Hoteles en Tlalpan: así fue como esta calzada se convirtió en uno de los lugares más visitados por los adultos

Las jornadas diarias, el flujo constante de clientes y la adaptación de los hoteles configuran una dinámica que perdura en este corredor de la capital

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La Calzada de Tlalpan se
La Calzada de Tlalpan se consolida como uno de los principales corredores de prostitución y hoteles de paso en la Ciudad de México. Foto: Infobae México.

La Calzada de Tlalpan, en la Ciudad de México, se ha consolidado durante más de medio siglo como un eje del comercio sexual y los hoteles de paso.

Dicha zona, reconocida por su actividad constante desde el amanecer hasta la noche, combina el ir y venir de vehículos, los neones y la presencia visible de trabajadoras sexuales, tanto mujeres como hombres y travestis, que ofrecen servicios ante la mirada de quienes transitan por el corredor, según Libre en el Sur.

La historia de Tlalpan como vía estratégica se remonta a tiempos prehispánicos. Investigaciones periodísticas destacan que este camino, construido por los mexicas, fue un canal de comunicación central para la antigua ciudad, conectando regiones como Xochimilco, Cuernavaca y Acapulco.

Ya en el siglo XX, especialmente desde los años 30, la calzada de Tlalpan experimentó un auge comercial, impulsado por la apertura de hoteles de paso para viajeros y migrantes, incluidos exiliados españoles tras la Guerra Civil. Esta infraestructura prosperó mientras el crecimiento comercial conectaba el sur y el centro de la capital.

Ante la falta de clientes en Tlalpan, se optó por el mercado sexual

El acceso a automóviles y
El acceso a automóviles y la expansión de carreteras transformaron Tlalpan en un espacio para encuentros sexuales breves. FOTO: GALO CAÑAS /CUARTOSCURO.COM

Con la popularización del automóvil y la expansión de las carreteras rápidas, Tlalpan se fue transformando. Según investigaciones periodísticas, el acceso cada vez mayor a vehículos privados disminuyó parte del tránsito de viajeros, pero permitió que los hoteles de paso se reinventaran como espacios de alojamiento discreto para encuentros sexuales de corta duración.

Los hoteleros copiaron el modelo de otras zonas como Sullivan para atraer a las trabajadoras sexuales, garantizando así la ocupación constante de las habitaciones.

Libre en el Sur describe cómo, en los últimos cincuenta años, la presencia de quienes ejercen el trabajo sexual en la Calzada de Tlalpan ha sido ininterrumpida. Los hoteles facilitan la labor de las trabajadoras, ofreciendo servicios como uso de baños o resguardo de pertenencias y permitiendo una rutina diaria basada en acuerdos sobre precios, horarios y el uso de preservativos.

El negocio favorece tanto al comercio local como a los propios hoteles. De acuerdo con testimonios recogidos por Libre en el Sur, el precio de un servicio sexual suele ir de 500 a 1 mil 500 pesos, mientras que el costo de una habitación fluctúa entre 250 y 350 pesos.

Muchas trabajadoras llevan consigo preservativos para prevenir que los clientes acudan sin ellos, atendiendo a la prevención como una prioridad cotidiana. Los hoteles tienden a emplear camaristas varones, buscando evitar conflictos y mantener discreción en las operaciones.

Las trabajadoras sexuales han transformado la cotidianidad de Tlalpan

La mayoría de las trabajadoras
La mayoría de las trabajadoras sexuales en Tlalpan provienen de distintas regiones del país, muchas motivadas por la violencia y la búsqueda de mejores oportunidades. Foto: Infobae México.

La cotidianidad de las trabajadoras sexuales está estrechamente vinculada con la vida del barrio. Francisco, comerciante con quince años en la zona, relata en Libre en el Sur que, aunque al principio las veían como extrañas y generaban desconfianza, con el tiempo se integraron al vecindario y ahora se les reconoce como otras trabajadoras del entorno.

Para las trabajadoras sexuales las jornadas suelen empezar entre las siete y ocho de la mañana y se prolongan hasta la noche, cubriendo varios turnos a lo largo del día.

Muchas de las mujeres y personas de la diversidad sexual que participan en el comercio sexual en Tlalpan provienen de distintas regiones de México, motivadas por la migración interna, situaciones de violencia doméstica o el deseo de mejores oportunidades.

El consumo de alcohol, inhalantes y otras drogas, así como la recurrencia de embarazos no deseados y abortos practicados en condiciones precarias, configuran parte de la realidad cotidiana de este oficio. “Varias de mis compañeras se han hecho abortos, en muchas ocasiones en el mismo hotel, ni siquiera tienen que acudir a un hospital”, explica Cindy.

Entre los principales problemas figuran los riesgos asociados a la trata de personas, el contagio de enfermedades de transmisión sexual y la estigmatización social.