Laguna de Zumpango: una segunda oportunidad para aprender

Luego apareció otra amenaza: una invasión masiva de lirio acuático cubrió casi en su totalidad su superficie y volvió a evidenciar el deterioro ambiental del ecosistema

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Ramiro López Aguirre, vicepresidente de la Asociación Mexicana para la Correcta Hidratación, “Agua en México”

Hace poco más de dos años escribía en este espacio una pregunta que resumía el fracaso de nuestra política hídrica: ¿Quién secó la Laguna de Zumpango? En aquel momento sólo quedaban tierra agrietada, incendios y la incertidumbre de cientos de familias que veían desaparecer el último gran vaso lacustre del Valle de México.

Meses después llegaron lluvias extraordinarias que la llevaron incluso a superar su capacidad de almacenamiento. Luego apareció otra amenaza: una invasión masiva de lirio acuático cubrió casi en su totalidad su superficie y volvió a evidenciar el deterioro ambiental del ecosistema. En muy poco tiempo, Zumpango pasó de la sequía extrema a la abundancia y de ésta a una nueva crisis. Quizá ningún otro cuerpo de agua refleja con tanta claridad la fragilidad de la gestión hídrica en México.

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Hoy el Gobierno Federal propone escribir un capítulo distinto. Con una inversión superior a los 10 mil 500 millones de pesos, impulsa un proyecto para recuperar la laguna y convertirla nuevamente en un activo estratégico para el Valle de México.

La iniciativa contempla desazolvar el vaso, rehabilitar bordos, construir plantas de tratamiento y potabilización, instalar estaciones de bombeo y nuevos acueductos para incorporar el agua al abastecimiento de la Zona Metropolitana, además de restaurar parte de sus funciones ambientales. Si las metas se cumplen, Zumpango volvería a ser, al mismo tiempo, un humedal vivo y una fuente adicional de agua para millones de personas.

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Laguna Zumpango. (Foto: @conagua_mx)
Laguna Zumpango. (Foto: @conagua_mx)

Sería mezquino negar el alcance de esta apuesta. Diversificar las fuentes de abastecimiento, disminuir la presión sobre acuíferos sobreexplotados y recuperar un ecosistema degradado son objetivos que cualquier política pública debería perseguir. Después de décadas viendo desaparecer cuerpos de agua, resulta alentador que el Estado vuelva la mirada hacia uno de los más emblemáticos.

Pero tampoco sería responsable celebrar antes de tiempo.

La recuperación de Zumpango no dependerá únicamente de bombas, tuberías y plantas potabilizadoras. Dependerá, sobre todo, de garantizar la calidad del agua que alimentará el sistema, controlar las descargas contaminantes, contener el lirio acuático y mantener un monitoreo ambiental permanente.

FILE PHOTO: A drone view shows boats on the dry bed of the Zumpango Lake, which used to provide water to agricultural centres in the region and served as a place for local tourism, in Zumpango, Mexico, May 24, 2024. REUTERS/Quetzalli Nicte-Ha/File Photo
FILE PHOTO: A drone view shows boats on the dry bed of the Zumpango Lake, which used to provide water to agricultural centres in the region and served as a place for local tourism, in Zumpango, Mexico, May 24, 2024. REUTERS/Quetzalli Nicte-Ha/File Photo

Lo que ocurre en Zumpango también obliga a mirar el resto del país. Mientras este proyecto apuesta por recuperar un lago para convertirlo nuevamente en una fuente de abastecimiento, Querétaro impulsa El Batán como un modelo de reúso potable indirecto, proyecto sobre el que también he escrito en este espacio; otros estados avanzan en desalación, captación de lluvia o modernización de redes. Son esfuerzos valiosos, pero aislados. México continúa respondiendo a sus crisis hídricas con soluciones regionales cuando el desafío exige una verdadera política nacional que articule infraestructura, restauración ambiental, innovación tecnológica y una gobernanza capaz de trascender los sexenios.

La paradoja es evidente. Cada administración anuncia “la obra hídrica” que promete cambiar el futuro de una región, mientras millones de litros se pierden diariamente por fugas, los acuíferos siguen sobreexplotándose, el tratamiento de aguas residuales continúa siendo insuficiente y miles de ríos, presas y lagos permanecen contaminados. Ninguna obra, por ambiciosa que sea, compensará décadas de rezago institucional. La verdadera transformación llegará cuando dejemos de administrar emergencias y comencemos, por fin, a planificar el agua con visión de Estado.

Quizá la mayor enseñanza de Zumpango sea precisamente esa. Hace unos años discutimos quién fue responsable de su deterioro; ahora deberíamos preguntarnos quién garantizará que esta recuperación perdure. Porque rescatar una laguna cuesta miles de millones de pesos. Construir una política hídrica que evite volver a perderla vale mucho más.

A drone view shows a boat on the dry bed of the Zumpango lake which used to provide water to agricultural centres in the region and served as a place for local tourism, in Zumpango, Mexico, May 24, 2024. REUTERS/Quetzalli Nicte-Ha
A drone view shows a boat on the dry bed of the Zumpango lake which used to provide water to agricultural centres in the region and served as a place for local tourism, in Zumpango, Mexico, May 24, 2024. REUTERS/Quetzalli Nicte-Ha

Una nota personal

Hay despedidas que no caben en una columna, pero sí en una línea. Para mi mamá, Yadira Aguirre Prior: gracias por ser el cauce que dio sentido a mi vida.

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