Entre la fe en San Judas Tadeo y el día dedicado a las muertes trágicas por Día de Muertos, las celebraciones del 28 de octubre

Entre misas, veladoras y ofrendas, el país vive una jornada donde conviven la fe católica y el recuerdo a quienes perdieron la vida de forma trágica

México vive una fecha que mezcla devoción religiosa y tradición prehispánica en torno a la muerte.
Composición fotográfica. Fotos: Cuartoscuro/Imagen Ilustrativa Infobae
México vive una fecha que mezcla devoción religiosa y tradición prehispánica en torno a la muerte. Composición fotográfica. Fotos: Cuartoscuro/Imagen Ilustrativa Infobae
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Cada 28 de octubre, México vive dos tradiciones que coinciden en el calendario: la devoción a San Judas Tadeo, patrono de las causas difíciles, y el arranque del ciclo de ofrendas del Día de Muertos dedicado a las almas de quienes murieron de forma trágica o repentina.

Ambas convocan a miles de fieles en templos, altares y hogares de todo el país.

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San Judas Tadeo convoca a miles de devotos en el Templo de San Hipólito

El Día de San Judas Tadeo se celebra cada 28 de octubre, fecha en que la Iglesia católica también recuerda a San Simón, con quien comparte la festividad litúrgica como apóstoles martirizados.

En la Ciudad de México, el Templo de San Hipólito y San Casiano, en el Centro Histórico, concentra a miles de personas que llegan desde la noche anterior.

Los escapularios y figuras del santo forman parte de la ofrenda que portan los devotos. 
FOTO:ROGELIO MORALES /CUARTOSCURO.COM
Los escapularios y figuras del santo forman parte de la ofrenda que portan los devotos. FOTO:ROGELIO MORALES /CUARTOSCURO.COM

Los devotos llevan imágenes, veladoras, flores y escapularios del santo. La tradición sostiene que San Judas Tadeo intercede ante Dios en situaciones de enfermedad, desempleo o conflictos familiares, lo que explica su arraigo entre quienes atraviesan problemas económicos.

Una explicación extendida entre los creyentes señala que durante siglos algunos fieles evitaban invocarlo por la confusión con Judas Iscariote.

Esa distancia inicial habría derivado en que su intercesión se asociara con las peticiones más desesperadas, de ahí el título de santo de las causas imposibles.

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San Judas Tadeo es venerado como patrono de las causas difíciles y desesperadas.
FOTO:ROGELIO MORALES /CUARTOSCURO.COM
San Judas Tadeo es venerado como patrono de las causas difíciles y desesperadas. FOTO:ROGELIO MORALES /CUARTOSCURO.COM

Además de la fecha litúrgica del 28 de octubre, buena parte de los fieles mantiene la costumbre de visitarlo cada día 28 de cada mes. La práctica se transmite de generación en generación y varía según la parroquia y la región del país.

En paralelo a la festividad religiosa, el 28 de octubre marca el segundo día del ciclo de ofrendas de Día de Muertos.

Según la tradición popular mexicana, esta jornada está reservada para las almas de quienes murieron en accidentes, hechos violentos o circunstancias inesperadas.

El ciclo arrancó el 27 de octubre con la llegada simbólica de las almas de mascotas fallecidas.

La sal y la primera veladora forman parte de los elementos que guían a las almas en esta fecha. 
REUTERS/Quetzalli Nicte-Ha
La sal y la primera veladora forman parte de los elementos que guían a las almas en esta fecha. REUTERS/Quetzalli Nicte-Ha

Entre las comunidades otomíes del Estado de México, documentadas por el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), la fecha se dedica de manera específica a familiares que murieron de forma violenta. Para recibirlos, se colocan veladoras y flores que, según la creencia local, iluminan el camino de regreso al hogar.

La tradición marca elementos particulares para el altar de este día: la sal, usada para purificar el trayecto de las almas, y la primera veladora de la ofrenda, que funciona como guía simbólica.

Las familias preparan el altar para recibir a las almas que murieron en accidentes, de forma repentina o en hechos violentos.
 REUTERS/Quetzalli Nicte-Ha
Las familias preparan el altar para recibir a las almas que murieron en accidentes, de forma repentina o en hechos violentos. REUTERS/Quetzalli Nicte-Ha

También se acostumbra colocar una flor blanca para las ánimas que no tienen familiares que las reciban.

El calendario completo se extiende hasta el 2 de noviembre

El recorrido de las almas continúa el 29 de octubre, dedicado en algunas tradiciones a personas que murieron en situaciones relacionadas con el agua, y el 30 de octubre, reservado a las ‘’ánimas olvidadas’' o sin familia.

El 31 de octubre se asocia con los niños fallecidos sin bautismo, según distintas versiones del calendario.

El 1 de noviembre corresponde al Día de Todos los Santos, dedicado a niñas, niños y jóvenes fallecidos.

Altar de niveles con papel picado colorido, arco de flores de cempasúchil, calaveras artesanales, velas, retratos y canastos con frutas.
El 31 de octubre se asocia con los niños fallecidos sin bautismo en algunas versiones del calendario. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El 2 de noviembre cierra el ciclo con el Día de los Fieles Difuntos, jornada en que se recibe a los adultos fallecidos.

No existe un calendario único para todo el país: las fechas y los tipos de almas que se reciben varían entre comunidades, estados y familias.

El origen de la festividad combina el ritual católico de Todos los Santos con la cosmovisión indígena prehispánica sobre el retorno transitorio de los difuntos.

La vela morada guía a las almas que murieron de forma trágica

Algunas familias colocan un cirio morado en la ofrenda del 28 de octubre, color que la tradición católica asocia con la penitencia y el recogimiento espiritual. El tono expresa dolor y respeto por quienes tuvieron una partida abrupta.

El tono de la veladora también alude a la esperanza de la resurrección y a la transición hacia la vida eterna, según la simbología litúrgica que acompaña esta fecha del calendario popular.

Tres velas cilíndricas moradas, una cruz de madera y un jarrón con flores blancas colocados sobre un tapete tejido en una mesa de madera.
El cirio morado simboliza penitencia, esperanza y recogimiento espiritual en la ofrenda del 28 de octubre. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otras versiones de la tradición señalan la vela blanca como símbolo de paz para este día, mientras reservan el morado específicamente para recordar a las víctimas de accidentes.

No existe una regla única, pues el uso del color varía entre comunidades y familias.

El cempasúchil marca el camino desde la entrada hasta el altar

Además de las veladoras, las familias esparcen pétalos de flor de cempasúchil desde la entrada del hogar hasta la base del altar.

La práctica crea un sendero que, según la creencia popular, evita que las almas se pierdan en su trayecto de regreso.

El aroma y el color de la flor funcionan como guía sensorial para los espíritus que murieron en circunstancias violentas o inesperadas.

Altar con retratos, papel picado, velas y alimentos, precedido por una alfombra de pétalos naranjas de cempasúchil en el suelo de una habitación.
La tradición popular documenta distintas costumbres según la comunidad, el estado y la familia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La costumbre se suma a la sal y el agua, elementos que purifican el camino y alivian la sed tras el recorrido.

Esta combinación de elementos no sigue un criterio único en el país. Las comunidades otomíes del Estado de México, los barrios del Centro Histórico y otras regiones adaptan la ofrenda según costumbres transmitidas por generaciones dentro de cada familia.

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