Vendedor de gorditas de nata rompe en llanto tras ser corrido mientras trabajaba en CDMX

El hombre relató entre lágrimas que un comerciante le pidió retirarse del lugar donde ofrecía sus productos y el video provocó indignación en redes

Un video difundido en Instagram muestra a un vendedor de gorditas de nata llorando después de que, según relata, le pidieran retirarse del lugar donde se encontraba trabajando.

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Un vendedor de gorditas de nata protagonizó un momento que conmovió a usuarios de redes sociales después de que apareciera en un video difundido en Instagram mientras preparaba sus productos y no podía contener las lágrimas. El hombre relató que, mientras se encontraba trabajando en calles de la Ciudad de México, una persona le pidió que abandonara el sitio donde estaba instalado.

La grabación rápidamente llamó la atención por la reacción del comerciante, quien continuó con la preparación de las tradicionales gorditas mientras intentaba explicar lo que había sucedido. De acuerdo con algunas publicaciones y comentarios relacionados con el video, el vendedor se encontraba sobre la calle José María Pino Suárez, en dirección hacia el Zócalo capitalino.

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Según el testimonio que aparece en la grabación, el hombre estaba trabajando frente a un establecimiento comercial cuando uno de los comerciantes salió del inmueble y le solicitó que se retirara del lugar.

(Captura de pantalla)
(Captura de pantalla)

El vendedor aseguró que la petición habría sido realizada de una manera que consideró grosera, situación que terminó afectándolo emocionalmente. Mientras narraba lo ocurrido, comenzó a llorar frente a la cámara, aunque continuó preparando las gorditas que tenía destinadas para vender.

El video generó una importante reacción entre los usuarios de Instagram, particularmente por la imagen del hombre tratando de continuar con su actividad pese a encontrarse visiblemente afectado.

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En los comentarios, varias personas expresaron empatía con el comerciante y señalaron que su intención, de acuerdo con lo que se observa y escucha en la grabación, era simplemente trabajar para obtener ingresos.

Entre las reacciones que recibió el contenido aparecen mensajes como: “El solo quiere ganarse la vida, quye culeros”, mientras que otro usuario escribió: “La neta, la banda hoy en día tiene mucha falta de empatía”.

(Captura de pantalla)
(Captura de pantalla)

Otros internautas también cuestionaron la situación y defendieron al vendedor, especialmente ante la percepción de que únicamente estaba intentando obtener recursos mediante la venta de alimentos en la vía pública.

“Derberían atrapar a la gente encagosa, no a aquellos que quieren ganarse el pan de cada día vendiendo honradamente”, escribió otro usuario en la publicación.

La indignación también se hizo presente en comentarios de personas que aseguraron sentirse molestas por lo que consideraron una actitud poco solidaria hacia alguien que estaba trabajando.

“Por este tipo de cosas me hace emperrar la gente abusiva”, fue otra de las respuestas que aparecieron debajo del video.

Aunque la grabación muestra al vendedor relatando su versión de los hechos, hasta el momento de la información proporcionada no existe una confirmación independiente sobre las circunstancias exactas del incidente ni sobre la identidad de la persona que presuntamente le pidió retirarse.

Por ello, la historia que circula en redes se mantiene principalmente a partir del testimonio del propio comerciante y de las reacciones que provocó el contenido.

(Captura de pantalla)
(Captura de pantalla)

El caso volvió a poner sobre la mesa las dificultades que enfrentan diariamente quienes recurren al comercio en la vía pública como una forma de obtener ingresos. Para muchos usuarios, la imagen del vendedor llorando mientras seguía preparando sus productos fue suficiente para despertar solidaridad.

Las gorditas de nata, un alimento tradicional que suele encontrarse en diferentes puntos de la capital y otros lugares del país, se convirtieron así en el elemento central de una historia que rápidamente comenzó a circular entre usuarios de Instagram.

La publicación continúa generando comentarios y compartidos, mientras la mayoría de las reacciones coinciden en un punto: el impacto emocional que provocó ver al comerciante llorando mientras intentaba continuar con su jornada laboral.

El video es otro ejemplo de cómo una situación cotidiana puede adquirir enorme alcance en redes sociales cuando los usuarios se identifican con la historia de una persona que, como muchos trabajadores, sale a la calle buscando obtener el sustento de cada día.

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