Exministro Cossío Díaz recupera la historia del fallido intento de asesinar a Gustavo Díaz Ordaz

En su libro narra el desenlace de quien disparó contra el expresidente: “casi lo borran de la historia”.

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José Ramón Cossío (Foto: Cuartocuro)
José Ramón Cossío (Foto: Cuartocuro)

José Gustavo Díaz Ordaz Bolaño Méndez gobernó México de 1964 a 1970, durante su gestión se realizó uno de los actos represivos más impunes a nivel mundial, la Masacre de Tlatelolco, a través de la Secretaría de Gobernación, el Ejército Mexicano, la Policía Secreta y un cuerpo paramilitar denominado Batallón Olimpia.

En el vox populi se le recuerda y acusa de haber sido el responsable intelectual del asesinato, detención, tortura y desaparición de cientos de estudiantes el 12 de octubre de 1968.

¿Quién y cómo quisieron matar a Díaz Ordaz?

Recientemente el ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), José Ramón Cossío Díaz, publicó el libro Que nunca se sepa. El intento de asesinato contra Gustavo Díaz Ordaz y la respuesta brutal del Estado mexicano (Debate, 2023), en el cual reconstruyó mediante informes de la desaparecida Dirección Federal de Seguridad, entrevistas y reportes firmados por personal médico, aquel fallido plan de asesinar a Díaz Ordaz.

El 5 de febrero de 1970 -semanas antes del inicio de la Copa Mundial de la FIFA México 1970-, Carlos Castañeda, de 28 años, se propuso matar al expresidente, pero la reacción del Estado mexicano, quien detuvo y torturó hasta declararlo “jurídicamente incapaz” y, literalmente, borrarlo de todo registro hasta llevarlo a la locura.

“El 5 de febrero 1970 muy cerca al Monumento a la Revolución, Carlos Castañeda de la Fuente, pensando que iba en un automóvil Díaz Ordaz, dispara, lo detienen y lo torturan como 10 días, lo llevan al Campo Militar Número 1 (…). Lejos de llevarlo a un proceso penal, lo declaran incapaz mental, lo encierran en una celda en un hospital psiquiátrico, está en una celda sin que nadie lo pueda ver por cuatro años, luego lo llevan a un pabellón 23 años (...) Lo dejan salir y un automóvil lo atropella y muere”, narró resumidamente el autor en una entrevista para un medio radiofónico.

(Foto: Twitter/@esmemoria)
(Foto: Twitter/@esmemoria)

Autocensura en medios y desaparición de evidencias

El exministro de la Corte destacó que “es poco creíble que nadie se diera cuenta (...) creo que sí se dieron cuenta, pero eso no llegó a los medios. Ahí, a tres cuadras estaban todos los periódicos, La Prensa, El Universal, el Excélsior, el Novedades, El Heraldo, todos estaban en esa zona. La siguiente cuestión es: ¿Hubo una operación de Estado definida para que esto no se comunicara? ¿Los propios medios se autocensuraron para no informar de una cosa que a lo mejor los metía en un problema?”.

En la actualidad las redes sociales y las plataformas lo ven e informan todo, lo mismo ayudan y empoderan en instantes a las personas y logran que millones se enteren sobre el acontecer cotidiano. No cabe duda que si una acción de tal magnitud se emprendiera, hoy en día, en contra de algún jefe de Estado o autoridad de alto nivel sería muy difícil, complicado e impensable poder ocultarlo o no saber de ello, saldría a la luz de alguna forma.

Decenas de crímenes de guerra, golpes de Estado, dictaduras, masacres y asesinatos se han cometido y continuan impunes, sin respuestas, y sobre todo sin evidencias para su resolución; Cossío Díaz hizo hincapié en que “El libro fue construido a través de informes de la extinta Dirección Federal de Seguridad, entrevistas y reportes firmados por personal médico, para reconstruir un caso que se intentó, y casi se logra, borrar de la historia”.

El desenlace

El expresidente de México murió el 15 de julio de 1979 de un paro cardiaco debido a un cáncer de colon que padecía, una década después de la matanza estudiantil, suceso que marcó su mandato.

En un informe firmado por el entonces capitán Fernando Gutiérrez Barrios, director de la Dirección de Seguridad, Castañeda de la Fuente dijo: “Yo lo quise matar y lo quise matar solo. No culpen a nadie. Fue un acto personal”.