“Me lo arrancó la maldad”: Gabriel Alonso, de 12 años, murió por bala perdida en Durango, su madre pide justicia

Exigen justicia y seguridad luego del homenaje póstumo al estudiante de la secundaria, víctima colateral de la violencia ligada al crimen organizado

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Homenaje a Gabriel Alonso que
Homenaje a Gabriel Alonso que perdió la vida por una bala perdida (NTR Zacatecas/FB)

La muerte de Gabriel Alonso, un adolescente de 12 años que perdió la vida tras ser alcanzado por una bala perdida en un ataque vinculado al crimen organizado el pasado 6 de enero, sigue generando indignación social y reclamos de justicia.

Lejos de encontrar respaldo institucional, su madre, Beatriz Herrera, denunció que ha sido hostigada por autoridades, situación que agrava el dolor de una familia golpeada por la violencia y la impunidad.

La tragedia se hizo presente este lunes en la Secundaria José Vasconcelos, donde la comunidad educativa realizó un homenaje póstumo en memoria del joven.

Entre globos blancos, lágrimas y silencio, docentes, alumnos y padres de familia participaron en un último pase de lista, acto simbólico que reflejó el duelo colectivo y el temor que persiste en una región marcada por hechos violentos de manera constante.

Homenaje marcado por el dolor y la exigencia de seguridad

La madre del menor asesinado,
La madre del menor asesinado, enfrenta un vacío institucional, ya que aseguró que no ha recibido apoyo por parte del gobierno estatal (NTR Zacatecas/FB)

Durante la ceremonia, el ambiente estuvo cargado de tristeza, pero también de reclamo. Familias y maestros coincidieron en que la muerte de Gabriel Alonso no es un hecho aislado, sino parte de una crisis de inseguridad que afecta directamente a niñas, niños y adolescentes, incluso dentro de espacios que deberían ser seguros como las escuelas.

Desde el ámbito educativo, Sandra Piña, docente del grupo Primero “B”, recordó públicamente la personalidad del estudiante. Destacó su energía, compañerismo y amor por el deporte.“Su alegría y pasión por el futbol contagiaban a todos”, expresó la maestra durante el homenaje, palabras que provocaron aplausos y llanto entre los asistentes, quienes reconocieron el impacto positivo que Gabriel tenía entre sus compañeros.

Denuncia de hostigamiento y abandono institucional

Tras el acto escolar, Beatriz Herrera, madre del adolescente, tomó la palabra para dirigir un mensaje directo tanto a la sociedad como a las autoridades. Con voz entrecortada, rechazó que la muerte de su hijo sea justificada como un designio divino.

Dios no se llevó a mi hijo, no fue la voluntad de Dios; me lo arrancó la maldad y Dios lo acogió”, declaró.

Herrera denunció que, además del dolor irreparable por la pérdida, enfrenta un vacío institucional. Aseguró que no ha recibido apoyo psicológico, legal ni social por parte del Estado y que, por el contrario, ha sido objeto de presiones y hostigamiento, sin que se le garantice justicia ni protección.

La madre también describió el clima de miedo permanente que vive la población, donde la violencia ha obligado a limitar actividades cotidianas, reducir el turismo y modificar rutinas básicas por temor a nuevos ataques armados.

Violencia que alcanza a las infancias

Beatriz Herrera insistió en la
Beatriz Herrera insistió en la falta de garantías legales y en la impunidad que suele rodear este tipo de crímenes (NTR Zacatecas/FB)

El caso de Gabriel Alonso ha reavivado el debate sobre las víctimas colaterales del crimen organizado, particularmente menores de edad que quedan atrapados en disputas ajenas. Organizaciones civiles y miembros de la comunidad escolar señalaron que la inseguridad ya no distingue horarios ni espacios, y que las infancias se han convertido en las más vulnerables.

Beatriz Herrera insistió en la falta de garantías legales y en la impunidad que suele rodear este tipo de crímenes. Aun así, afirmó que conserva una fortaleza íntima: el amor por su hijo.

“Me queda la certeza de que lo amé y de que él lo sabía”, dijo, arrancando muestras de solidaridad entre los presentes.

La exigencia es clara: justicia para Gabriel Alonso y seguridad para las comunidades, antes de que más vidas jóvenes queden truncadas por la violencia.