
Existe la creencia del llamado “mal de ojo”, el cual ha estado arraigado en la tradición de diversas culturas alrededor del mundo, el cual explica que la mirada de ciertas personas tiene la facultad de hacer daño a los demás, pero en especial a los niños.
Surge entonces la interrogante: ¿cómo identificar si uno ha sido víctima de esta influencia? A continuación exploraremos cinco indicios que, según la sabiduría popular, podrían señalar su manifestación, de acuerdo con investigaciones de la UNAM.

¿Cómo saber si una persona tiene mal de ojo?
El “mal de ojo” sostiene que una mirada podría estar cargada de envidia o admiración excesiva puede provocar malestar en la persona observada. Aunque no existe evidencia científica que respalde esta idea, en muchas comunidades se toman precauciones para evitarlo.
Por ejemplo, en algunas regiones de México, se evita que extraños miren o acaricien a los niños, por miedo a que les transmitan el “mal de ojo”.
Síntomas más comunes del mal de ojo
De acuerdo con las tradiciones populares, los siguientes síntomas podrían ser indicativos de haber sido afectado por el “mal de ojo”:
- Llanto persistente e inexplicable: En el caso de los niños, un llanto continuo sin causa aparente es uno de los signos más mencionados.
- Inquietud o irritabilidad: Tanto en niños como en adultos, una sensación de malestar o nerviosismo sin razón clara.
- Asimetría en los ojos: Algunas tradiciones señalan que una ligera desviación o desalineación de los ojos puede ser un síntoma.
- Fiebre sin origen aparente: Elevación de la temperatura corporal sin una causa médica identificable.
- Pérdida de apetito o energía: Desgano y falta de vitalidad que no se explican por otras condiciones.

¿Qué dice la ciencia del mal de ojo?
Esta superstición está arraigada en diversas culturas alrededor del mundo, incluyendo México. Sin embargo, desde una perspectiva científica, no existe evidencia que respalde la existencia del “mal de ojo” como fenómeno real.
Según el Diccionario de Medicina Tradicional Mexicana de la UNAM, el “mal de ojo” es una enfermedad atribuida a la “mirada fuerte” de algunos individuos, y se menciona que la envidia y la influencia de ciertas personas también son consideradas posibles causas.
En un artículo del Repositorio de la UNAM titulado “Breves consideraciones sobre la creencia del ‘mal de ojo’”, se señala que esta creencia está relacionada con enfermedades transmitidas por personas con mirada intensa o portadores de energías negativas, y se asocia con factores culturales y sociales.
Es importante destacar que, aunque estas creencias forman parte del acervo cultural de muchas comunidades, no hay evidencia científica que respalde la existencia del “mal de ojo”. Por lo tanto, es esencial que cualquier síntoma físico o emocional sea evaluado por profesionales de la salud para obtener un diagnóstico y tratamiento adecuados.
Más Noticias
México en el Clásico Mundial de Béisbol 2026: rivales, calendario y figuras clave del roster
La Novena Mexicana comenzará su camino el 6 de marzo con la misión de superar la histórica participación de la edición pasada

¿Contingencia ambiental en CDMX? Esta es la calidad del aire del 22 de febrero
Diferentes tipos de contaminantes se encuentran en el ambiente, muchos de ellos los respiramos, es por eso que las autoridades de la capital advierten sobre el estado del oxígeno en la capital del país y la zona conurbada

Oaxaca registra sismo de 4.0 de magnitud
Los datos preliminares del sismo fueron proporcionados inmediatamente por el Servicio Sismológico Nacional

Un fallecido y varios heridos tras enfrentamiento entre porras en partido de fútbol en Veracruz
La alcaldesa de Boca del Río lamentó lo ocurrido y condenó los hechos, afirmando que en su gobierno no se permitirá la violencia en eventos deportivos

El día que Joaquín El Chapo Guzmán les dijo a sus hijos que se retiraran del narco e hicieran una vida mejor
Dámaso López Serrano, “El Mini Lic”, relató hace tiempo el episodio donde el líder del Cártel de Sinaloa quiso alejar a sus hijos de ese peligroso “trabajo” en el que con suerte se suele quedar en prisión o generalmente no salir vivo


