
La Argentina formó parte de una reunión entre jefes de Estados Mayores de 34 países del hemisferio occidental, que se realizó este miércoles en la sede del Pentágono, en Washington, por iniciativa del jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, Dan Caine. El encuentro, calificado como “inusual” por diferentes analistas, se dio en un contexto de redefinición profunda de la estrategia de seguridad estadounidense con énfasis en América Latina y el Caribe, en un escenario internacional atravesado por tensiones diplomáticas y disputas geopolíticas.
La delegación argentina estuvo liderada por Marcelo Dalle Nogare, recientemente designado jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas. La decisión fue tomada por el presidente Javier Milei, a propuesta del ministro de Defensa, el teniente general Carlos Presti, como parte de una reconfiguración en la conducción política y militar del área, en línea con el posicionamiento internacional del país.

Dalle Nogare es vicealmirante de la Armada Argentina, egresado de la Escuela Naval Militar en diciembre de 1987, integrante del Cuerpo Comando del Escalafón Naval y oficial de Estado Mayor de la Armada. Cuenta con una licenciatura en Sistemas Navales y un máster en Dirección Estratégica y Tecnología.
Durante su estadía en EEUU, además, se reunió con el embajador argentino Alec Oxenford. “Durante el encuentro, se repasaron los principales ejes de la agenda de defensa bilateral Argentina–EE.UU. y los proyectos de cooperación en curso, incluyendo el fortalecimiento del equipamiento y la modernización de las Fuerzas Armadas bajo la administración del Presidente Javier Milei, la capacitación y el adiestramiento conjunto, así como la cooperación en materia de industria para la defensa y seguridad hemisférica", se informó en un comunicado.
La participación del jefe militar argentino fue su primer compromiso internacional de alto nivel tras el ascenso. En la previa del encuentro, en la Casa Rosada interpretaron la invitación como una oportunidad para reposicionar a la Argentina en los foros hemisféricos de seguridad y para consolidar el acercamiento político y estratégico con Estados Unidos.

De acuerdo a la información oficial, el encuentro reunió a los máximos responsables militares de los países del continente americano, además de representantes de naciones europeas con presencia territorial en la región, como Reino Unido, Francia y Dinamarca. Según consignaron diferentes medios internacionales, se trató de una reunión poco frecuente por la cantidad de países participantes y el nivel jerárquico de los asistentes, sin antecedentes recientes en cuanto a escala y alcance hemisférico.
El objetivo formal del encuentro fue mejorar la coordinación regional ante el narcotráfico y las organizaciones criminales transnacionales, además de intercambiar evaluaciones sobre amenazas comunes, desafíos emergentes y prioridades estratégicas compartidas. Desde Washington sostienen que la cooperación militar es indispensable para abordar fenómenos que trascienden las fronteras nacionales y afectan de manera directa la seguridad de EEUU. Las deliberaciones, además, tuvieron como telón de fondo la incursión militar en Venezuela, que terminó con Nicolás Maduro preso por diversos cargos de narcoterrorismo.
El martes, y como antesala de la reunión general, se realizó una recepción formal a la comitiva de altos mandos militares. En un comunicado difundido por la oficina de Caine, se informó: “Jefes de Defensa y altos representantes militares de 34 países se reunieron en Washington, DC, antes de la Conferencia de Jefes de Defensa del Hemisferio Occidental que se celebrará mañana (por hoy). Durante la conferencia, los líderes de defensa participantes explorarán la importancia de alianzas sólidas, cooperación continua y esfuerzos conjuntos para contrarrestar a las organizaciones criminales y terroristas transnacionales, así como a los actores externos que socavan la seguridad y la estabilidad regionales“.
La cumbre, inicialmente prevista para enero, fue reprogramada para febrero por razones climáticas. Las deliberaciones se desarrollaron a puertas cerradas y, al fina de la jornada, se difundió un texto con los lineamientos generales.
El Pentágono presentó recientemente su Estrategia de Defensa Nacional, que redefinió prioridades globales y ubica al hemisferio occidental como un espacio estratégico central. El documento planteó la necesidad de evitar la expansión de actores extrahemisféricos considerados hostiles, proteger rutas comerciales, infraestructura crítica y cadenas de suministro, y garantizar el acceso a territorios clave desde la perspectiva militar y económica.
Desde la administración estadounidense insisten en que la cooperación regional es un componente esencial de esa estrategia. Distintos analistas advirtieron que el nuevo enfoque implica también una exigencia de alineamiento político y militar más explícito por parte de las fuerzas armadas de la región, especialmente en cuestiones vinculadas al narcotráfico, el crimen organizado y la competencia con potencias como China, Rusia o Irán.
El documento emitido por la sede central del Departamento de Guerra estadounidense subraya que, a partir de ahora, “mientras las fuerzas se centran en la defensa del territorio nacional y del Indopacífico, nuestros aliados y socios en otros lugares asumirán la responsabilidad principal de su propia defensa con un apoyo crítico pero más limitado de las fuerzas estadounidenses”.
Esta nueva estrategia marca un giro respecto a la política anterior del Pentágono, tanto en su énfasis en que los aliados asuman mayores cargas, como en el tono más moderado hacia China y Rusia. A diferencia de la versión previa, publicada bajo la administración de Joe Biden, que consideraba a China como el desafío más relevante y a Rusia como una “amenaza aguda”, el nuevo documento llamó a mantener “relaciones respetuosas” con Beijing, no menciona a Taiwán y describe la amenaza rusa como “persistente pero manejable”, limitada a los miembros orientales de la OTAN.

Al igual que la reciente estrategia de seguridad nacional de Trump, la nueva NDS sitúa a América Latina en el centro de la agenda estadounidense. El Pentágono afirma que “restaurará el dominio militar estadounidense en el hemisferio occidental”. “Lo utilizaremos para proteger nuestra patria y nuestro acceso a territorio clave en toda la región”.
El documento describe este enfoque como el “Corolario Trump a la Doctrina Monroe”, en alusión a la declaración histórica por la que Estados Unidos estableció que América Latina estaba fuera del alcance de potencias rivales.
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