IMCO lanza Monitor Mujeres en la Economía: informará sobre condiciones laborales, acceso a derechos y brechas regionales

El instituto señaló que el 55% de la fuerza laboral femenina trabaja en la informalidad y mantiene una brecha salarial del 14%

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La imagen muestra las siluetas
La imagen muestra las siluetas de una mujer y un hombre caminando sobre una cinta roja ondulada, simbolizando la desigualdad de oportunidades y los desafíos que enfrentan ambos géneros en el entorno profesional. La composición visual destaca la brecha de género y la necesidad de avanzar hacia la equidad en el trabajo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) lanzó el Monitor Mujeres en la Economía, una plataforma única que visibiliza la profundidad de la desigualdad de género en el mercado laboral mexicano y, al mismo tiempo, ofrece herramientas estadísticas para diseñar soluciones concretas.

En un comunicado, el IMCO señaló que más de la mitad de las mujeres mexicanas trabaja en condiciones de informalidad, una realidad que impacta no solo en sus ingresos, sino también en su seguridad social y acceso a oportunidades de desarrollo.

Por cada 100 pesos que recibe un hombre en el país, una mujer percibe únicamente 86 pesos en promedio, lo que evidencia que la brecha salarial permanece anclada en el 14%.

La fotografía más cruda surge en el ámbito del trabajo no remunerado: 73% de las labores domésticas y de cuidado recaen sobre mujeres, limitando directamente su capacidad de insertarse o progresar en el mercado laboral.

La plataforma creada por el IMCO recopila y actualiza más de 40 indicadores clave sobre condiciones laborales, participación económica y obstáculos estructurales que enfrentan las mujeres, tanto a nivel nacional como estatal y municipal en la Ciudad de México.

La herramienta pretende exhibir no solo los rezagos, sino también el valor económico del trabajo que permanece invisible: el esfuerzo doméstico y de cuidados, que equivale a 24% del PIB nacional y supera el valor generado por sectores tradicionales como la industria manufacturera (20%) y el comercio (19%).

En los últimos veinte años, la tasa de participación económica de las mujeres pasó de 41% a 46%, aún muy lejos del 75% registrado entre los hombres. La brecha se ha reducido en 11 puntos porcentuales entre 2005 y 2025, tanto por la mayor presencia femenina en la fuerza de trabajo como por un descenso leve en la participación de ellos.

Persisten, sin embargo, desequilibrios profundos. El 55% de las mujeres que trabajan lo hacen en la informalidad, frente al 49% de los hombres—una diferencia prácticamente inmutable desde 2005.

Ellas acceden a ingresos inestables y están expuestas a menor protección en salud y prestaciones sociales.

La desigualdad salarial—ese 14% de distancia entre varones y mujeres—obedece a factores estructurales: mayor presencia femenina en actividades informales, interrupciones frecuentes asociadas al trabajo de cuidados y la concentración en sectores peor remunerados.

Las condiciones varían según el territorio. Solo en seis entidades—Baja California Sur, Colima, Ciudad de México, Nayarit, Yucatán y Quintana Roo—la participación económica femenina supera 50%.

En contraste, estados como Veracruz y Zacatecas presentan una tasa de 41%, y Tabasco y Chiapas marcan los mínimos con 38,5% y 30% respectivamente.

El acceso a la educación incide directamente en estos indicadores. En Ciudad de México, Baja California Sur y Sinaloa más de la mitad de las mujeres cuenta con al menos bachillerato, mientras que en Guerrero, Oaxaca y Chiapas la proporción ronda el 30%.

El informe resalta que las alcaldías capitalinas con menor rezago educativo entre jóvenes muestran una mayor tasa de inserción laboral: en Coyoacán, solo 8% de las mujeres jóvenes no concluyó la escolaridad obligatoria a tiempo, y 57% participa en el mercado laboral.

El IMCO enfatiza la importancia de la seguridad para garantizar inclusión: en estados como Colima y Estado de México, más de un tercio de las mujeres dejó de usar transporte público por temor a delitos, lo que dificulta su movilidad y limita las oportunidades de empleo.

No existe en México una entidad federativa con condiciones laborales consideradas óptimas para la participación equitativa de las mujeres, advierte el monitor. La informalidad y la precariedad golpean con especial fuerza a las mujeres jóvenes de entornos urbanos, en particular en la capital nacional.

El IMCO sostiene que dotar de datos de género actuales y accesibles es esencial para trazar políticas públicas eficaces.

Reducir las brechas en el acceso al empleo, mejorar la calidad de las oportunidades y redistribuir el trabajo de cuidados permitirá aprovechar plenamente el talento”, señala el informe.

El monitor, que se actualizará periódicamente, permite consultar y descargar los indicadores para todo el país, sus entidades federativas y las alcaldías de la Ciudad de México.