Joab tiene 24 años, piensa que pudo contagiarse de Covid-19 en el transporte público, pero no imaginó estar internado más de una semana y cerca de ser conectado a un respirador. “El día que me puse mal amanecí con 83 de saturación, y estaba sacando flemas con sangre, casi no tenía tos, cuando llegué al hospital ni siquiera podía respirar bien”, dijo Joab a Infobae México.

La tercera ola por covid la están representando los adultos jóvenes, un fenómeno que ha sorprendido a personal médico como la enfermera Rosa, de 24 años de edad quien trabaja en área Covid-19 del Hospital Polanco unidad Coacalco: “La persona más joven que he visto aquí tiene 18 años...pacientes de mi propia edad o pocos años más grande y ya entubados, es frustrante”, afirma.
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Joab piensa que pudo haberse contagiado en el transporte público. Al vivir con sus abuelos y padres, sus cuidados para evitar llevar el virus a casa eran estrictos. Nunca dejó de trabajar y tras las relajadas medidas sanitarias de la población, dio positivo. En su hogar únicamente su madre también se contagió días después de ser vacunada contra COVID-19, sin embargo, pudo pasar su recuperación en casa sin ninguna complicación.

La población joven aún no está vacunada, una de las razones por las que ha aumentado las complicaciones siendo las variantes Gama y Delta las que más se han detectado.

Karina tiene 18 años, su hermano, de la misma edad, asistió a una reunión con amistades en las que medidas de seguridad fueron nulas. Siete días después ella enfermó, su nivel de oxigenación en 88 preocupó a su familia y decidieron llevarla a urgencias, permaneció tres días con oxígeno y sus médicos la valoran para ver la reacción de su cuerpo una vez retirado dicho suministro.
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“Cada quien es responsable, todo mundo sabe que hay una pandemia, yo pensé me curaría en casa y estoy aquí...yo digo que se sigan cuidando, yo también ya estoy estresada y quiero salir, pero es mejor cuidarse. Pensar también en nuestra familia, ante todo ellos, hay que tener responsabilidad”, dijo Karina a Infobae México tras reflexionar sobre el incremento de contagios entre la población joven.


María Fernanda es asmática, tiene 27 años y será dada de alta después de nueve días internada. Su posible contagio, piensa, pudo ser en un parque de diversiones al que asistió con su hija de tres años o la posibilidad de que la menor haya estado en contacto con alguien contagiado.
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El dolor en el cuerpo insoportable, molestia en la espalda, fiebre y presión en el pecho llevó a su familia a tomar la decisión de internarla, sumando el mayor riesgo tras padecer asma. recuerda los días en que por vídeo llamada su hija le decía “te extraño, ya no sé qué hago sin ti”, momento en el que sabía tendría que ser fuerte para volver pronto a casa.
“Hasta que estás aquí, te das cuenta que sí pasa pese a las medidas de seguridad. Más ahorita nosotros jóvenes pensábamos que nunca nos iba a dar...que no se confíen, no porque somos jóvenes, somos inmunes”, dijo María a Infobae México al pensar en las pocas medidas de seguridad que hay entre la población joven que hoy protagoniza la tercera ola de contagios por COVID-19.
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El Hospital Polanco unidad Coacalco es uno de los nosocomios que reciben pacientes contagiados de COVID-19, pero tras el aumento de contagios, comienza a llegar a su capacidad límite. Personal médico ha atendido pacientes que van de los 18 años hasta los 49, dando de alta al 98%, sin embargo, continúa siendo un fenómeno que ha llamado la atención.
“Casi todo el hospital es de adultos jóvenes, eso se debe a que esta población no tiene vacuna y el incremento de movilidad, la variante Gama y Delta le pega más a los jóvenes, salen a fiesta, transporte público, se mueven 24/7”, dijo el doctor Giorgio Franyuti a Infobae México, quien ha atendido Covid-19 desde su inicio en México.
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