Mientras los bombardeos retumban cerca de las viviendas en Teherán (Irán), Penélope, una joven que formó parte de la selección peruana de gimnasia artística y clavados, emprendió una huida desesperada con su esposo iraní. La decisión incluyó abandonar su hogar, atravesar rutas terrestres inciertas, dejar atrás pertenencias, cortar comunicaciones intermitentes y exponerse a riesgos en un contexto de violencia creciente. Pero más complicado que todo eso, afirma, fue enfrentar la indiferencia de las representaciones diplomáticas del Perú.
Penélope no se siente protegida por el Estado. A pesar de haber buscado ayuda en múltiples embajadas de países de Medio Oriente, las respuestas que obtuvo fueron evasivas. Al final, lo único que le quedó fue seguir su instinto y empezar un viaje hacia Armenia, sin respaldo ni certezas. “Me comuniqué con la embajada de Dubái, de Omán, de Kuwait... Todas me derivaron con la embajada de Turquía”, contó. Esa cadena de derivaciones diplomáticas se volvió un laberinto sin salida concreta, y la urgencia de escapar la empujó a tomar medidas por su cuenta.
Las palabras de Penélope evidencian un vacío institucional que trasciende su caso particular. Su testimonio muestra un Estado que no logra articular mecanismos efectivos de respuesta ante emergencias internacionales, incluso cuando se trata de una sola ciudadana que pide auxilio en medio de una crisis.
Rutas inciertas, respuestas confusas

En la entrevista con Ocurre Ahora, Penélope explicó que el primer contacto útil vino del cónsul peruano en Kuwait, quien mencionó que “la sección consular en Turquía tiene rutas terrestres para el caso de connacionales en Irán”. Esa referencia fue lo más parecido a una guía, aunque incompleta. “Con esa seguridad me contacté con el cónsul de Turquía”, dijo. Sin embargo, lo que recibió de él fue una advertencia general: “Tienes que salir. Para irte a Turquía tendrías que ir por la ruta terrestre, pero si ves que la situación no es segura, no vengas y quédate en casa”.
Lejos de tranquilizarla, esa respuesta aumentó la confusión. No se le brindaron instrucciones precisas, ni rutas detalladas, ni apoyo económico o logístico. “No me dijo cuál, no me dijo si era seguro”, recordó. Las bombas ya habían caído cerca de la vivienda de su esposo, y los videos enviados por ella confirmaban la situación: vidrios rotos, estructuras dañadas, humo en el aire.
“Cuando llegué al norte de Irán, a la casa de la familia de mi esposo, le escribí nuevamente al cónsul de Turquía. Le dije: necesito tomar una decisión urgente porque la cosa está muy fea. Entonces me dijo que tenía que comunicarme con el cónsul de Moscú”, relató. Cada paso, cada contacto, parecía sumar más obstáculos.
Más allá del temor constante por los ataques, Penélope y su esposo enfrentan un problema económico derivado de la inacción. “Hemos perdido el pasaje de vuelta porque nos dicen que van a reabrir los vuelos cuando todo esto termine”, explicó. La incertidumbre no es solo territorial: afecta su situación financiera, sus posibilidades de moverse, su acceso a alojamiento. “Tenemos que pagar los buses tanto del norte para Tabriz, de Tabriz para Armenia, el hospedaje en Tabriz, el hospedaje en Armenia y el pasaje para regresar a Omán”, enumeró.
La frustración se agudizó cuando preguntó cuántos peruanos estaban solicitando ese tipo de apoyo. “Le dije al cónsul: cuántos peruanos están pidiendo este apoyo. Me respondió: ‘Ah, no, solamente tú’. Hasta el día de hoy no me ha vuelto a escribir, no me ha vuelto a llamar”, dijo.
Pese a tratarse de una situación excepcional, y aunque la vida de una connacional estaba en riesgo, la Cancillería no le ofreció acompañamiento ni mecanismos concretos para facilitar su evacuación. La deportista insistió una y otra vez sin obtener una respuesta eficaz. Lo que consiguió fue una cadena de derivaciones, silencios prolongados y costos asumidos por ella misma.
“Estoy con mi esposo, camino a Armenia”

El viaje no termina. La comunicación se interrumpe por momentos. Penélope responde desde un bus rumbo a Tabriz, en el norte de Irán. Desde ahí pretende llegar a Armenia. “Estoy con mi esposo que está aquí”, afirmó. Su relato, cargado de pausas y palabras medidas, revela el cansancio acumulado. También deja ver la determinación de seguir adelante, aun sin garantías.
En medio de la incertidumbre y la violencia, la exigencia de esta peruana no pasa por privilegios. Reclama presencia institucional, voluntad de respuesta y un mínimo de coordinación diplomática. Mientras su voz se corta por la señal inestable, deja un mensaje claro: “Solución para nosotros hemos perdido”.
Más Noticias
Lima, 491 años después: memoria, patrimonio y un futuro en construcción
Nuestra ciudad se convirtió en un faro de cultura —con la primera universidad de América—, así como en un importante centro religioso y comercial

Keiko Fujimori habla sobre los motivos del fin de su matrimonio con Mark Vito y afirma: “Hoy él tiene una nueva pareja y les deseo lo mejor”
La candidata presidencial aseguró que mantiene una relación cordial con su exesposo y remarcó que la crianza compartida de sus hijas sigue siendo la prioridad

Paro Nacional de motociclistas: qué exigen, reclamos y cuándo sería la paralización
La medida, que entrará en vigencia el próximo martes, contempla sanciones severas, como multas económicas y la pérdida definitiva del brevete para los reincidentes; mientras los conductores insisten en que esta política vulnera derechos constitucionales

Ferrocarril de Chancay: PowerChina gana adjudicación en medio de preocupación de EEUU por influencia asiática en Perú
El megaproyecto ferroviario que unirá el Megapuerto de Chancay con la sierra central potencia la exportación minera y la conectividad, pero especialistas advierten sobre la concentración de beneficios en empresas chinas y el riesgo de perder autonomía nacional

Alan Cantero habla del valor de la Serie Río de la Plata y reconoce el esfuerzo de la pretemporada en Alianza Lima: “Sirve para seguir creciendo”
El espléndido mediocentro ‘íntimo’ marcó diferencias en los trabajos de inicio de año al totalizar dos goles y una asistencia. No ha mostrado tampoco señales de problemas físicos



