Del R1 al R3, los mandos del CJNG que quedaron expuestos tras los asesinatos de Carlos Manzo y Valeria Márquez

La captura de un mando regional permitió reconstruir una estructura delictiva que conecta a operadores buscados por México y Estados Unidos tras varios asesinatos de alto impacto

Ilustración de un hombre de camisa oscura ante un tablero de ajedrez con soldados y una placa dorada con las letras DEA.
Juan Carlos Valencia González, “R3” o “El 03”, es señalado por Washington como el sucesor de “El Mencho” al frente del CJNG y permanece entre los fugitivos más buscados por la DEA. (Imagen Ilustrativa | Infobae México)
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La captura de Ramón Álvarez Ayala, alias “R1”, por su presunta participación como autor intelectual del asesinato de Carlos Manzo permitió a las autoridades mexicanas exponer una parte de la estructura de mando del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), desde una célula con presencia en Michoacán y Jalisco hasta los hombres que Estados Unidos identifica entre los principales dirigentes de la organización.

Álvarez Ayala fue detenido el 30 de julio de 2026 en Atotonilco el Alto, Jalisco. Omar García Harfuch, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), lo identificó como uno de los principales dirigentes de Los Rs, una célula vinculada al CJNG que opera en distintos puntos de Michoacán.

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Las autoridades lo señalan como presunto autor intelectual del asesinato de Carlos Manzo, entonces alcalde de Uruapan, Michoacán, quien fue asesinado el 1 de noviembre de 2025 durante las celebraciones del Día de Muertos.

La investigación federal apunta a que el ataque fue planeado desde esa estructura criminal y ejecutado mediante un grupo de sicarios. Después de la captura de R1, las autoridades mexicanas señalaron a su hermano Rafael Álvarez Ayala, alias “R2”, como quien asumió el liderazgo de Los Rs.

El nombre de R1 también apareció en la investigación por el asesinato de Valeria Márquez, la joven de 23 años asesinada el 14 de mayo de 2025 mientras realizaba una transmisión en vivo desde un establecimiento de Zapopan, Jalisco.

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Ramón Álvarez Ayala, “R1”, ya fue detenido en México, mientras su hermano Rafael Álvarez Ayala, “R2”, continúa prófugo y es señalado como su relevo al frente de Los Rs. Estados Unidos acusa a ambos de narcotráfico y delitos relacionados con armas. (Crédito: especial)
Ramón Álvarez Ayala, “R1”, ya fue detenido en México, mientras su hermano Rafael Álvarez Ayala, “R2”, continúa prófugo y es señalado como su relevo al frente de Los Rs. Estados Unidos acusa a ambos de narcotráfico y delitos relacionados con armas. (Crédito: especial)

En julio de 2026, Harfuch señaló que Francisco Álvarez, hijo de R1, habría solicitado a su padre que cometiera el feminicidio. El funcionario dijo que el joven tenía una relación con Márquez y que existían antecedentes de amenazas. Francisco Álvarez permanece prófugo.

El señalamiento modificó una de las principales líneas que habían rodeado el caso. En junio de 2025, el Departamento del Tesoro estadounidense había relacionado a Ricardo Ruiz Velasco, alias “El Doble R”, con el asesinato y lo presentó como sospechoso principal. La Fiscalía de Jalisco respondió entonces que no tenía evidencia que vinculara a Ruiz Velasco con el homicidio.

La investigación posterior volvió a colocar a distintos integrantes del CJNG alrededor del expediente, pero desde posiciones diferentes dentro de la estructura criminal.

R1 y R2, señalados como comandantes regionales

La dimensión internacional de Los Rs quedó documentada el 26 de agosto, cuando un gran jurado federal del Distrito de Columbia acusó formalmente a Ramón y Rafael Álvarez Ayala por conspiración para distribuir cocaína y metanfetamina destinadas a Estados Unidos, además de delitos relacionados con armas de fuego.

El Departamento de Justicia estadounidense identificó expresamente a los hermanos como comandantes regionales del CJNG en Michoacán.

La acusación sostiene que ambos participaron en una conspiración para fabricar y distribuir al menos cinco kilogramos de cocaína y 500 gramos de metanfetamina para su importación a Estados Unidos. Los cargos abarcan actividades desarrolladas entre 2004 y diciembre de 2023.

R1 permanece detenido en México y enfrenta las acusaciones relacionadas con el homicidio de Manzo, mientras que R2 es señalado por las autoridades mexicanas como el relevo de su hermano al frente de Los Rs.

La acusación estadounidense no los coloca como la máxima dirigencia del CJNG, sino como operadores regionales. Esa diferencia permite observar que la estructura atribuida al cártel tiene distintos niveles de mando.

Y es precisamente en ese punto donde aparece otro personaje identificado con la misma letra.

R3, el hombre que Estados Unidos ubica en la cima

Juan Carlos Valencia González, alias “R3”, “El 03” o “Pelón”, ocupa una posición distinta dentro del mapa.

El Departamento de Justicia y la DEA lo identifican como el nuevo líder del CJNG después de la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, en febrero de 2026. La DEA sostiene que Valencia González asumió el control de la organización después de la muerte de su padrastro.

Valencia González es hijo de Rosalinda González Valencia e hijastro de Oseguera Cervantes.

