
Desde el pasado 15 de mayo, coincidiendo con la conmemoración del Día del Maestro, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ha intensificado sus movilizaciones a nivel nacional. Estas acciones buscan presionar al gobierno para atender una serie de demandas que consideran fundamentales tanto para el ejercicio de su labor educativa como para la mejora de sus condiciones laborales.
Entre las principales exigencias de la CNTE se encuentra la derogación de la Ley del ISSSTE de 2007, que introdujo el sistema de afores en sustitución del esquema previo de pensiones compartidas. Además, el gremio demanda un incremento salarial del 100%.
El salario y las condiciones laborales de los maestros de preparatoria presentan una notable variabilidad, influenciada por factores como la ubicación geográfica, el tipo de institución educativa y el modelo de financiamiento.

Según datos de la Secretaría de Economía, el salario promedio mensual de los docentes de preparatoria y equivalentes alcanzó los 8 mil 350 pesos durante el tercer trimestre de 2024.
Por otro lado, el portal Jobted reporta un promedio general de 8 mil 760 pesos mensuales, con un rango que oscila entre 6 mil 060 pesos y más de 16 mil 050 pesos, dependiendo de la experiencia y el tipo de institución.
Las diferencias de los sueldos entre los maestros de preparatoria de escuelas públicas están estrechamente relacionadas con el modelo de administración educativa. En algunos estados, los pagos están centralizados a través del Fondo de Aportaciones para la Nómina Educativa y Gasto Operativo (FONE), lo que asegura una base salarial uniforme.
Sin embargo, en subsistemas como los Colegios Estatales de Bachilleres (COBACH), los Colegios de Estudios Científicos y Tecnológicos (CECyTE), entre otros, los salarios dependen de los presupuestos estatales, lo que genera disparidades.

Estados como Ciudad de México, Nuevo León y Jalisco, que cuentan con mayores recursos y priorizan la inversión educativa, suelen ofrecer compensaciones adicionales al salario base. En contraste, entidades con menor capacidad presupuestal, como Chiapas, Guerrero y Oaxaca, tienden a otorgar sueldos más bajos y menos estímulos.
En cuanto a las prestaciones laborales, los docentes que trabajan en instituciones públicas de la SEP, cuentan con beneficios como un aguinaldo equivalente a 60 días de salario, una gratificación anual de 20 días, un fondo de retiro del 2% del salario base, pagos anuales para útiles escolares, gratificaciones por actos cívicos, apoyos para actividades culturales y un seguro médico y de vida.
Los maestros de educación pública disfrutan de dos periodos vacacionales principales al año, correspondientes a las vacaciones de invierno y verano. Además de estos descansos, cuentan con fechas de suspensión de labores, como puentes oficiales. En total, estos periodos pueden sumar aproximadamente entre 40 y 50 días de descanso anuales.
En el caso del nivel medio superior, muchas instituciones siguen el calendario oficial de la SEP. Sin embargo, los subsistemas educativos que tienen la facultad de realizar ajustes en las fechas de inicio y conclusión de clases y pueden presentar ligeras variaciones en la duración o en los días exactos de estos descansos.
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