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Especialistas aclaran si el vapeo constante puede aumentar el riesgo de neumonía en jóvenes

A diferencia del cigarro convencional, el vapeador no quema tabaco, pero sí expone al usuario a nicotina y diversos compuestos tóxicos

Hombre exhalando vapor de un cigarrillo electrónico; pulmones 3D superpuestos en su pecho muestran acumulaciones internas y vapor.
Un hombre vapea mientras una representación tridimensional de sus pulmones muestra daños internos y acumulación de vapor. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El vapeo es la acción de inhalar y exhalar el aerosol producido por un dispositivo electrónico conocido como cigarro electrónico o vapeador. Estos dispositivos funcionan calentando un líquido, llamado e-líquido o líquido para vapear, que suele contener nicotina, saborizantes y otras sustancias químicas.

El líquido se transforma en un aerosol (mal llamado “vapor”) que el usuario inhala. A diferencia del cigarro convencional, el vapeador no quema tabaco, pero sí expone al usuario a nicotina y diversos compuestos tóxicos.

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El vapeo se populariza entre adolescentes y jóvenes como una alternativa al cigarro tradicional; sin embargo, especialistas advierten que no es seguro y puede provocar daños importantes a la salud, tanto a corto como a largo plazo.

Un joven adulto con cabello castaño exhala una densa nube de vapor de un cigarrillo electrónico plateado en una calle urbana con edificios al fondo.
Un joven adulto exhala vapor de un cigarrillo electrónico en una calle urbana de Estados Unidos, destacando el uso de estos dispositivos en la población joven. (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿El vapeo constante puede aumentar el riesgo de neumonía en jóvenes?, esto dicen los especialistas

Los especialistas en salud advierten que el vapeo constante puede aumentar el riesgo de enfermedades pulmonares, incluidas lesiones graves y, potencialmente, neumonía en jóvenes.

Carolina Herrera, especialista en neumología, señala que los vapeadores afectan pulmones que aún están en desarrollo y pueden provocar daños incluso mayores que el cigarro convencional, debido a la presencia de altas concentraciones de nicotina y otras sustancias tóxicas.

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El aerosol inhalado contiene partículas químicas como propilenglicol y glicerina vegetal, que al calentarse pueden transformarse en compuestos relacionados con el estrés oxidativo y potencialmente cancerígenos.

Además, algunos líquidos tienen diacetilo, una sustancia asociada a bronquiolitis constrictiva, una enfermedad pulmonar irreversible.

Entre los riesgos destacados por especialistas y autoridades sanitarias se encuentran:

  • Inflamación de las vías respiratorias.
  • Mayor riesgo de bronquitis y producción excesiva de secreciones.
  • Agravamiento del asma y de enfermedades respiratorias previas.
  • Disminución de la capacidad del sistema inmune para combatir infecciones respiratorias.
  • Daño estructural en los pulmones, desarrollo de enfisema y mayor riesgo de insuficiencia respiratoria.
  • Casos documentados de lesiones pulmonares agudas asociadas al vapeo, conocidas como EVALI, que pueden requerir hospitalización.

El Ministerio de Salud y expertos en toxicología insisten en que el uso de vapeadores no es seguro, especialmente en adolescentes, y que existe un llamado urgente a evitar su consumo por el potencial de provocar lesiones pulmonares graves a corto y largo plazo, así como intoxicaciones que han aumentado notablemente en menores de edad en los últimos años.

Primer plano de un joven exhalando vapor por boca y nariz. El joven sostiene un cigarrillo electrónico oscuro con la mano derecha
Un joven exhala una densa nube de vapor por la boca y la nariz mientras sostiene y utiliza un cigarrillo electrónico. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuáles son los daños a la salud que puede causar el vapeo constante

Como mencionamos antes, el vapeo constante puede causar diversos daños a la salud, especialmente en adolescentes y jóvenes.

Especialistas y autoridades sanitarias destacan los siguientes riesgos principales asociados al uso habitual de cigarrillos electrónicos:

  • Daño pulmonar agudo: Se han documentado casos de lesiones pulmonares graves relacionadas con el uso de vapeadores, como la enfermedad EVALI, que puede requerir hospitalización y soporte respiratorio.
  • Inflamación de las vías respiratorias: El aerosol inhalado produce inflamación en bronquios y pulmones, lo que puede derivar en bronquitis, tos persistente y dificultad para respirar.
  • Agravamiento de enfermedades respiratorias: Personas con asma u otros padecimientos respiratorios pueden experimentar un empeoramiento de sus síntomas.
  • Disminución de la función inmune: El vapeo reduce la capacidad del sistema inmunológico para combatir infecciones respiratorias, aumentando el riesgo de neumonía y otras infecciones.
  • Daño estructural en los pulmones: Puede causar enfisema, destrucción de tejido pulmonar y enfermedades como bronquiolitis constrictiva, que es irreversible y actualmente no tiene tratamiento.
  • Riesgo cardiovascular: Se observa un aumento en la frecuencia cardiaca y la presión arterial, lo que incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares a largo plazo.
  • Exposición a sustancias tóxicas: Los líquidos de vapeo pueden contener nicotina en altas concentraciones, solventes, metales pesados y compuestos cancerígenos como la acroleína.
  • Afectaciones neurológicas: En menores de edad, la intoxicación por nicotina puede causar vómitos, alteraciones neurológicas y, en casos severos, hospitalización.
  • Dependencia y adicción: La nicotina presente en la mayoría de los vapeadores es altamente adictiva, lo que puede favorecer el inicio y la perpetuidad del consumo de tabaco.
Ilustración de un joven vapeando con un cigarrillo electrónico, humo de calavera y pulmones. Infografía que detalla daños respiratorios, cardiovasculares y neurológicos.
Un joven consume un cigarrillo electrónico mientras el humo forma una calavera y pulmones dañados que representan los peligros del vapeo para la salud, según Infobae. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las autoridades sanitarias insisten en que el vapeo no es una alternativa segura ni para dejar de fumar ni como hábito recreativo, y sus efectos nocivos pueden ser incluso más graves que los del cigarro convencional para los jóvenes.

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