Sheinbaum explica por qué Pemex y la CFE ahora tienen el mismo Consejo de Administración

La presidenta explicó que, a partir de 2025, se implementaron reformas legislativas que permitieron la reintegración vertical de Pemex

Guardar
La presidenta estuvo de gira
La presidenta estuvo de gira en la Refinería de Tula. FOTO: Presidencia

La transformación de Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en auténticas empresas públicas ha marcado un punto de inflexión en la política energética nacional, según destacó Claudia Sheinbaum durante su discurso en Tula, Hidalgo el 4 de enero de 2026.

La presidenta explicó que, a partir de 2025, se implementaron reformas legislativas que permitieron la reintegración vertical de Pemex.

Con este modelo, la petrolera nacional cuenta con un solo Consejo de Administración para todas sus subsidiarias, un cambio que también se aplicó a la Comisión Federal de Electricidad.

Sheinbaum resaltó la importancia de esta decisión al considerar que “esta integración vertical le permite mayor productividad, mayor control, mayor desarrollo, menos corrupción y poder recuperar de nuevo la capacidad que tenía Pemex”.

Al rememorar el periodo anterior a la Cuarta Transformación, Sheinbaum señaló que “el objetivo era disminuir su capacidad, privatizarlo y, al mismo tiempo, ir incorporando a empresas privadas, nacionales y extranjeras, particularmente en la producción de petróleo”.

La mandataria recordó que el primer golpe significativo ocurrió en 1992 y que la reforma energética de 2013, impulsada por el expresidente Enrique Peña Nieto, abrió el sector a las famosas “rondas” para la producción petrolera.

Sin embargo, subrayó que “tampoco produjeron los privados”, lo que derivó en la caída de la producción nacional hasta 2018.

Sheinbaum insistió en que, tras la llegada de la Cuarta Transformación, “cambió por completo la dinámica, nos permitió echar para atrás una buena parte de la reforma del 2013”.

La CFE cuenta con 15
La CFE cuenta con 15 centrales hidroeléctricas de gran escala, ubicadas en los ríos Grijalva (Chiapas), Balsas (Guerrero-Michoacán), Santiago (Jalisco-Nayarit), Huites (Sinaloa), Mazatepec (Puebla), Papaloapan (Oaxaca-Veracruz) y Zimapán (Hidalgo-Guerrero), además de 10 de mediana escala y 35 mini hidroeléctricas. (CFE)

De acuerdo con su mensaje, la nueva política energética busca fortalecer la soberanía nacional y devolver el control de los recursos energéticos al Estado, asegurando que Pemex y CFE “pueden producir la cantidad de energía eléctrica o de petróleo, o de petrolíferos, o de otros productos sin necesidad de considerarse como ‘monopolios’”.

La presidenta subrayó que, tras varios años de reformas neoliberales, México experimentó “el endeudamiento de Pemex a su nivel más alto: 100 mil millones de dólares de endeudamiento, baja de la producción, casi cierre de las refinerías”.

Este contexto, afirmó, fue consecuencia directa de la apertura a capital privado y la pérdida de control estatal sobre el sector energético.

Entre los cambios más recientes, Sheinbaum remarcó la modificación constitucional al Artículo 28, que redefine a Pemex y CFE como “empresas públicas del Estado”.

“Eso le quitaba su carácter público a las empresas”, aludiendo al periodo en que ambas compañías fueron catalogadas como “empresas productivas del Estado”.

Ahora, la nueva denominación implica que “son empresas del pueblo de México y de la nación”.