Estados Unidos también elevó de manera sustancial la recompensa por información que conduzca a su arresto o condena. En agosto de 2026 pasó de 5 millones de dólares a 25 millones de dólares, de acuerdo con la DEA y el Departamento de Estado.

La cifra convirtió a Valencia González en el objetivo del CJNG con la mayor recompensa anunciada por Washington.

Ilustración de un hombre con chaqueta táctica que sostiene un papel sellado frente a una pared gris donde se proyecta una sombra.
Juan Carlos Valencia González, “R3” o “El 03”, continúa prófugo y es uno de los principales objetivos de Estados Unidos contra el CJNG, con una recompensa de hasta 25 millones de dólares por información que lleve a su captura. (Imagen Ilustrativa | Infobae México)

El Gobierno mexicano también confirmó que existe una orden de detención con fines de extradición en su contra. El 4 de septiembre, García Harfuch señaló además que Valencia González tiene doble nacionalidad.

La DEA lo describe como su principal prioridad dentro del CJNG y sostiene que la muerte de El Mencho no significó el fin de la organización, sino un cambio en su estructura de liderazgo.

El otro “R” que Washington busca

Ricardo Ruiz Velasco, alias “El Doble R”, “RR” o “Tripa”, ocupa otro lugar dentro de esta estructura.

El Departamento de Justicia estadounidense lo identifica como uno de los dirigentes del Grupo Élite, un brazo armado del CJNG. De acuerdo con los documentos de la acusación, Ruiz Velasco habría supervisado operaciones del cártel en varios territorios mexicanos, además de actividades relacionadas con tráfico de drogas, armas, corrupción y cobro de ganancias.

Washington ofrece actualmente hasta 10 millones de dólares por información que conduzca a su arresto o condena. La cifra fue anunciada oficialmente el 5 de agosto de 2026 junto con nuevas acusaciones contra dirigentes del CJNG.

La misma acusación estadounidense describe al Grupo Élite como una fuerza de sicarios utilizada para imponer el control territorial del CJNG. Los fiscales sostienen que la estructura contó con personal fuertemente armado y que sus integrantes recibían entrenamiento para utilizar armas de alto poder.

Ruiz Velasco también quedó relacionado con el asesinato de Valeria Márquez en las acusaciones públicas estadounidenses, aunque la Fiscalía de Jalisco sostuvo en 2025 que no había evidencia en su carpeta de investigación que lo vinculara directamente con el homicidio.

Ricardo Ruiz se encuentra entre los primeros en la lista para suplir a Nemesio Oseguera Cervantes en el CJNG.
Ricardo Ruiz Velasco, “El Doble R”, permanece prófugo y es buscado por Estados Unidos, que ofrece hasta 10 millones de dólares por información que conduzca a su arresto o condena. (Crédito: Especial)

Más de 100 millones de dólares en recompensas

La ofensiva estadounidense contra la dirigencia del CJNG tomó una nueva dimensión el 5 de agosto de 2026.

El Departamento de Justicia, la DEA y otras agencias anunciaron acusaciones contra integrantes de alto nivel de la organización y recompensas que, en conjunto, superan los 100 millones de dólares por información que conduzca al arresto o condena de ocho fugitivos.

La mayor recompensa corresponde a Valencia González, con hasta 25 millones de dólares.

Le siguen Audias Flores Silva, Julio Alberto Castillo Rodríguez y Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán, con hasta 15 millones cada uno; Ricardo Ruiz Velasco, Julio César Montero Pinzón y Carlos Andrés Rivera Varela, con hasta 10 millones cada uno; y Griselda Margarita Arredondo Pinzón, con hasta 2 millones.

R1 y R2 no aparecen dentro de ese paquete de recompensas porque Washington siguió una ruta judicial diferente: el 26 de agosto fueron acusados formalmente por narcotráfico y delitos relacionados con armas.

La diferencia entre ambos grupos también permite entender cómo Estados Unidos está siguiendo la estructura del CJNG después de la muerte de El Mencho: por un lado, busca a quienes considera parte de la nueva cúpula; por otro, presenta acusaciones contra comandantes regionales y operadores encargados de territorios y tráfico de drogas.

Los alias que comparten la letra “R” no significan que todos pertenezcan a una misma célula ni que exista una estructura denominada formalmente “Los R” que reúna a todos. R1 y R2 están identificados como dirigentes regionales de Los Rs; R3 aparece señalado como la nueva cabeza del CJNG; y Ruiz Velasco es identificado como uno de los mandos del Grupo Élite.

Pero sus expedientes tienen un punto de encuentro: todos forman parte del mapa de mandos que México y Estados Unidos atribuyen al CJNG.

La captura de R1 permitió conectar esa estructura con dos asesinatos que conmocionaron al país. El de Carlos Manzo llevó a las autoridades hasta Los Rs y, posteriormente, a su hermano R2. El caso de Valeria Márquez volvió a colocar a esa célula y a otros mandos del CJNG dentro de la investigación.

Por encima de ellos, Estados Unidos ubica a R3 como el hombre que asumió el liderazgo de la organización después de El Mencho y mantiene una recompensa de hasta 25 millones de dólares para localizarlo.

Así, los expedientes de Manzo y Márquez no sólo apuntan a responsables investigados por ambos homicidios: también permiten observar distintos escalones de una estructura criminal que Washington intenta desarticular mediante acusaciones federales, recompensas millonarias y solicitudes de extradición.

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