dolor muscular a las 24 horas post-ejercicio fue significativamente menor en el grupo que tomó sandía frente al grupo de control. Las molestias inmediatas tras el ejercicio no presentaron diferencias estadísticas entre ambos grupos, pero la recuperación al día siguiente sí favoreció al grupo de la fruta natural.
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El mecanismo se atribuye principalmente a la L-citrulina, un aminoácido natural en la sandía que el organismo convierte en L-arginina y, desde allí, estimula la producción de óxido nítrico. Este compuesto favorece la vasodilatación y mejora el flujo sanguíneo hacia los músculos activos.
El óxido nítrico también acelera la eliminación de lactato y amoníaco, dos subproductos del esfuerzo físico que contribuyen a la fatiga y al dolor muscular tardío. Las bebidas deportivas convencionales no contienen L-citrulina ni compuestos con ese mecanismo de acción.
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Hipertrofia muscular: un hallazgo sin precedentes

Tras ocho semanas de suplementación, el grupo de sandía mostró un aumento significativamente mayor en el grosor del músculo pectoral mayor (diferencia media: 2,00 mm; intervalo de confianza del 95%: 0,87–3,13) y del músculo recto femoral (diferencia media: 1,70 mm; intervalo de confianza del 95%: 0,72–1,68), medidos por ecografía. El grupo de control también registró aumentos, pero en menor magnitud.
Los autores del ensayo señalaron que este es el primer estudio que examina el efecto del jugo de sandía sobre la hipertrofia muscular. Los investigadores atribuyen los resultados a la sinergia entre la L-citrulina, el glutatión y otros antioxidantes de la fruta, que potencian la síntesis de óxido nítrico.
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Ese mecanismo mejora la entrega de glucosa y oxígeno a los tejidos musculares durante el entrenamiento. Las bebidas deportivas comerciales estándar no contienen L-citrulina, glutatión ni licopeno en su formulación.
Sandía vs. bebidas deportivas: qué aporta cada una

La comparación nutricional entre el jugo de sandía y una bebida deportiva convencional revela diferencias sustanciales más allá de los efectos sobre el músculo. La sandía aporta 112 mg de potasio por cada 100 gramos, frente a los 15 mg de una porción equivalente a la bebida deportiva, una diferencia de casi el 647%.
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El potasio trabaja junto con el sodio para regular el equilibrio de líquidos en el organismo, y su déficit en la dieta habitual es frecuente en la población general.
La fruta también concentra licopeno, vitamina A, vitamina C y glutatión, antioxidantes que las fórmulas deportivas envasadas no incluyen. Food Science & Nutrition detalló que la proporción fructosa-glucosa en la sandía es de 0,55, y que, pese a la menor velocidad de absorción intestinal de la fructosa respecto a la glucosa, la fruta demostró ser eficaz para cubrir las demandas energéticas del ejercicio de resistencia.
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El único indicador en el que las bebidas deportivas mantienen ventaja es el sodio: una porción aporta unos 460 mg, frente a 1 mg por cada 100 gramos de sandía. Esa diferencia es relevante en sesiones de alta intensidad, larga duración o calor extremo, donde reponer sodio evita calambres e hiponatremia.
No hubo diferencias estadísticamente significativas en el rendimiento entre los grupos tras la primera semana de suplementación. Los autores señalaron que podrían requerirse períodos más largos o dosis de L-citrulina superiores a 3 gramos diarios, para observar efectos sobre el rendimiento. El equipo de investigación de la IUMS recomendó ampliar los estudios a poblaciones diversas, incluyendo mujeres y atletas de alto rendimiento, para confirmar y extender estos hallazgos.
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