La Capilla Sixtina Mexicana reconocida por la UNESCO

La joya barroca de Atotonilco integra tradición, mestizaje cultural y una riqueza artística sin precedentes

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El Santuario de Jesús Nazareno
El Santuario de Jesús Nazareno de Atotonilco en Guanajuato figura como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco desde el año 2008. (Richard Ellis)

En el corazón de Guanajuato, el Santuario de Jesús Nazareno de Atotonilco, conocido como la Capilla Sixtina mexicana, está inscrito en la lista del Patrimonio Cultural de la Humanidad de la Unesco desde 2008.

Este templo barroco es destacado como un “ejemplo excepcional del intercambio entre las culturas europea y latinoamericana”, el cual es reconocido por la amplitud y riqueza de los frescos que cubren su techo y muros, evocando el esplendor de la Capilla Sixtina del Vaticano.

Estas obras ilustran pasajes bíblicos y forman parte esencial del patrimonio artístico de la región. Ubicado en la localidad de Atotonilco, dentro del municipio de San Miguel de Allende, este santuario y su Casa de Ejercicios ocupan más de una hectárea y están rodeados por siete capillas.

La Capilla Sixtina mexicana es
La Capilla Sixtina mexicana es reconocida mundialmente por sus frescos que cubren techo y muros con escenas bíblicas de gran riqueza artística. (Richard Ellis)

De acuerdo con el Catálogo Nacional de Bienes Culturales, el conjunto destaca tanto por su dimensión arquitectónica como por el valor simbólico de sus edificaciones anexas.

La construcción del santuario inició con la colocación de la primera piedra el 3 de julio de 1740, aunque las obras comenzaron formalmente en 1746 y concluyeron en 1776.

El sacerdote y poeta Luis Felipe Neri de Alfaro dirigió el proyecto, inspirado en la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén.

La construcción del santuario comenzó
La construcción del santuario comenzó en 1740 bajo la dirección de Luis Felipe Neri de Alfaro, inspirada en la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén: (Wikipedia)

La decoración interior es atribuida principalmente al pintor Miguel Antonio Martínez de Pocasangre, responsable de los frescos que cubren techos y paredes con escenas religiosas detalladas.

Además, el artista Juan Rodríguez Juárez aportó óleos que enriquecen la iconografía del recinto, según datos de la Unesco citados por National Geographic.

La Unesco subraya que “San Miguel de Allende fue un verdadero crisol de influencias mutuas entre la cultura española, la criolla y la indígena, y constituye un ejemplo excepcional del intercambio cultural entre Europa y América Latina”.

La arquitectura y ornamentación interior reflejan la influencia de la doctrina de San Ignacio de Loyola, fortaleciendo la dimensión histórica y espiritual del lugar.

El conjunto arquitectónico de Atotonilco
El conjunto arquitectónico de Atotonilco incluye el templo principal, la Casa de Ejercicios y siete capillas, ocupando más de una hectárea. (Richard Ellis)

En 2008, la Villa Protectora de San Miguel y el Santuario de Jesús Nazareno de Atotonilco fueron declarados Patrimonio Cultural de la Humanidad, reconocimiento que sitúa a este recinto entre los monumentos más representativos del barroco novohispano, informó National Geographic.

Su legado artístico integra elementos indígenas, criollos y europeos, expresando una propuesta única de mestizaje y diálogo cultural. El santuario, símbolo del arte barroco latinoamericano, conjuga arquitectura, pintura y fe en una síntesis sin igual.

Así, el Santuario de Jesús Nazareno de Atotonilco se distingue como una expresión notable del esplendor artístico y cultural del virreinato mexicano, atrayendo a visitantes de todo el mundo.