Entrenar después de los 40: cómo ganar músculo y proteger las articulaciones sin riesgos

Nuevos enfoques de entrenamiento desafían los mitos sobre el ejercicio a partir de la mediana edad y ofrecen alternativas para quienes buscan resultados duraderos sin comprometer su salud, según un especialista consultado por Men’s Health

Los expertos recomendaron priorizar la constancia en el entrenamiento tras los 40, permitiendo progresos regulares sin riesgo muscular (Imagen Ilustrativa Infobae)

El paso del tiempo plantea desafíos para quienes desean mantener una vida activa y fortalecer su cuerpo después de los 40 años. Frente a la pérdida natural de masa muscular y los cambios en las articulaciones, los especialistas hicieron énfasis en que adaptar el entrenamiento es fundamental para conservar la fuerza y la movilidad.

Según la revista especializada en salud y fitness Men’s Health, la sarcopenia, que es la pérdida progresiva de músculo asociada al envejecimiento, puede ralentizarse o incluso revertirse con rutinas adecuadas y un enfoque inteligente.

Además, en el ámbito del fitness orientado a adultos de mediana edad, la tendencia se aleja de los extremos: ni la idea de que “la edad es solo un número” ni la visión de que todas las personas mayores de 40 están condenadas a perder fuerza reflejan la realidad.

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Bryan Krahn, entrenador personal advirtió a Men’s Health que el éxito depende de programas personalizados y de una constancia sostenida, más allá de la búsqueda de resultados inmediatos.

Cambios corporales después de los 40 y la importancia de la constancia

Especialistas destacan la importancia de adaptar el ejercicio tras los 40 para mantener la movilidad articular y evitar lesiones (Imagen Ilustrativa Infobae)

El cuerpo experimenta modificaciones inevitables a partir de la cuarta década de vida. La elasticidad de los tejidos conectivos disminuye y las articulaciones pierden movilidad, por lo que es necesario prestar mayor atención a la selección de los ejercicios.

De acuerdo con Krahn, las lesiones son un asunto serio y la recuperación se vuelve más compleja después de los 40. Remarcó que la prioridad debe estar en evitar daños y asegurar que cada entrenamiento permita una adecuada recuperación.

La constancia se posiciona como el factor determinante para progresar en el entrenamiento. “La constancia supera a la intensidad”, indicó el experto, que recomendó registrar las sesiones y no esperar mejoras en cada entrenamiento. El seguimiento regular y la disciplina permiten avances sostenidos sin poner en riesgo la salud articular ni muscular.

Culturismo inteligente y estrategias de entrenamiento

El concepto de culturismo inteligente se consolida entre quienes buscan fortalecer su físico a largo plazo. Esta perspectiva promueve el uso de patrones básicos de movimiento, como el empuje y tirón tanto en plano horizontal como vertical, sentadillas y bisagras.

El culturismo inteligente se basa en patrones básicos de movimiento como empuje, tirón, sentadillas y bisagras para fortalecer a largo plazo (Crédito: Freepik)

Krahn subrayó a Men’s Health la necesidad de incluir al menos un ejercicio de cada categoría por semana para trabajar todos los grupos musculares de manera equilibrada.

El desarrollo muscular completo requiere entender las funciones específicas de los grupos musculares, en particular los de la cintura escapular. El pectoral mayor, por ejemplo, participa en movimientos de aducción, rotación y extensión, por lo que el programa debe contemplar una variedad de ejercicios y ángulos.

Un programa equilibrado combina ejercicios compuestos multiarticulares, como sentadillas, peso muerto y press de banca, con movimientos de aislamiento. Según la información compatida por Men’s Health, estos últimos “no consumen mucha energía, lo que permite esforzarse más y recuperarse más rápido”.

Además, los ejercicios de aislamiento facilitan una mejor conexión mente-músculo y contribuyen a proteger las articulaciones con bajo riesgo de lesión.

Ejercicios recomendados y riesgos para la mediana edad

Evitar levantamientos máximos y optar por repeticiones moderadas reduce el riesgo articular y favorece un crecimiento muscular sostenible después de los 40 (Imagen Ilustrativa Infobae)

A partir de los 40, es recomendable evitar levantamientos máximos y priorizar repeticiones moderadas, entre ocho y 15 por serie, según puntualizó Krahn.

Esta estrategia proporciona un mejor crecimiento muscular, con menos riesgo para las articulaciones y una recuperación más fácil. El progreso puede medirse mediante el aumento del peso, la mejora de la técnica o el incremento del número de repeticiones en los rangos propuestos.

No todos los ejercicios resultan apropiados para personas de mediana edad. El experto también aconsejó evitar movimientos balísticos, levantamientos olímpicos repetitivos, fondos y presses detrás del cuello, así como levantamientos pesados con barra que generan un estrés elevado sobre las articulaciones.

Las recomendaciones no son excluyentes ni universales, ya que la tolerancia varía entre individuos. El press de hombros con barra, por ejemplo, solo es seguro si se ejecuta correctamente y sin molestias articulares. Para la mayoría de las personas, la preferencia debería estar en el uso de mancuernas y en opciones que reduzcan la tensión innecesaria.

Errores frecuentes y el papel del cardio

El componente cardiovascular, con sesiones de al menos diez minutos, resulta esencial para la salud y la quema de calorías en la mediana edad (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entre los errores frecuentes se encuentran: descuidar el entrenamiento de potencia, abusar de los pesos elevados y omitir los ejercicios de aislamiento.

La potencia, que corresponde a la capacidad de generar fuerza rápidamente, tiende a disminuir con la edad debido a la reducción progresiva de fibras musculares rápidas, por lo que requiere ejercicios específicos, como los balanceos con pesas rusas.

El componente cardiovascular no debe quedar relegado. “Para un cuerpo saludable, necesitas un componente cardiovascular en tu entrenamiento”, concluyó Krahn. Añadir sesiones cortas de cardio, de al menos 10 minutos, dos o tres veces por semana, ayuda a contrarrestar la desaceleración metabólica y favorece la quema de calorías.

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