
Un grupo de amigas avanzaba por la explanada de la curva cuatro del Autódromo Hermanos Rodríguez, y su presencia no pasaba desapercibida. Vestidas con trajes negros, camisas blancas, corbatas perfectamente anudadas, lentes de sol oscuros y hasta bigotes postizos, e incluso una malla en la cabeza, imitaban con precisión la icónica imagen de su ídolo: Pitbull.
Era domingo, el último día del festival Tecate Emblema, y los divertidos atuendos se habían convertido en una atracción más del evento, arrancando sonrisas y miradas curiosas.
El festival era un crisol de estilos y personalidades. Desde temprano, la explanada se pobló de personas de todas las edades y grupos. Jóvenes con camisetas de todos los colores, ondeando banderas arcoíris, caminaban junto a familias con niños que, tomados de la mano de sus padres, descubrían el mundo vibrante y ecléctico que los rodeaba.
Sombreros de vaquero, paliacates multicolores y tenis desgastados formaban parte de la estética desenfadada que definía el ambiente.
Incluso cuando el sol se ocultó, muchos se negaron a quitarse los lentes oscuros, una declaración de estilo que persistía bajo el resplandor de las luces del escenario. Sonrisas amplias y miradas emocionadas eran el común denominador en los tres escenarios, mientras algunos se tomaban un respiro en las áreas verdes, recargando energías entre espectáculo y espectáculo.
Tecate Emblema ofreció zonas de confort
El espacio no sólo era sinónimo de música, también ofrecía seguridad y confort: elementos de seguridad se mezclaban discretamente entre la multitud, mientras carpas de primeros auxilios aguardaban atentas. Al fondo, el escenario principal se erguía como un coloso, coronado por un imponente búho cuyos ojos luminosos se abrían y cerraban, vigilando el espectáculo.
Los puntos de encuentro eran inconfundibles: globos de colores flotaban como señales en el cielo, y las zonas perfectas para la foto se multiplicaban. Un búho azul de proporciones gigantescas y un pasillo de luces y espejos atraían a quienes buscaban inmortalizar su experiencia.

El estilo vaquero fue otro protagonista del festival. Sombreros, botas y atuendos inspirados en el lejano oeste se mezclaban entre las propuestas más extravagantes, en un desfile interminable de creatividad y actitud.
Diversas activaciones de los patrocinadores ofrecían todo tipo de regalos a los presentes, desde mochilas, botanas, esquites, lentes, playeras, así como zonas para ver el espectáculo desde las alturas para el beneplácito de todos.
¿Cuántas personas asistieron al Tecate Emblema?
Para la edición 2025 en total asistieron 82 mil 748 personas por los dos días del evento en el que hubo todo tipo de géneros musicales:
- 44 mil 337: el viernes.
- 38 mil 411: el sábado
La noche del domingo, después de los potentes ritmos de Pitbull, el glamour de Trixie Mattel y la intensidad de Alanis Morissette, una despedida iluminó las pantallas: “Nos vemos en Tecate Emblema 2026”. El festival cerraba su edición, dejando en el aire la promesa de volver a vibrar.

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