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Fenómeno de El Niño amenaza con ser el más potente del que se tiene registro: ¿Afectará México con tormentas e inundaciones?

El calentamiento extraordinario del Pacífico podría modificar las lluvias, favorecer ciclones intensos y elevar el riesgo de sequía en distintas regiones mexicanas

(NASA)
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El fenómeno de El Niño continúa fortaleciéndose y tiene un 69% de probabilidad de alcanzar una intensidad sin precedentes entre octubre y diciembre de 2026, de acuerdo con el más reciente diagnóstico del Centro de Predicción Climática del Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos, perteneciente a la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).

La previsión indica que este episodio podría superar la fuerza de los eventos registrados desde 1950. Para alcanzar esa categoría histórica, el valor trimestral del Índice Relativo Oceánico de El Niño (RONI) tendría que ubicarse en 2.5 grados Celsius o más por encima de los parámetros climáticos de referencia.

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Aunque la posibilidad de un evento excepcional es elevada, los especialistas aclaran que su intensidad no determina automáticamente el alcance de los daños. En México, sus efectos podrían variar según la región y la época del año: mientras algunas zonas enfrentarían tormentas, ciclones e inundaciones, otras podrían registrar una reducción de las precipitaciones y condiciones de sequía.

NOAA advierte que El Niño seguirá fortaleciéndose

El informe de la NOAA, publicado el 13 de agosto, señala que existe una probabilidad superior al 90% de que El Niño alcance la categoría de “muy fuerte” durante el otoño y el invierno de 2026-2027 en el hemisferio norte.

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Durante julio, las anomalías en la temperatura superficial del mar superaron los 2 grados Celsius en el Pacífico ecuatorial oriental. En la región Niño 3.4, una de las principales áreas utilizadas para vigilar este patrón climático, el indicador alcanzó 1.4 grados por encima del promedio; en la zona Niño 1+2 llegó a 2.9 grados. Debajo de la superficie oceánica se detectaron anomalías de hasta 10 grados Celsius.

Estas condiciones, acompañadas por cambios en los vientos y en la distribución de las precipitaciones sobre el Pacífico, muestran que el océano y la atmósfera ya se encuentran acoplados bajo un episodio cálido. Los modelos climáticos analizados por el organismo estadounidense anticipan que el calentamiento continuará por lo menos hasta finales de 2026.

Infografía sobre El Niño 2026 con título, porcentaje de probabilidad, ilustraciones de la Tierra, termómetro, mapas de América Latina y Argentina, e íconos de medidas.
Una infografía detalla las probabilidades, efectos y recomendaciones ante el fenómeno climático El Niño extremo previsto por NOAA para 2026 en América Latina. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El fenómeno de El Niño forma parte de El Niño-Oscilación del Sur, conocido como ENOS, un patrón natural que altera la temperatura del Pacífico ecuatorial, los vientos alisios y la circulación atmosférica. Sus ciclos son irregulares y suelen presentarse cada dos a siete años, según información del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) de México.

¿El Niño provocará tormentas e inundaciones en México?

La respuesta corta es que sí podría incrementar algunos riesgos, particularmente los relacionados con la actividad ciclónica en el Pacífico; sin embargo, no significa que todo México vaya a experimentar lluvias extraordinarias ni que cada ciclón vaya a tocar tierra.

El calentamiento oceánico asociado con El Niño suele generar condiciones más favorables para el desarrollo y fortalecimiento de ciclones tropicales en el Pacífico oriental y central. Para la temporada de 2026, la NOAA mantiene una probabilidad de 70% de actividad superior al promedio en el Pacífico oriental, cuenca localizada frente a las costas mexicanas.

