Especialista de la UNAM advierte que vapear conduce a fumar cigarros convencionales

Inicialmente estos dispositivos se vendían como una forma de dejar de consumir tabaco

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REUTERS/Elijah Nouvelage/File Photo
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El uso creciente de vapeadores y cigarrillos electrónicos entre adolescentes mexicanos preocupa a especialistas en salud.

La prohibición de su comercialización en el país no ha detenido su acceso, principalmente por la vía ilegal, y la falta de información clara sobre los riesgos agrava el problema.

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Según Guadalupe Ponciano Rodríguez, académica de la Facultad de Medicina, los productos emergentes de tabaco y nicotina, como los vapeadores, constituyen la puerta de entrada al consumo de cigarros convencionales en jóvenes de 12 a 17 años.

“El consumo en este grupo es un indicador de que acabarán fumando cigarros combustibles”, advirtió la especialista.

Datos de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2025 revelan que el 3,1 % de los adolescentes ha probado cigarros electrónicos, con un mayor porcentaje en hombres (3,5 %) que en mujeres (2,6 %).

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Infografía sobre el consumo de vapeadores en adolescentes mexicanos. Muestra un joven vapeando, gráficos de datos, cigarrillos, botellas de sabores y pulmones.
(Imagen Ilustrativa Infobae)

A pesar de las restricciones legales, la popularidad de estos dispositivos va en aumento.

Atractivo y riesgos de los nuevos productos de nicotina

Los sabores frutales, dulces, mentolados o de tabaco y un marketing agresivo vuelven a estos productos especialmente atractivos para el público joven.

Además, el mercado está dominado por los “pods” recargables y los vapes desechables, que ofrecen “miles de inhalaciones” sin precisar la cantidad de nicotina ni las sustancias contenidas.

Ponciano Rodríguez subrayó que estos dispositivos suelen carecer de advertencias sanitarias y su composición es incierta.

Algunos sólo informan sobre el número de inhaladas, pero no detallan el contenido de nicotina ni otros compuestos químicos.

La especialista advirtió que los líquidos utilizados contienen propilenglicol y glicerina vegetal como base, aditivos como etilenglicol (altamente tóxico) y saborizantes de grado alimenticio.

Aunque estos últimos son seguros por vía oral, su inhalación repetida irrita las vías respiratorias y puede provocar problemas pulmonares graves.

REUTERS/Hasnoor Hussain
REUTERS/Hasnoor Hussain

Diferencias y peligros entre vapeadores y tabaco calentado

Muchos jóvenes desconocen que los dispositivos se agrupan en diferentes categorías.

Los vapeadores, cigarrillos electrónicos y maskking son Sistemas de Administración de Nicotina, mientras que los cigarros de tabaco calentado funcionan como híbridos: no despiden el olor del cigarro tradicional, pero suministran nicotina y saborizantes mediante tabaco vaporizado a alta temperatura.

Aunque la venta y distribución de estos dispositivos está prohibida en México, su consumo sigue en aumento.

La facilidad de acceso y la falta de información incrementan el riesgo de que los jóvenes adopten el hábito de fumar desde edades tempranas.

El consumo de vapeadores y cigarros electrónicos en adolescentes mexicanos genera preocupación entre expertos en salud pública, quienes advierten que estos productos pueden derivar en el consumo de cigarrillos convencionales.

Su atractivo radica en los sabores y la publicidad, pero la ausencia de información sobre su composición y los efectos en la salud constituye un peligro latente para quienes los utilizan.

Asesoría y apoyo para dejar de fumar

Ante este panorama, la Facultad de Medicina ofrece la Clínica contra el Tabaquismo y un programa en línea para quienes buscan dejar de fumar, tanto cigarros convencionales como productos emergentes de tabaco y nicotina.

La atención es gratuita y abierta a toda la comunidad interesada.

La académica recordó que los cigarrillos de tabaco calentado también son adictivos y no están exentos de riesgo, pese a su promoción como alternativas “más seguras”.

“El gancho para venderlos es que no hay combustión, pero lo que inhala el consumidor es tabaco vaporizado”, explicó.

La evidencia muestra que, lejos de ser inofensivos, estos productos contribuyen a la dependencia y pueden desencadenar enfermedades respiratorias agudas incluso con poco tiempo de uso, a diferencia de los efectos crónicos asociados al cigarro tradicional.

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