Día del Amor y la Amistad sin pañales: México registra histórica caída en índice de hijos

El país está por debajo del promedio necesario para mantener estable la población

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Baja la tendencia de fecundidad
Baja la tendencia de fecundidad en México (Imagen Ilustrativa Infobae)

La tasa de fecundidad en América Latina ha registrado una caída sostenida y profunda en las últimas dos décadas, ubicándose en varios países por debajo del nivel de reemplazo poblacional de 2.1 hijos por mujer.

Datos de la División de Población de la ONU, enfrentan una transformación demográfica sin precedentes en el país.

De acuerdo con estimaciones basadas en el World Population Prospects (WPP) de Naciones Unidas, el promedio de hijos por mujer en la región ha disminuido de manera constante desde principios de los años 2000.

Mientras que hace dos décadas muchos países superaban ampliamente los 2.5 hijos por mujer, hoy la mayoría se encuentra en niveles iguales o inferiores a 2.0, y algunos incluso rondan el 1.4.

Baja la tasa de hijos en México

Ahora las parejas mexicanas solo
Ahora las parejas mexicanas solo tienen 1.8 hijos, índice por debajo de la media en AL (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los datos correspondientes a México muestra una disminución constante en la tasa de fertilidad total entre 2000 y 2022. En el año 2000, la tasa superaba ligeramente los 2.5 hijos por mujer.

Para 2022, la cifra se ubica en torno a 1.8 hijos por mujer, situándose por debajo del umbral de reemplazo generacional, que es de 2.1.

Este descenso indica que, de mantenerse la tendencia, la población mexicana tenderá a envejecer, ya que las generaciones nuevas no serán suficientes para reemplazar a las anteriores.

El dato refleja una transición demográfica avanzada, alineada con fenómenos observados en otros países de América Latina, como Brasil, Chile y Argentina.

Factores de decisión

Entre los factores que pueden explicar esta reducción se encuentran el mayor acceso a métodos anticonceptivos, la urbanización, el aumento en la escolaridad femenina, la participación de la mujer en el mercado laboral y cambios en las expectativas familiares.

La tendencia sugiere desafíos futuros para la estructura social y económica del país, como la presión sobre los sistemas de pensiones y salud.

Especialistas señalan que esta caída no es un fenómeno aislado, sino parte de una transición demográfica avanzada que implica un cambio en la estructura por edades de la población. Menos nacimientos hoy significan una población que envejece más rápido en las próximas décadas, lo que podría generar presiones sobre sistemas de pensiones, salud y mercado laboral.

La baja de tener hijos
La baja de tener hijos en México se debe a la incertidumbre económica y laboral que perciben sus ciudadanos (Cuartoscuro)

Entre los factores que explican esta tendencia destacan:

  • Mayor acceso a educación superior, especialmente para mujeres.
  • Incorporación masiva de mujeres al empleo formal e informal.
  • Postergación de la maternidad y reducción del tamaño ideal de familia.
  • Urbanización acelerada y aumento del costo de vida.
  • Incertidumbre económica y laboral.

El nivel de reemplazo poblacional, fijado en 2.1 hijos por mujer, es el umbral necesario para que una población se mantenga estable sin migración. Al ubicarse por debajo de esta cifra, los países comienzan a enfrentar un eventual decrecimiento poblacional si no hay flujos migratorios que compensen la baja natalidad.

En el corto plazo, una menor tasa de fecundidad puede traducirse en lo que los demógrafos llaman “bono demográfico”, es decir, una mayor proporción de población en edad productiva respecto a dependientes. Sin embargo, si no se aprovecha con políticas públicas adecuadas en educación, empleo y productividad, ese bono puede perderse rápidamente.

El desafío para el país será adaptarse a esta nueva realidad demográfica. Se deben considerar políticas de apoyo a la maternidad y conciliación laboral, como incentivos fiscales, ampliación de guarderías y licencias parentales más amplias. Por igual, se deberán enfocar y fortalecer los sistemas de seguridad social ante el inminente envejecimiento poblacional.

La caída de la fecundidad en el país no solo marca un cambio estadístico, sino un giro profundo en la dinámica social, económica y cultural. El reto ahora será transformar esta transición demográfica en una oportunidad de desarrollo sostenible.