El pronóstico contempla los siguientes rangos:

  • Entre 15 y 22 tormentas con nombre.
  • De nueve a 14 huracanes.
  • Entre cinco y nueve huracanes de categoría mayor, es decir, de categorías 3, 4 o 5.
  • Una energía ciclónica acumulada equivalente a entre 120% y 190% de la mediana histórica.
Mapa meteorológico de América Latina con el océano Pacífico y el Atlántico. Nubes blancas y rojas representan tormentas y el fenómeno El Niño.
Un mapa meteorológico de América Latina ilustra el fenómeno El Niño en el Pacífico oriental, con tormentas y nubosidad que se acercan a las costas mexicanas y se extienden por el continente americano. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Estas cifras son superiores a los promedios del periodo 1991-2020, correspondientes a 15 tormentas con nombre, ocho huracanes y cuatro huracanes mayores. La NOAA relaciona este escenario principalmente con la presencia de El Niño y con temperaturas oceánicas favorables para el desarrollo de sistemas tropicales. La perspectiva oficial, no obstante, no permite anticipar cuántos ciclones tocarán tierra ni qué lugares resultarían afectados.

Estados costeros como Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Colima, Jalisco, Nayarit, Sinaloa y Baja California Sur podrían quedar expuestos a los efectos indirectos o directos de los sistemas que se formen cerca del litoral. Entre los peligros se encuentran lluvias torrenciales, inundaciones repentinas, desbordamientos de ríos, deslaves, oleaje elevado y fuertes rachas de viento.

No obstante, una temporada con más ciclones no equivale necesariamente a un mayor número de impactos en territorio nacional. Las trayectorias dependen de patrones atmosféricos que solo pueden pronosticarse con suficiente precisión cuando cada sistema ya se ha formado o se encuentra a pocos días de aproximarse a tierra.

Olas grandes rompen contra el malecón de una ciudad costera. Hay edificios antiguos, charcos, una calle inundada, escombros y cielo gris con nubes de tormenta.
Un malecón costero mexicano muestra olas grandes que golpean la escollera y desbordan la calle con charcos bajo un cielo tormentoso. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Niño también puede provocar sequía en parte del país

Uno de los principales matices del pronóstico es que un El Niño intenso no produce lluvias abundantes de manera uniforme. El SMN de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) explica que este patrón puede ocasionar precipitaciones superiores al promedio en lugares normalmente secos, pero también reducirlas en regiones donde suelen ser frecuentes.

Los registros históricos empleados por el organismo mexicano muestran que, durante episodios intensos, las lluvias de verano y otoño pueden ubicarse por debajo de lo normal en gran parte del territorio. Este comportamiento podría agravar la sequía, afectar cultivos de temporal, reducir la disponibilidad de agua en presas y elevar el riesgo de incendios forestales durante los meses posteriores.

En invierno, los efectos pueden cambiar. Históricamente, El Niño ha favorecido un aumento de las precipitaciones en sectores del norte y noroeste mexicano, así como modificaciones en el ingreso de frentes fríos y tormentas invernales. Por ello, algunas entidades podrían enfrentar episodios de lluvias intensas mientras otras mantienen un déficit de humedad.

El propio SMN advierte que los patrones de precipitación varían de acuerdo con la intensidad del episodio y la interacción con otros sistemas atmosféricos.

La intensidad récord no garantiza una catástrofe

La probabilidad de 69% difundida por la NOAA se refiere específicamente a que el indicador oceánico alcance un nivel histórico entre octubre y diciembre, no a que exista esa misma probabilidad de inundaciones o desastres en México.

Además, la fuerza de El Niño no mantiene una relación directa y proporcional con los daños. Un episodio extremadamente cálido puede modificar las probabilidades estacionales, pero los impactos locales dependen de la humedad disponible, la trayectoria de los ciclones, los frentes fríos, la topografía, la saturación del suelo y la vulnerabilidad de cada comunidad.

La previsión tampoco permite concluir desde ahora qué ciudades se inundarán o cuáles estados recibirán más lluvia. Para conocer riesgos concretos será necesario consultar los avisos de corto plazo del SMN, la Conagua, la Coordinación Nacional de Protección Civil y las autoridades estatales.

Por ahora, el escenario apunta a una combinación compleja: mayor actividad ciclónica en el Pacífico, posibilidad de tormentas intensas en zonas expuestas y, al mismo tiempo, déficit de lluvia en otras partes del territorio. La próxima actualización mensual de la NOAA está prevista para el 10 de septiembre de 2026 y permitirá saber si la posibilidad de un El Niño histórico aumenta, disminuye o se mantiene.

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