¿Cuánto ganan las trabajadoras del hogar en México? Mujeres perciben menos ingresos que los hombres del sector

El estigma y la invisibilidad del trabajo del hogar persisten porque se considera una extensión de las responsabilidades familiares femeninas

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Una mujer con moño cocina en una olla, sosteniendo una laptop con una mano, mientras un bebé rubio se aferra a su pierna y un niño hace tareas en la mesa.
Trabajadoras del hogar en México. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El trabajo doméstico remunerado en México continúa siendo un sector marcado por la desigualdad y la falta de reconocimiento. Las mujeres cuidadoras, discriminación laboral y bajos salarios son elementos que persisten, pese a los avances legales y la visibilización de la problemática. La especialista Ariana Lourdes Rodríguez González, del Centro de Investigación y Estudios de Género de la UNAM, advierte que la explotación sigue presente y requiere una transformación profunda desde la familia y la educación.

La especialista destacó que este grupo ha sido marginado por una construcción social que asigna a la comunidad femenina el rol naturalizado y no remunerado del cuidado y las tareas domésticas. Esta percepción ha provocado que su aportación permanezca en la sombra, desvalorizada y carente de protección suficiente.

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El estigma y la invisibilidad de este empleo persisten porque se considera una extensión de las responsabilidades familiares femeninas. Al no ser reconocido como relación laboral formal, se vulneran sus derechos y se perpetúa la brecha de ingresos y la precariedad de las condiciones de trabajo. Para erradicar estos problemas es necesario modificar la percepción colectiva y dignificar el empleo doméstico.

Salario de las mujeres cuidadoras y comparación con los hombres

El sector de las labores domésticas en México está conformado por 2.5 millones de personas mayores de 15 años, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Del total, el 90.2 % son mujeres, quienes además enfrentan una diferencia en sus percepciones salariales respecto a sus compañeros varones.

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Mientras el ingreso promedio mensual en este ámbito alcanza los 3,829 pesos mexicanos, las trabajadoras del hogar obtienen menos de 3,767 pesos, en contraposición a los 4,399 que perciben los hombres. Esta disparidad evidencia una brecha salarial de género que se suma a otras condiciones de discriminación y falta de derechos laborales garantizados.

Ilustración de mujeres realizando trabajo doméstico con infografías sobre brecha salarial, falta de derechos laborales y baja cobertura de seguridad social en México.
La precariedad del trabajo doméstico en México se refleja en la ilustración de mujeres realizando labores del hogar y en datos sobre desigualdad salarial y baja cobertura social para 2.5 millones de personas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La desigualdad salarial es un reflejo de la deuda pendiente hacia este sector, pues el ingreso diario de las mujeres no llega al salario mínimo nacional. Esta situación se agrava por la ausencia de prestaciones sociales y la escasa inscripción al sistema de seguridad social, lo que deja a la mayoría sin protección ante enfermedades, accidentes o jubilación.

Rodríguez González señaló que a pesar de los avances impulsados por colectivos de empleadas, como la reforma a la Ley Federal del Trabajo, la realidad es que la mayoría de las normas no se cumplen en los hogares mexicanos. La discriminación no solo se expresa en el pago, sino también en el trato diario y en barreras adicionales si las trabajadoras pertenecen a grupos indígenas, son madres solteras o están embarazadas.

Retos pendientes y registro en la seguridad social

El reconocimiento legal del trabajo doméstico ha avanzado en los últimos años, pero los beneficios alcanzan a una minoría. Datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) muestran que, hasta diciembre de 2023, solo 62,000 trabajadoras del hogar habían sido registradas por sus empleadores. Esto representa apenas el 2.5 % del total estimado de personas ocupadas en este rubro.

La baja tasa de formalización refleja la persistencia de la informalidad, el incumplimiento de la ley y la resistencia de los empleadores a asumir responsabilidades laborales. Las mujeres que se dedican a la limpieza, el cuidado de niños y ancianos, continúan en condiciones de vulnerabilidad, sin acceso a servicios de salud ni garantías básicas.

Es fundamental transformar la visión social sobre el trabajo doméstico. La tarea pendiente implica no solo exigir el cumplimiento legal, sino también revalorar el aporte de las cuidadoras y erradicar la estigmatización que pesa sobre su labor, reconociendo su papel esencial en la economía y la vida cotidiana del país.

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