Vivir más años y hacerlo con calidad es el eje central del concepto de longevidad, ampliamente abordado en el análisis de Filippo Ongaro para la revista Men’s Health.
Las llamadas zonas azules concentran la atención de la comunidad científica, ya que en estos territorios la esperanza de vida es más alta y abundan los habitantes que superan los 100 años en buen estado de salud. Se trata de regiones como Okinawa (Japón), Cerdeña (Italia), Península de Nicoya (Costa Rica), Icaria (Grecia) y Loma Linda (California, Estados Unidos), que destacan por la longevidad y el bienestar sostenido de sus pobladores.
Qué son las zonas azules y qué explican sobre la longevidad
El secreto de la longevidad radica en “vivir muchos años sí, pero con una calidad de vida sobresaliente”. En estas zonas azules, la vida rural y las relaciones personales saludables son esenciales. El artículo recoge que, según un estudio de la Universidad de Harvard citado por Ongaro, “la calidad de tus relaciones a los cincuenta años es el factor más predictivo para tu salud a los ochenta. Más predictivo que la presión de sangre incluso o el colesterol”.
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La experiencia de las zonas azules no solo despierta interés académico, sino también cierta publicidad y mitificación. El especialista señala que hay modelos prácticos de longevidad más allá de estas regiones, y destaca que “hay aspectos transversales a todas las zonas azules, como la vida rural, la vida en los pueblos”. Este enfoque subraya que la longevidad no solo se mide por la cantidad de años, sino por la capacidad de mantener una salud durante la vejez.
La experiencia de Filippo Ongaro en longevidad
Ongaro da prioridad a la nutrición como el factor más relevante para una vida longeva y saludable, aunque no detalla un tipo de alimentación concreto con listas de alimentos o dietas específicas. Su consejo principal es que “lo que comes es clave”, y subraya la magnitud de la alimentación a lo largo de la vida: “en una vida de unos 80 años, comemos alrededor de 30 toneladas de comida”. El ranking de prioridades, según su enfoque, es: primero la nutrición, luego el ejercicio, el manejo del estrés y después el sueño.
Además, en una evaluación personalizada, sugiere como recomendación concreta “consumir más probióticos” y destaca la importancia de cubrir necesidades de proteínas y vitaminas, aunque no especifica cantidades ni fuentes. El mensaje central es que prestar atención a la calidad y cantidad de lo que se consume resulta determinante en la longevidad y el bienestar.
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Los factores clave para una vida longeva
Ongaro establece un orden de prioridades para quienes buscan una vida longeva y de calidad. “Lo que comes es clave. La gente se olvida que en una vida de unos 80 años, comemos alrededor de 30 toneladas de comida. Para mí, el ranking sería primero la nutrición, luego el ejercicio, el manejo del estrés y luego el sueño. Y luego está el tema de las emociones, las relaciones, la actitud ante la vida... Pero creo que la parte más importante es realmente lo que llamamos cerrar el espacio de comportamiento de valor”.
El médico enfatiza la dificultad de transformar el conocimiento en acción: “Todos saben el valor de la salud, pero no pueden traducirlo en acciones reales día tras día. Y ese es el problema más grande que tenemos en toda nuestra sociedad, y por lo que los sistemas de salud están colapsando en todos lados. Tanta mala salud ya es insostenible y tenemos la responsabilidad de cuidarnos, por el bien de todos”.
El papel del sueño y los ritmos circadianos
Según explicó en el reportaje: “Dormir es un proceso activo y pasan muchas cosas cuando duermes, ya que estás reparando células. Dormir es absolutamente fundamental, somos una sociedad deprimida por dormir poco y mal. La mayoría de las personas no duermen lo suficientemente, y eso impide la producción de hormonas. Hay ciertas hormonas que se producen solamente durante la noche cuando duermes. Y hay que respetar los ritmos circadianos, es decir, dormirse cuando se va el sol y levantarse cuando sale”.
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Este párrafo resume de manera directa por qué el sueño es considerado por Ongaro un pilar de la salud: dormir lo suficiente no solo permite la reparación celular, sino que interviene en la producción hormonal y el equilibrio del organismo.
Los errores habituales y las recomendaciones
El artículo concluye resaltando la percepción de Ongaro sobre los principales errores sociales respecto a la salud: “El problema central es que pensamos en la salud solo cuando la perdemos. Somos muy banales con la salud y no la cuidamos en el día a día hasta que enfermamos. ¿Bebemos la suficiente agua al día? ¿Comemos las suficientes proteínas? Tengo la impresión de que todo el mundo está buscando una especie de pila de milagros para salvarse y obviar que están haciendo las cosas mal. Lo dejamos todo siempre para mañana y mañana puede ser tarde...”.
En la evaluación personalizada de longevidad realizada al periodista, Ongaro detectó “cierta fragilidad de mis huesos y tendencia futura a la osteoporosis, además de un sistema inmunológico débil por momentos, y un déficit de vitaminas A tres y D”. Como recomendación concreta, sugirió “consumir más probióticos”.
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