Hace poco, un dirigente kirchnerista canchereó al asegurar que él “jugaba en cualquier cancha” la elección del 2023. Hoy es parte de quienes ruegan y operan, frenéticamente, para el adelanto de los comicios provinciales del año que viene para despegarse del frente de origen que lo puso donde está.
Esa misma lógica comparte con otros, con quienes han generado las condiciones para quitar las PASO con la misma indolencia con la que modificaron la Ley de Amparo, completaron en una mesa de café la grilla vacante del Superior Tribunal de Justicia provincial, aprobaron la minería entre gallos y medianoche, e ingresaron, recientemente, a planta permanente de la Legislatura a parientes y amigos, todo de espaldas a las necesidades e intereses de los chubutenses.
Van por más rosca, por más amiguismo, por más compromisos de políticos, pero no por acuerdos políticos genuinos, transparentes, de cara a y por los chubutenses.
La democracia se cuida, y las reglas que la consagran también, con independencia de las conveniencias. Debemos bregar por más calidad institucional, garantizar mayor participación y consolidar reglas a mediano y largo plazo. En cambio, se abocan a los contubernios para admitir la reelección de los intendentes a quienes hoy tienen vedada esa posibilidad, y también propiciar la eliminación de las PASO.
Dirán que es para ahorrar: falso. Las mismas subsisten a nivel nacional, y en un calendario pegado. Sus costos los asume el Gobierno Nacional.
Dirán que es para que la gente vaya menos veces a votar: también es falso. Se realizarán igualmente a nivel nacional, deberemos concurrir a votar ambas instancias (Presidente, vice y diputados) y, además, iremos en una interna para dirimir candidatos en las categorías locales, como gobernadores, intendentes, entre otros.
Estoy convencida de que los que se quedan en la chiquita son los que saben que les va bien por izquierda, cambiando las reglas, moviendo el arco, aplicando “viveza criolla”, concentrados más en esas ingenierías electorales que en proyectar una esperanza para el futuro de nuestros vecinos. Son el síntoma del país que no queremos.
En una sociedad tan rota, descreída y sensible, no hay lugar para esto. La gente está cansada y es frustrante ver que las transversalidades que se construyen no son las de una agenda ciudadana, sino la de los conchabos de los cobardes.
Muchachos, y esto no va para uno solo, no la jueguen de líderes cuándo los únicos partidos que se animan a jugar son los de local, con la cancha inclinada a su favor y sin hinchada visitante.
Muchachos, la patria va a necesitar dirigentes que se rompan el alma para salir adelante, con coraje, con anticuerpos para resistir, que sepan lo que es rasparse y levantarse, que puedan avanzar aún con el viento más fuerte en contra.
Sigan así, que lo único que muestran es lo enorme que les queda el traje, lo poco que entienden de la gran responsabilidad de los tiempos que se avecinan. Y lo de “jugar en cualquier cancha”... Déjenlo para los que realmente sabemos lo que significa.
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