Dónde está y cómo llegar al Callejón del Aguacate en Coyoacán, sitio con una de las leyendas más misteriosas de la CDMX

Entre un altar de penitencia y un árbol donde cuelga la leyenda, el Callejón del Aguacate se mantiene como uno de los sitios más temidos de Coyoacán

Dónde está el Callejón del Aguacate y cuál es su leyenda. (Redes sociales)
Dónde está el Callejón del Aguacate y cuál es su leyenda. (Redes sociales)
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El Callejón del Aguacate, en el Barrio de Santa Catarina, alcaldía Coyoacán, es uno de los rincones donde el miedo se volvió costumbre. Ahí, bajo un árbol centenario, la tradición oral ubica el asesinato de un niño a manos de un militar en la década de 1930, un crimen que dio origen a una de las leyendas urbanas más repetidas de la Ciudad de México.

El pasaje mide apenas 4 metros de ancho y conserva el empedrado original desde el siglo XVII. De día luce apacible, con casas coloniales y silencio. De noche, según vecinos y visitantes, el ambiente cambia por completo.

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La insistencia de un niño terminó en una muerte bajo el árbol de aguacate

La historia más difundida sitúa el crimen en el número 32 del callejón. Un militar que solía caminar de uniforme durante las noches se cruzaba de forma constante con un niño que vivía fascinado por el brillo de sus medallas.

(X/@Cesarbuenrostro)
El Callejón del Aguacate es uno de los sitios más enigmáticos de Coyoacán. (X/@Cesarbuenrostro)

El menor le insistía una y otra vez en jugar con él. El militar, según una de las versiones, se negó en repetidas ocasiones hasta que la insistencia del niño terminó por exasperarlo y lo golpeó sin medir la fuerza del impacto, que resultó mortal.

Otra variante de la leyenda es más directa: asegura que el militar tomó al niño por la fuerza y lo colgó del árbol de aguacate que después dio nombre al callejón. Las dos versiones coinciden en el desenlace, aunque difieren en el método del crimen.

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Lo que vino después también se cuenta de dos maneras distintas. Una sostiene que el militar, arrasado por la culpa, mandó construir el altar con la Virgen María que permanece hasta hoy en la esquina del callejón, como penitencia por lo que había hecho. La otra asegura que el propio militar no soportó el peso de la culpa y terminó por colgarse del mismo árbol donde había matado al niño.

Llantos, sombras y una virgen que llora sangre

Callejón del Aguacate en Coyoacán
(Foto: Twitter/@VicTHor33)

El crimen original no es lo único que mantiene viva la fama del callejón. Vecinos y visitantes que se han atrevido a cruzarlo de noche hablan de gritos que se escuchan entre las ramas, atribuidos al niño.

Algunos aseguran algo más específico: que el rostro del menor puede distinguirse en la corteza del árbol si se observa con atención suficiente tiempo. Otros hablan de una silueta infantil que se mueve entre las sombras del callejón cuando no hay nadie más.

La imagen de la Virgen del altar también forma parte de los relatos. Hay quien sostiene que en ciertas fechas la figura “llora sangre”, una señal que los vecinos interpretan como el recordatorio permanente del crimen cometido décadas atrás en ese mismo punto.

A la aparición del niño se suman otros personajes que fueron incorporándose a la leyenda con el paso de los años. Se habla de una bruja que habitaría una casona cercana al altar y lanzaría maldiciones a quienes se cruzan con ella. También circula la historia del charro negro, figura del folclor mexicano ligada a presagios de muerte, que aparecería justo a la medianoche entre risas y el sonido de cascos de caballo golpeando el empedrado.

Una leyenda distinta, ajena al crimen del niño, ubica hechos ocurridos durante el periodo del cardenismo. Según ese relato, en una de las mansiones del callejón se realizaban sesiones de ouija entre personajes de cierto poder. Una de esas noches, un mensaje recibido durante la sesión habría desatado una tragedia con varios muertos, cuyos espíritus seguirían manifestándose con cadenas arrastradas y gritos en la oscuridad.

Cómo llegar al Callejón del Aguacate

Callejón del Aguacate en Coyoacán
(Foto: Twitter/@GuiaCoyoacan)

El callejón corresponde al tramo de la calle Aguacate entre los números 19 y 31, escondido detrás de la Casa de la Cultura Jesús Reyes Heroles, muy cerca de los Viveros de Coyoacán y de la Plaza de Santa Catarina.

Tiene tres entradas posibles: por Calle Escondida, por Privada Francisco Sosa y por Prolongación Melchor Ocampo, esta última la menos recomendada por lo confuso de su trazo.

La ruta más directa en transporte público parte de la estación Viveros/Derechos Humanos, de la Línea 3 del Metro. Desde ahí hay que caminar al sur por avenida Universidad hasta su cruce con avenida Progreso, cruzar esa avenida y entrar por la calle Salvador Novo, que conduce directo hasta Francisco Sosa. Sobre esa última avenida, cinco cuadras después, aparece Calle Escondida, identificable por una casa con palmeras en la esquina; al final de esa calle, a unos 100 metros, está la entrada al callejón. El trayecto completo desde el metro toma alrededor de 15 minutos caminando.

Para quien prefiere el Metrobús, no existe una ruta directa: la estación más cercana, La Bombilla, de la Línea 1, queda a casi 2 kilómetros del callejón.

Una alternativa es tomar algún camión sobre avenida Miguel Ángel de Quevedo con destino a Metro Tasqueña y bajar en la parada de La Comer, o abordar el trolebús de la Línea 7, que conecta Ciudad Universitaria con Tláhuac y tiene parada en la estación Melchor Ocampo, justo frente al supermercado La Comer de Coyoacán.

Quien llegue en auto o taxi puede ubicar el destino directamente sobre avenida Francisco Sosa, en el Barrio de Santa Catarina, y preguntar por la entrada al callejón desde Calle Escondida, el acceso más fácil de identificar entre las tres opciones disponibles.

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