El estado de prevención redefine el sistema carcelario guatemalteco y reduce la violencia, por lo que se analiza su ampliación o focalización

El presidente Arévalo sostiene que los operativos constantes dentro de cárceles y la separación de líderes criminales han impactado la incidencia delictiva, configurando un escenario inédito en la estadística de violencia del país

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Cárcel Guatemala requisa. (Foto: Ejército de Guatemala)
Cárcel Guatemala requisa. (Foto: Ejército de Guatemala)

El gobierno de Guatemala ha logrado una reducción del 27 % en los homicidios reportados en lo que va de año respecto al mismo periodo anterior, situando la cifra en 455 casos frente a los 622 previamente registrados. Esta disminución, según el presidente Bernardo Arévalo, es resultado directo de la renovada estrategia de vigilancia y control penitenciario implementada desde enero, que combina requisas sistemáticas en cárceles con operaciones policiales contra las maras, y podría marcar un punto de inflexión en el combate a la criminalidad estructural, informó la prensa nacional.

Las autoridades guatemaltecas sostienen que este descenso representa la tasa más baja de homicidios en los últimos veinticinco años, un registro nunca antes alcanzado bajo administraciones anteriores, según destacó Arévalo en declaraciones durante el desarrollo de LaRondaGt. La mejora cuantitativa se traduce no solo en una menor cifra de crímenes de sangre, sino también en un evidente giro institucional comparado con épocas previas: el mandatario citó como ejemplo el centro penitenciario conocido como Infiernito, donde en años anteriores se detectó la existencia de un zoológico, piscinas e instalaciones irregulares en beneficio de reclusos, situaciones imposibles bajo el nuevo régimen, puntualizó Arévalo.

Primer plano de un vehículo blindado oscuro con ruedas grandes, mostrando "Hecho en Guatemala" en el lateral. Policías y una valla azul en el fondo
Un vehículo blindado, con la inscripción "Hecho en Guatemala", se observa en un despliegue operativo mientras agentes de policía supervisan en el fondo. (Ejército de Guatemala y Sistema Penitenciario de Guatemala)

Actualmente, la dinámica en los centros de detención se caracteriza por requisas constantes, con inspecciones intensivas en cada sección y la incautación recurrente de artículos prohibidos como teléfonos, drogas y dispositivos electrónicos, según indicó el presidente. Arévalo afirmó que: “La aplicación del estado de sitio y la continuación por medio del estado de prevención han dado resultados realmente notables en término de control de cárceles”. Añadió que este esquema ha permitido desarticular la coordinación entre líderes pandilleros presos y sus estructuras criminales en las calles, interrumpiendo la tradicional cadena de mando que facilitaba la comisión de delitos externos desde el interior de las prisiones.

Estado de prevención y medidas en evaluación

Estas acciones se articulan bajo un estado de prevención, cuya vigencia está próxima a expirar. El Ejecutivo evalúa actualmente si se prorroga la medida en su forma original o si se concentrará en los puntos más vulnerables según los resultados operativos. La decisión será anunciada por el Consejo de Ministros en los próximos días.

El programa de requisas ha tenido aplicaciones notorias, como la intervención en el área donde se encuentra recluido El Lobo, uno de los internos de mayor perfil. En esa instancia, no se halló ningún objeto ilegal, lo que para el presidente es evidencia de la eficacia del nuevo sistema, en contraste con otras zonas donde sí se decomisaron teléfonos y drogas.

Esta diligencia se realiza en el marco de la #OperaciónCentinela de manera coordinada a través de la Policía Nacional Civil,  Ejército de Guatemala y Sistema Penitenciario
Lo incautado quedo en poder del MP para las diligencias correspondientes
Esta diligencia se realiza en el marco de la #OperaciónCentinela de manera coordinada a través de la Policía Nacional Civil, Ejército de Guatemala y Sistema Penitenciario Lo incautado quedo en poder del MP para las diligencias correspondientes

Transformación penitenciaria y actores clave

La versión oficial subraya que la estrategia de seguridad avanza en paralelo a una profunda transformación del sistema penitenciario. El gobierno ha iniciado la construcción de nuevas cárceles y la modernización arquitectónica de instalaciones existentes, en un proceso destinado a modificar tanto el control físico como el funcionamiento organizacional de los centros penales. La implementación de una Guardia Civil renovada y la revisión de los esquemas de atención penitenciaria figuran entre los cambios en curso, especificó Arévalo en sus intervenciones públicas reseñadas por la prensa guatemalteca.

La administración de Bernardo Arévalo enfrenta el reto de revertir lo que el propio presidente denomina “décadas de abandono” del sistema carcelario, lapso en el que las prisiones se transformaron en centros de poder paralelo gestionados por estructuras criminales, especialmente las maras. Explicó que las fuerzas de seguridad ahora ingresan cuando es necesario para limpiar las instalaciones y no permanecen allí, como sucedía antes. Se desarticuló la estructura de control que existía entre la cárcel y la calle: “ahora los mareros adentro ya no están coordinando ni dando instrucciones desde la cárcel a lo que está sucediendo afuera”, aseguró el presidente.

El nuevo régimen de control y la reconfiguración institucional han sido posibles a través de la intervención coordinada del Ministerio de Gobernación y el Ministerio de la Defensa, según información oficial recogida por el mandatario en medios locales. Tanto la reducción de homicidios como los resultados de las requisas periódicas constituyen, para el gobierno, la base de una reforma de fondo destinada a restituir la autoridad estatal en las cárceles y evitar que funcionen como plataformas criminales.

El presidente Arévalo, informó también que se han detectado intentos de organizar protestas artificiales en torno a la propiedad ubicada en Izabal, para la construcción de la cárcel de máxima seguridad. Aunque aclararon que la finca se encuentra alejada de los centros habitados y que mantienen una coordinación directa con los residentes locales para evitar conflictos.

Sobre estos incidentes, las autoridades enfatizaron que la colaboración con los habitantes cercanos al área ha permitido que la situación se mantenga bajo control, sin reportarse confrontaciones o reclamos formales. Al respecto, se afirmó que “no hay ningún problema” en las comunidades próximas a la propiedad, según el parte oficial.